OBITUARIO

OBITUARIO

Por: Ilcia de De la Cruz

¿Cómo quieres ser recordada al final de tu vida? La Biblia nos muestra que los reyes de Israel y Judá fueron recordados no solo por sus logros, sino por cómo terminaron su vida. Algunos dejaron un legado de fidelidad, otros de errores y rebelión. Así también nosotras: cada decisión cuenta y define lo que dirá nuestro “obituario”.

¿Cómo deseamos terminar?

Pensar en la vejez puede ser difícil, pero todas queremos terminar bien, satisfechas de haber cumplido el propósito de Dios. Atalía, reina de Judá, usurpó el trono con violencia y murió a espada (2 Reyes 11:1,20). Su legado fue de crueldad y culto a otros dioses. En contraste, Ester arriesgó su vida para salvar a su pueblo en Persia. Su valentía y fe dejaron un legado de justicia y amor que aún recordamos.

¿Qué pasa si mi inicio no fue correcto?

Aunque nuestro comienzo espiritual haya sido débil, lo importante es marcar la diferencia desde ahora. Proverbios 4:18 nos recuerda que la senda del justo es como la luz que crece hasta el día perfecto.

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.” Proverbios 4:18  

Pablo también nos anima: “Olvidando lo que queda atrás… prosigo a la meta” (Filipenses 3:13–14). La historia nos muestra que no todos terminan bien: Charles Templeton abandonó la fe, Bron Cliffort cayó en vicios, pero Billy Graham se mantuvo fiel hasta su muerte.

Para finalizar esta reflexión, no siempre iniciamos con firmeza, pero podemos decidir terminar bien. Atalía y Ester nos enseñan que las decisiones marcan el final.

Que nuestra vejez sea un tiempo de satisfacción por haber vivido una vida fructífera, plena y en el propósito de Dios. Hoy es el momento de reflexionar y tomar decisiones correctas, guiadas por la gracia y dirección del Espíritu Santo.

Oremos, Señor, ayúdanos a vivir con fidelidad y propósito, para que al final de nuestra carrera dejemos un legado que glorifique Tu Nombre.

No dejes de compartir esta reflexión, Dios te bendiga. 🤗💜

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SOMOS MILES Y MILES…

🌸 SOMOS MILES Y MILES… 🌸

Por: Wendy Solares de Contreras

¿Te has preguntado cuántas mujeres como tú están influyendo en la vida de otros sin saberlo? Somos miles que, con lo que Dios ha puesto en nuestras manos, podemos transformar vidas y llevar esperanza. Aunque pensemos que nuestra influencia es pequeña, el impacto de una mujer con propósito puede alcanzar más de lo que imagina.

– Todas las mujeres tienen talentos.

La Biblia nos muestra a Tabita (Dorcas), quien usó su don en la costura para servir con amor. Su entrega fue tan significativa que Dios la devolvió a la vida en respuesta al clamor de su comunidad (Hechos 9:36–40). Hoy, cada mujer puede bendecir desde su oficio: una maestra formando, una cocinera alimentando, una diseñadora comunicando el mensaje de Cristo. La iglesia eres tú, llevando la luz de Jesús donde vas.

– Miles de mujeres aportan financieramente.

Lucas 8:2–3 relata cómo mujeres como Juana y Susana sostuvieron el ministerio de Jesús con sus recursos. Gracias a su generosidad, el Reino se extendió. Hoy, las mujeres pueden apoyar misiones, obras sociales y evangelísticas. Aunque no estén presentes físicamente, su aporte viaja y toca vidas.

– Miles de mujeres avanzan con su testimonio.

La samaritana impactó a toda una ciudad con un encuentro real con Jesús (Juan 4:39). No tenía títulos, pero su historia habló. Así también hoy: una madre perseverando en oración, una mujer viviendo con fe en medio de pruebas, se convierten en mensajes vivos que inspiran sin púlpito ni micrófono.

Para terminar esta reflexión, somos miles de mujeres creyentes, conocidas o anónimas, dejando huella en la historia del Evangelio. Con talentos, recursos y testimonios, seguimos extendiendo la luz del Reino.

Tu vida cuenta, tu voz cuenta, tu legado cuenta. Somos como un río inmenso que fluye y transforma con el Espíritu Santo… porque somos miles y miles dando gloria a Cristo Jesús.

Santiago 2:18 NVI: “…yo te mostraré la fe por mis obras”.

Dios te bendiga 🤗💜

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EL AMOR ES UN DISTINTIVO DE UNA NUEVA MUJER

En nuestro lunes de reflexión te compartimos el resumen del tema:

EL AMOR ES EL DISTINTIVO DE UNA NUEVA MUJER

Por: Marilú de Girón

¿Cómo definir el amor? La Biblia enseña que el verdadero distintivo de una hija de Dios es el amor, no un amor superficial, sino aquel que refleja el carácter mismo de Dios. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

Una Nueva Mujer ama porque ha sido amada primero. Dios es amor (1 Juan 4:8) y lo mostró entregando a Su Hijo para darnos vida eterna (Juan 3:16). Ese amor práctico nos impulsa a amar al prójimo sin obligación, como fruto de una relación viva con el Padre. Si cuesta amar, no debemos forzarnos: acerquémonos más a Dios, la fuente del amor.

Permanecer en Dios es permanecer en amor. Su amor se refleja en nuestras palabras, en la paciencia, en el perdón y en la disposición de servir aun sin recibir nada a cambio. El amor no se limita a decir “Dios te bendiga”, sino que se demuestra escuchando, acompañando, orando y actuando (1 Juan 3:18).

El amor también permanece en medio de las pruebas. Una hija de Dios ama incluso cuando es incomprendida o herida, porque el amor nunca deja de ser (1 Corintios 13:8). No significa aceptar abusos, sino decidir no vivir con odio ni rencor, reflejando a Cristo en todo momento.

El mundo ama por interés, pero quienes siguen a Jesús se distinguen por un amor que no responde con mal al mal, que da sin esperar recompensa y que se convierte en testimonio vivo. “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14).

Para terminar, hoy Dios nos llama a vivir un amor que marque la diferencia, un amor que no excluye a nadie. Ser hija de Dios no es solo un título, es un estilo de vida: el amor es nuestra marca y nuestro testimonio.

🙏 Oración:

“Señor, enséñanos a amar como Tú amas. Que nuestro corazón refleje el Tuyo y que, como nuevas mujeres, seamos conocidas por el amor que damos”. Amén.

Dios te bendiga, y no de dejes de compartir esta reflexión.

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RENACIENDO EN LA SOLEDAD

RENACIENDO EN LA SOLEDAD

Por: Gladis de Arango

Te compartimos el resumen de nuestro tema, dado en los grupos de NM. ¡No dejes de compartirlo!

La vida nos sorprende con giros inesperados. Muchas mujeres, tras años de responsabilidades en el hogar, el trabajo y el cuidado de los hijos, llegan a una etapa en la que el tiempo parece sobrar. Algunos disfrutan esta nueva etapa, pero otras enfrentan el desafío de la soledad. Es importante distinguir entre “estar sola” y “sentirse sola”: la primera es una condición física, la segunda un estado emocional que puede transformarse en oportunidad de crecimiento.

La soledad puede llegar por distintas razones: duelo, separación o ausencia de los hijos. La clave está en cómo la enfrentamos: ¿solas o tomadas de la mano de Dios? Cristo prometió estar con nosotras hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Este tiempo puede ser una invitación para renacer, soltar el pasado y fortalecer nuestra relación con Él (Eclesiastés 3:1-8).

La Biblia nos muestra ejemplos de personas que fueron transformadas en la soledad: David en la cueva (Salmo 142), Job en medio de la prueba (Job 42), Agar en el desierto (Génesis 21) y Noemí en su dolor (Ruth 1). Todos hallaron en Dios su refugio y fortaleza. Como afirma Tracie Miles, la soledad nos recuerda que fuimos creadas para una relación personal con Él.

Existen consejos prácticos para enfrentar esta etapa:

-Conectarse con Dios diariamente en oración (Lucas 5:16).

-Dedicar tiempo al estudio bíblico (Salmo 119:10).

-Participar en grupos cristianos y servir a otros (Efesios 4:16; Santiago 1:27; Mateo 25:40).

-Cuidar de nosotras mismas, recordando que amar al prójimo implica también amarnos y valorarnos.

Para terminar, incluso Jesús experimentó la soledad en la cruz, pero confió en el Padre y fue glorificado. Así, la soledad no es el final de nuestra historia, sino el inicio de un encuentro más profundo con Cristo. Aunque la casa se quede vacía, Su presencia es la fuente de agua viva que nos invita a florecer y renacer en Él.

Dios te bendiga 💜🤗

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