RENACIENDO EN LA SOLEDAD

RENACIENDO EN LA SOLEDAD

Por: Gladis de Arango

Te compartimos el resumen de nuestro tema, dado en los grupos de NM. ¡No dejes de compartirlo!

La vida nos sorprende con giros inesperados. Muchas mujeres, tras años de responsabilidades en el hogar, el trabajo y el cuidado de los hijos, llegan a una etapa en la que el tiempo parece sobrar. Algunos disfrutan esta nueva etapa, pero otras enfrentan el desafío de la soledad. Es importante distinguir entre “estar sola” y “sentirse sola”: la primera es una condición física, la segunda un estado emocional que puede transformarse en oportunidad de crecimiento.

La soledad puede llegar por distintas razones: duelo, separación o ausencia de los hijos. La clave está en cómo la enfrentamos: ¿solas o tomadas de la mano de Dios? Cristo prometió estar con nosotras hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Este tiempo puede ser una invitación para renacer, soltar el pasado y fortalecer nuestra relación con Él (Eclesiastés 3:1-8).

La Biblia nos muestra ejemplos de personas que fueron transformadas en la soledad: David en la cueva (Salmo 142), Job en medio de la prueba (Job 42), Agar en el desierto (Génesis 21) y Noemí en su dolor (Ruth 1). Todos hallaron en Dios su refugio y fortaleza. Como afirma Tracie Miles, la soledad nos recuerda que fuimos creadas para una relación personal con Él.

Existen consejos prácticos para enfrentar esta etapa:

-Conectarse con Dios diariamente en oración (Lucas 5:16).

-Dedicar tiempo al estudio bíblico (Salmo 119:10).

-Participar en grupos cristianos y servir a otros (Efesios 4:16; Santiago 1:27; Mateo 25:40).

-Cuidar de nosotras mismas, recordando que amar al prójimo implica también amarnos y valorarnos.

Para terminar, incluso Jesús experimentó la soledad en la cruz, pero confió en el Padre y fue glorificado. Así, la soledad no es el final de nuestra historia, sino el inicio de un encuentro más profundo con Cristo. Aunque la casa se quede vacía, Su presencia es la fuente de agua viva que nos invita a florecer y renacer en Él.

Dios te bendiga 💜🤗

#NuevaMujer #LunesDeReflexión #Mujeres #UaVozDeDiosParaTi #FE #VidaCristiana

MUJER, TÚ ELIGES EL CAMINO

Hoy esa invitación se extiende a cada mujer. El éxito y la dirección de tu vida no dependen del azar, sino de la decisión consciente de seguir el mapa trazado por Dios.

Jesús: El Único Camino

Aunque el libre albedrío te permite elegir tu rumbo, la Biblia es clara al señalar que Jesús ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA.

“…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

Él es la puerta que ya ha sido abierta para que puedas acceder al Padre y caminar con propósito. Mientras que para Josué la ley era la guía, para la mujer de hoy, Jesús personifica ese camino perfecto que altera la historia personal y familiar.

Vinculadas y relacionadas a nuestra vida están la fe, la confianza y la conducta hacia nuestro futuro. Con la lectura, meditación y práctica de Su Palabra está pavimentado nuestro camino, este marcará el rumbo de la vida para actuar, para caminar, para hacer de acuerdo con todo lo que está escrito en ella. Hagamos buen uso de nuestro libre albedrío, eligiendo bien el camino por donde vamos a caminar.

Y así se hará viva en nosotras la promesa de Dios dada a Josué (Josué 1:9) Mujer esfuérzate, sé valiente, no temas ni desmayes, porque Yo el Señor estaré contigo a donde quiera que vayas; medita en la palabra y ponla por obra y el Señor te acompañará y te sostendrá. (Énfasis añadido).

LA BONDAD QUE SOSTIENE

LA BONDAD QUE SOSTIENE

Por: Licda. Cindy de Pérez

La vida cristiana no está libre de dolor, pérdidas o luchas emocionales. Muchas mujeres cargan tristeza por lo que pasó o ansiedad por lo que aún no sucede. Sin embargo, la Palabra nos recuerda una verdad firme: “La bondad de Dios me sostuvo ayer, hoy me afirma y mañana me sostendrá”.

David declaró que, de no haber creído en la bondad del Señor, habría desfallecido. Esa misma convicción nos invita a reconocer cómo Su bondad nos sostuvo en el pasado, nos sostiene en el presente y nos da esperanza para el futuro.

¿Qué es la bondad de Dios?

No significa ausencia de dolor ni que todo salga como esperamos. Es Su amor fiel y constante, Su disposición de obrar a nuestro favor aun en medio de procesos difíciles.

– Nos cuida cada día.

– Nos sostiene cuando estamos cansadas.

– Nos acompaña en medio del dolor.

Creer en Su bondad no es negar la realidad, sino interpretarla desde quién es Dios.

1. En el pasado: sana la tristeza

El dolor del pasado puede llevar a depresión y desesperanza. David afirmó que seguía con vida porque la bondad de Dios lo había sostenido. José, traicionado y encarcelado, pudo decir: “Dios transformó ese mal en bien” (Gn. 50:20). Reconocer Su bondad en la historia no borra el dolor, pero le da sentido y nos permite agradecer.

2. En el presente: nos lleva a gratitud

Jeremías, en medio del sufrimiento, reconoció: “Cada mañana se renuevan sus bondades” (Lam. 3:22–23). Rut, viuda y sin recursos, experimentó la bondad de Dios paso a paso hasta ver restaurada su vida. La gratitud nace al reconocer que, aun en el proceso, Dios sigue siendo bueno.

3. En el futuro: nos libera de la ansiedad

La ansiedad se centra en lo desconocido. Jesús dijo: “No se preocupen por el mañana” (Mt. 6:34). Abraham salió sin saber a dónde iba, confiando en el Dios que lo guiaba (Heb. 11:8). Confiar en Su bondad para el futuro nos da paz hoy.

Para terminar, la bondad de Dios es el hilo conductor de nuestra vida:

– En el pasado, nos permitió resistir.

– En el presente, nos sostiene.

– En el futuro, nos da esperanza.

Dios, nos permita seguir viendo Su bondad. Amén. 💜🤗

#NuevaMujer #LunesDereflexión #UnaVozDeDisParaTi

DOS GRANDES MANDAMIENTOS

DOS GRANDES MANDAMIENTOS

Estos mandamientos de amar a Dios y a amar al prójimo son inseparables.

El amor por los demás depende de nuestro amor a Dios; y nuestro amor a Dios se demuestra por nuestro amor por los demás.

1 Juan 4:20-21 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso, Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

1 Juan 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios. Cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Sin embargo, los dos mandamientos son distintos.

a) AMAR A DIOS, como lo describe el Nuevo Testamento, no es algo normal para el hombre. La naturaleza con que nacimos nos hace enemigos de Dios. Juan 3:20, Romanos 5:10, Colosenses 1:21 amar a Dios y como Jesús manda en Mateo 22:37, Deuteronomio 6:4,5 debe ser la respuesta del hombre al amor que Dios tiene por él. Dios ama a toda la humanidad: su corazón y su mente. Por lo tanto, se espera que el hombre ame a Dios con todo su ser.

b) EL AMOR POR LOS DEMÁS. depende del amor que Dios nos mostró a nosotras de antemano. Si Dios nos ha amado así debemos también nosotras amarnos unos a otros

1 Juan 4-11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. El amor del cristiano por los demás refleja el amor de Dios por nosotros. El Espíritu Santo es el que hace que el amor de Dios por nosotras se convierta en amor por otros Gálatas 5:22.

¿Crees que Dios espera que amemos a nuestros prójimos aun cuando es difícil amarlos? Si es así ¿Cómo lo hacemos?

Romanos 5:5 nos presenta otra forma de demostrar el amor a Dios por otros a través de nosotros. Dios no espera que amemos a otros sin su ayuda. El amor con que amamos a los demás es en verdad el amor de Dios que rebosa en nuestros corazones para contagiar a otros. Es el amor de Dios visto a través de nosotras. A través de la oración, Dios nos da amor por otros cuando nos resulta imposible amarlos sin su ayuda.

Es difícil que nuestro amor a Dios sea tal que nunca desobedeceremos sus mandamientos. Por lo que conocemos de nuestros sentimientos, emociones y reacciones, parece imposible alcanzaron manifestar un amor perfecto. Pero Dios sabe que no podemos lograrlo, es una obra de gracia, una obra del precioso Espíritu Santo. Dios ha prometido cumplir esa obra en nosotros, si se lo pedimos y permitimos que lo haga.

Pídele al Espíritu Santo que desarrolle en ti una medida plena de su fruto.

Que ese amor perfecto sea formado en tu vida. Empieza a orar por el prójimo, a pedirle a Dios que lo bendiga y prospere en forma física, material y espiritual. Recuerda que tu prójimo es la persona que esta cerca de ti.

Dios te bendiga 💜🤗

EL PROPÓSITO DE DIOS

Eventualmente todos nos preguntamos: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué debo estar haciendo? ¿Por qué me creó Dios? ¿Qué quiere Dios conmigo?

Tal vez la mayoría de los seres humanos responde con conceptos como, “Vivir una vida feliz y tranquila” o “Tener una familia bonita.” Algunos más atrevidos dirían, “Ganar mucho dinero”, “Ser famoso”, “Ser poderoso”, “Lograr experimentar grandes logros o aventuras”; etc.

Desde la perspectiva de la evolución, la vida del hombre no es mejor que la de una cucaracha o la grama que crece en el jardín. Son nada más que diferentes resultados del proceso de la evolución.

En este caso, el hombre no tiene más propósito que vivir, reproducirse y morir bajo el concepto de la sobrevivencia de los más aptos, o de los más capaces. Biológicamente hablando (según la evolución), el hombre es sencillamente un animal bien adaptado a su ambiente.

Obviamente esta perspectiva elimina a Dios, la moralidad, la ética, la vida eterna y todo lo que es sublime en la vida. Sin Dios, sin un propósito mayor que sólo funciones biológicas, el hombre, el ser humano, está en una situación desesperada: Ni él, ni el universo tienen propósito.

Pero, gracias a Dios, el hombre no es un producto de la evolución. Es una creación de Dios, hecho a su imagen y semejanza. Dice el Salmos 139:14-16 (leer esta escritura), de estos versículos vemos que Dios sí nos hizo a propósito y con un propósito.

¿SI DIOS ESCRIBIÓ LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA EN SU LIBRO?, ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE ELLA?

Efesios 2:10 dice, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

En resumen, no podemos depender, de nuestras propias ideas, de qué debemos hacer con nuestra vida. No es suficiente ser buena gente, tener una familia amorosa y bien ordenada, ayudar a los otros, de ser ciudadano responsable. El trabajo nuestro es descubrir lo que Dios quiere que hagamos y hacerlo con ánimo pronto.

Mateo 5:14-16 dice, “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad situada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Aquí tenemos el porqué de las buenas obras. Son para glorificar a nuestro Dios y Padre.

A la luz de estas escrituras la única senda correcta para el ser humano, es dejar todos los propósitos menores a un lado: la realización personal, la familia bonita, las riquezas, hasta hacer muchas cosas en la congregación. El único propósito que vale es poner su vida en las manos de Dios y decir, “Hazme instrumento de tu gloria”. Quien pierde su vida por causa de Cristo, va a encontrar una vida más allá de sus más grandes expectativas.

Para terminar, la promesa de Jesús está en Marcos 10:28-30, y nos ayudará a entender nuestro propósito y el propósito que ÉL tiene para nosotras, porque, CUANDO HACEMOS DEL PROPÓSITO DE DIOS, EL PROPÓSITO PARA NUESTRA VIDA, ENTONCES TODO –absolutamente todo—SALDRÁ BIEN. ¡AMÉN!

#NuevaMujer#Mujeres#UnaVozDeDiosParaTi#LunesDeReflexión#Fe#VidaCristiana