EJERCITÉMONOS

EJERCITÉMONOS

Por: Ilcia de De la Cruz

El ejercicio físico es beneficioso para nuestro cuerpo, ayuda a mantener la salud y prevenir enfermedades. Pero también debemos ejercitar nuestra vida espiritual, porque nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Pablo aconseja: “Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha…” (1 Timoteo 4:7-8).

1. Ejercítate en la piedad

La piedad es devoción, misericordia y compasión. No se trata de parecer “buena persona”, sino de vivir el evangelio en acción, con responsabilidad y fe. Ejercitarnos en la piedad implica cambios reales: cómo hablamos, actuamos, pensamos y tratamos a los demás. Es entrenarnos en santidad y pureza de corazón para desarrollar el carácter de Cristo en nosotras.

2. La piedad tiene valor en el presente

El ejercicio corporal mejora la salud, pero la piedad transforma nuestra vida presente. No la hace más cómoda ni más fácil, pero sí mejor, porque glorificamos a Dios y encontramos satisfacción en cumplir la razón de nuestra existencia. Requiere disciplina, fidelidad y perseverancia diaria.

3. La piedad tiene valor para el futuro

La piedad tiene promesa de vida eterna. Una mujer ejercitada en la piedad experimenta fe, esperanza y misericordia que trascienden para la eternidad. No es el éxito, la fama o las riquezas lo que garantiza la vida futura, sino rendirnos a Cristo y permitir que Él gobierne nuestras vidas.

Para terminar, la piedad nace de una relación verdadera con Dios y transforma nuestra manera de vivir. Preguntémonos: ¿qué músculo espiritual necesito ejercitar hoy? (Oración, bondad, paciencia, fe…)

“La piedad no es solamente cuánto hablamos de Dios, sino cuánto de Dios se refleja en nuestra manera de vivir”.

#NuevaMujer #LunesDeReflexión #UnaVozDeDiosParaTi #Mujeres #FE #VidaNueva

Deja una respuesta