DOS GRANDES MANDAMIENTOS

DOS GRANDES MANDAMIENTOS

Estos mandamientos de amar a Dios y a amar al prójimo son inseparables.

El amor por los demás depende de nuestro amor a Dios; y nuestro amor a Dios se demuestra por nuestro amor por los demás.

1 Juan 4:20-21 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso, Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

1 Juan 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios. Cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Sin embargo, los dos mandamientos son distintos.

a) AMAR A DIOS, como lo describe el Nuevo Testamento, no es algo normal para el hombre. La naturaleza con que nacimos nos hace enemigos de Dios. Juan 3:20, Romanos 5:10, Colosenses 1:21 amar a Dios y como Jesús manda en Mateo 22:37, Deuteronomio 6:4,5 debe ser la respuesta del hombre al amor que Dios tiene por él. Dios ama a toda la humanidad: su corazón y su mente. Por lo tanto, se espera que el hombre ame a Dios con todo su ser.

b) EL AMOR POR LOS DEMÁS. depende del amor que Dios nos mostró a nosotras de antemano. Si Dios nos ha amado así debemos también nosotras amarnos unos a otros

1 Juan 4-11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. El amor del cristiano por los demás refleja el amor de Dios por nosotros. El Espíritu Santo es el que hace que el amor de Dios por nosotras se convierta en amor por otros Gálatas 5:22.

¿Crees que Dios espera que amemos a nuestros prójimos aun cuando es difícil amarlos? Si es así ¿Cómo lo hacemos?

Romanos 5:5 nos presenta otra forma de demostrar el amor a Dios por otros a través de nosotros. Dios no espera que amemos a otros sin su ayuda. El amor con que amamos a los demás es en verdad el amor de Dios que rebosa en nuestros corazones para contagiar a otros. Es el amor de Dios visto a través de nosotras. A través de la oración, Dios nos da amor por otros cuando nos resulta imposible amarlos sin su ayuda.

Es difícil que nuestro amor a Dios sea tal que nunca desobedeceremos sus mandamientos. Por lo que conocemos de nuestros sentimientos, emociones y reacciones, parece imposible alcanzaron manifestar un amor perfecto. Pero Dios sabe que no podemos lograrlo, es una obra de gracia, una obra del precioso Espíritu Santo. Dios ha prometido cumplir esa obra en nosotros, si se lo pedimos y permitimos que lo haga.

Pídele al Espíritu Santo que desarrolle en ti una medida plena de su fruto.

Que ese amor perfecto sea formado en tu vida. Empieza a orar por el prójimo, a pedirle a Dios que lo bendiga y prospere en forma física, material y espiritual. Recuerda que tu prójimo es la persona que esta cerca de ti.

Dios te bendiga 💜🤗

EL ATUENDO PERSONAL

Toda persona que tiene un encuentro personal con El Señor Jesucristo, experimenta un cambio que tiene que reflejarse en su vida diaria. Es decir que su conducta debe tener un cambio.

Una mujer que ha entrado en los caminos de Dios es transformada a través del poder del Espíritu Santo y también a través de leer las Escrituras con una mentalidad diferente.

Hoy somos ciudadanas del reino de Dios, por lo que nuestras normas de conducta moral deben estar regidas por el código de Dios. Son normas que nos dicen cómo comportarnos.

El hombre y la mujer deben rendirle culto a Dios en forma integral, esto quiere decir que es tanto en lo espiritual, como en lo corporal, conformando lo interno y lo externo a la imagen visible de Dios que es Jesucristo hombre, y así como Él fue santo, nosotras hemos sido llamadas a vivir en santidad y es por eso es que no podemos permitirnos el ser llevadas por vientos que otros hacen, por ejemplo:

• Modas, filosofías, ideologías, culturas, etc. Levítico 19:1-2

Tenemos un código de reglas para vivir. Hemos sido llamadas a ser santas y apartadas de toda iniquidad de la vieja forma de vivir.

Leer 1ª. Pedro 3:2-4

“2considerando vuestra conducta casta y respetuosa. 3Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”

La Palabra nos llama a ser cuidadosas con nuestro corazón y también debemos ser cuidadosas con nuestro cuerpo, por eso es necesario revisar nuestro vestir, si es casto como Dios me lo demanda o si me dejo llevar por la moda, o aun por la vanidad sin darme cuenta.

Es indispensable que yo viva conforme a la santidad y la pureza a que he sido llamada por Dios, entonces debo guardar mi corazón, mis pensamientos, mis acciones, mis hechos, mi cuerpo y por lo tanto también mi formar de vestir.

Generalmente a las mujeres no nos gusta que se nos diga cual es la forma correcta de vestirnos, pero es bueno meditar en que “mi vestir” no deberá ser por vanidad, ni por orgullo, ni mucho menos para atraer las miradas de los demás, sino que, en todo momento, debemos estar ataviadas para agradar a Dios, teniendo especial cuidado en guardar las partes de nuestro cuerpo que son “dadoras de vida”.

La forma de vestir no tendría que ser guiada por “la moda”. Ciertamente, es bonito estar vestida con ropa de moda, pero tengamos moderación, cuidemos que se nos vea bien, que no sea de mal gusto o provocativa y procuremos estar siempre vestidas de acuerdo a la ocasión. Mi manera de vestir muestra claramente quien soy: una hija de Dios.

La lectura de la Biblia, que es la Ley de Dios, enseña la enorme importancia del tema de la Pureza, el cual no se puede desconocer y mucho menos desechar. El tema de la pureza fue determinante para diferenciar a los israelitas de las demás naciones y en la actualidad continúa siendo determinante para hacer la diferencia con aquellos que aun no han conocido a El Señor.

La forma de vestir deberá ser guiada por nuestro deseo de agradar a Dios en todo y con todo y porque como cristiana y Nueva Mujer que cada una somos, también es nuestra responsabilidad vestir de forma correcta y apropiada para glorificar a Dios.

Dios te bendiga, feliz inicio de semana. 💜🤗

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EL PROPÓSITO DE DIOS

Eventualmente todos nos preguntamos: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué debo estar haciendo? ¿Por qué me creó Dios? ¿Qué quiere Dios conmigo?

Tal vez la mayoría de los seres humanos responde con conceptos como, “Vivir una vida feliz y tranquila” o “Tener una familia bonita.” Algunos más atrevidos dirían, “Ganar mucho dinero”, “Ser famoso”, “Ser poderoso”, “Lograr experimentar grandes logros o aventuras”; etc.

Desde la perspectiva de la evolución, la vida del hombre no es mejor que la de una cucaracha o la grama que crece en el jardín. Son nada más que diferentes resultados del proceso de la evolución.

En este caso, el hombre no tiene más propósito que vivir, reproducirse y morir bajo el concepto de la sobrevivencia de los más aptos, o de los más capaces. Biológicamente hablando (según la evolución), el hombre es sencillamente un animal bien adaptado a su ambiente.

Obviamente esta perspectiva elimina a Dios, la moralidad, la ética, la vida eterna y todo lo que es sublime en la vida. Sin Dios, sin un propósito mayor que sólo funciones biológicas, el hombre, el ser humano, está en una situación desesperada: Ni él, ni el universo tienen propósito.

Pero, gracias a Dios, el hombre no es un producto de la evolución. Es una creación de Dios, hecho a su imagen y semejanza. Dice el Salmos 139:14-16 (leer esta escritura), de estos versículos vemos que Dios sí nos hizo a propósito y con un propósito.

¿SI DIOS ESCRIBIÓ LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA EN SU LIBRO?, ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE ELLA?

Efesios 2:10 dice, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

En resumen, no podemos depender, de nuestras propias ideas, de qué debemos hacer con nuestra vida. No es suficiente ser buena gente, tener una familia amorosa y bien ordenada, ayudar a los otros, de ser ciudadano responsable. El trabajo nuestro es descubrir lo que Dios quiere que hagamos y hacerlo con ánimo pronto.

Mateo 5:14-16 dice, “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad situada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Aquí tenemos el porqué de las buenas obras. Son para glorificar a nuestro Dios y Padre.

A la luz de estas escrituras la única senda correcta para el ser humano, es dejar todos los propósitos menores a un lado: la realización personal, la familia bonita, las riquezas, hasta hacer muchas cosas en la congregación. El único propósito que vale es poner su vida en las manos de Dios y decir, “Hazme instrumento de tu gloria”. Quien pierde su vida por causa de Cristo, va a encontrar una vida más allá de sus más grandes expectativas.

Para terminar, la promesa de Jesús está en Marcos 10:28-30, y nos ayudará a entender nuestro propósito y el propósito que ÉL tiene para nosotras, porque, CUANDO HACEMOS DEL PROPÓSITO DE DIOS, EL PROPÓSITO PARA NUESTRA VIDA, ENTONCES TODO –absolutamente todo—SALDRÁ BIEN. ¡AMÉN!

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HIJA DE DIOS

A los niños les encanta ponerse los grandes zapatos de sus padres y los padres lo ven como algo chistoso; sin embargo, lo que el hijo desea en ese momento es llegar a ser como su papá. Las hijas de Dios, también debemos ponernos los zapatos de nuestro Padre celestial y aspirar a ser como Él.

Las hija de Dios actúa en rectitud

En 1 Juan 2:29 dice: Si ustedes saben que Jesucristo es el justo, sepan también que todo aquel que practica la justicia es hijo de Dios. Versión PDT

El hijo debe exhibir el carácter de Su Padre. De la misma forma que un niño imita a su padre, la hija de Dios, por cuanto participa de la naturaleza del Padre celestial, no puede menos que reflejar Su carácter.

• Si Dios es justo. ¿Cómo debe actuar la persona que es nacida de Él? (1ª. Juan 2:29)

• ¿Qué significa ser nacido de Dios? Juan 1:12 12 «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…»

Nosotras como hijas de Dios debemos ACTUAR CON JUSTICIA, actuar con justicia significa mostrar una vida libre de pecado, un comportamiento ético correcto, agradable a Dios; no es sólo hacer buenas obras eventualmente, sino que se trata de un estilo de vida. Es algo innato en todo creyente nacido de nuevo.

Es oportuno aclarar que esta vida correcta no se logra solamente así por así. Sólo la pueden manifestar los que son nacidos de Dios. En otras palabras, los que han recibido a Cristo como su Salvador personal convirtiéndose en hijas de Dios (Juan 1:12).

Esta nueva posición como hijas de Dios no es producto del mero esfuerzo humano, sino del poder del amor divino. 1 Juan 3:1 “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.”

El amor de Dios es un concepto completamente ajeno y diferente al del amor del mundo. La Biblia enseña que Dios nos amó cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecado y que Él nos dio vida.

Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,…

La evidencia de ser hija de Dios es practicar la justicia, es vivir una vida moral correcta para Dios.

Somos hijas de Dios, por lo tanto, debemos andar en rectitud, en amor y confiando en Él. Al mismo tiempo, también tenemos el derecho inmerecido de acercarnos confiadas a su presencia.

Ser hija de Dios es el privilegio más honorable del que podemos gozar, pero es una gran responsabilidad. Ser hija de Dios está en nosotras al momento de aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas, al momento de arrepentirnos de nuestra vieja manera de vivir y convertirnos en una NUEVA MUJER.

Dios te bendiga 💜🤗

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VIVIR PARA LA GLORIA DE DIOS

Vivir para la gloria de Dios es el mayor logro que podemos alcanzar en nuestra vida.

Jesús dijo en Juan 17:4-6 “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

Para poder darle la gloria a Dios es necesario que yo no busque mi propia gloria, que yo no busque hacer mi voluntad sino buscar la gloria de Dios y hacer Su voluntad y esto tiene que ver con fe, es decir ¿Cómo interpreto mi fe? ¿Qué es fe para mí?

Hoy en día estamos viendo una marcada tendencia en los cristianos que es la de transferir su visión del mundo, de las cosas, de la vida y de la religión a su nueva experiencia de cristianismo, manteniéndose ellos en el centro de su cristianismo, de su nuevo mundo, de su nuevo universo.

• Ahora es muy común escuchar la búsqueda de la prosperidad (riqueza), de mi realización como ser humano, de felicidad y paz…

¿Y en medio de todos estos pensamientos donde está Dios?

• Según algunos “cristianos” Dios está para ayudarme a alcanzar esto, está para bendecirme, sanarme, proveerme y concederme los deseos de mi corazón.

¿Y por qué estoy seguro de esto? Bueno, porque tengo fe, ayuno, diezmo, ofrendo, asisto a las reuniones, etc.

Con todos estos pensamientos se nos olvida el propósito por el cual estamos aquí en la tierra, estamos desubicados, y hemos perdido el foco, el centro de nuestra atención y nuestra adoración.

El universo ya tiene un centro, la iglesia ya tiene un centro, las naciones ya tienen un centro que no soy yo, y que tampoco eres tú, y que no es la iglesia como institución. El centro es el sol de Justicia.

Malaquías 4:2 “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”

El centro es Aquel que murió y resucitó de entre los muertos para ser Señor, a quien pertenecen todas las naciones, el que es dueño del oro y la plata, el dueño del cielo y de la tierra, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas, quien se merece toda adoración y gloria, quien tiene un nombre sobre todo nombre, el centro es Cristo Jesús: ¡Mi Señor!

El Evangelio no es la mejor oferta, tampoco es un show, el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…” Romanos 1:16

Debemos mantener presente el propósito eterno: yo estoy aquí para amarle y para glorificarle en todo.

Jesucristo siendo el dueño del universo, obedeció al Padre y le glorificó… cuanto más debemos hacerlo nosotros.

Es tiempo de desalojar el trono que le pertenece a Cristo, es tiempo de cambiar nuestro entendimiento con respecto a la vida, que es tan corta: nos preocupamos de tantas cosas y descuidamos nuestra verdadera vida, que es el cumplir el propósito eterno de Dios.

Finalmente, un paso importante para vivir en el propósito de Dios es: “Hacerlo todo como para el Señor”. (Colosenses 3:23)

Buscando primeramente Su Reino y Su Justicia. ¡Dios te bendiga! 💜🤗

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