VIVIR PARA LA GLORIA DE DIOS

Vivir para la gloria de Dios es el mayor logro que podemos alcanzar en nuestra vida.

Jesús dijo en Juan 17:4-6 “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

Para poder darle la gloria a Dios es necesario que yo no busque mi propia gloria, que yo no busque hacer mi voluntad sino buscar la gloria de Dios y hacer Su voluntad y esto tiene que ver con fe, es decir ¿Cómo interpreto mi fe? ¿Qué es fe para mí?

Hoy en día estamos viendo una marcada tendencia en los cristianos que es la de transferir su visión del mundo, de las cosas, de la vida y de la religión a su nueva experiencia de cristianismo, manteniéndose ellos en el centro de su cristianismo, de su nuevo mundo, de su nuevo universo.

• Ahora es muy común escuchar la búsqueda de la prosperidad (riqueza), de mi realización como ser humano, de felicidad y paz…

¿Y en medio de todos estos pensamientos donde está Dios?

• Según algunos “cristianos” Dios está para ayudarme a alcanzar esto, está para bendecirme, sanarme, proveerme y concederme los deseos de mi corazón.

¿Y por qué estoy seguro de esto? Bueno, porque tengo fe, ayuno, diezmo, ofrendo, asisto a las reuniones, etc.

Con todos estos pensamientos se nos olvida el propósito por el cual estamos aquí en la tierra, estamos desubicados, y hemos perdido el foco, el centro de nuestra atención y nuestra adoración.

El universo ya tiene un centro, la iglesia ya tiene un centro, las naciones ya tienen un centro que no soy yo, y que tampoco eres tú, y que no es la iglesia como institución. El centro es el sol de Justicia.

Malaquías 4:2 “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”

El centro es Aquel que murió y resucitó de entre los muertos para ser Señor, a quien pertenecen todas las naciones, el que es dueño del oro y la plata, el dueño del cielo y de la tierra, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas, quien se merece toda adoración y gloria, quien tiene un nombre sobre todo nombre, el centro es Cristo Jesús: ¡Mi Señor!

El Evangelio no es la mejor oferta, tampoco es un show, el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…” Romanos 1:16

Debemos mantener presente el propósito eterno: yo estoy aquí para amarle y para glorificarle en todo.

Jesucristo siendo el dueño del universo, obedeció al Padre y le glorificó… cuanto más debemos hacerlo nosotros.

Es tiempo de desalojar el trono que le pertenece a Cristo, es tiempo de cambiar nuestro entendimiento con respecto a la vida, que es tan corta: nos preocupamos de tantas cosas y descuidamos nuestra verdadera vida, que es el cumplir el propósito eterno de Dios.

Finalmente, un paso importante para vivir en el propósito de Dios es: “Hacerlo todo como para el Señor”. (Colosenses 3:23)

Buscando primeramente Su Reino y Su Justicia. ¡Dios te bendiga! 💜🤗

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EL GOZO DE DIOS

EL GOZO DE DIOS

Lo que produce el verdadero gozo en nuestro interior es el conocimiento de Dios, porque cuando de verdad le conocemos podemos ver la grandeza de Él, Su favor hacia nosotros y su inmensa bondad hacia Su creación. Es entonces cuando podemos repetir las palabras que escribió el salmista:

Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.” Salmos 145:1-3

Solamente su Espíritu Santo tiene el poder para transmitir gozo a nuestras vidas, dándonos las fuerzas necesarias para enfrentar todas las situaciones adversas en que nos encontremos.

“…no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” Nehemías 8:10

Cuando se dijeron estas Palabras, Israel estaba volviendo de la cautividad, por lo cual el Sacerdote Esdras estaba predicándole al pueblo la Palabra de Dios, a lo cual muchos respondieron con lloro y tristeza.

Pero fue allí donde Nehemías, uno de los grandes hombres de La Biblia, les dijo a sus hermanos que era tiempo de gozo ya que habían aprendido de la experiencia con Dios y de la fidelidad de Dios por lo cual debían estar fortalecidos.

¿CUÁL ES EL GOZO DEL SEÑOR?

El gozo más grande de nuestro buen Dios y Señor es que le conozcamos a Él y pongamos por obra Su Palabra, pues así podemos experimentar las fuerzas ilimitadas que Él nos da. En otras palabras, nuestras fuerzas dependen del gozo que viene de nuestro Señor y este gozo viene al vivir conforme a Su Palabra y de glorificarle solamente a Él.

Muchos malinterpretan el gozo de Dios con bendiciones de Dios; pero estas son dos cosas totalmente diferentes, lo que a ti y a mi nos hace felices, no es lo mismo que el gozo de Dios, es por eso que debemos anhelar el gozo de Dios y no lo que nosotros llamamos gozo en nuestras vidas.

Otros tienen esperanza de recibir un dinero, obtener un trabajo, tener un carro nuevo, etc. para poder estar gozosos, pero esta clase de gozo se termina rápidamente… Sin embargo, el gozo de El Señor nunca se acaba… y el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:15-16

Te animamos a que busques a Dios con todo tu corazón para vivir en ese gozo y el Espíritu Santo te lo dará a través del conocimiento de Él y de tener una relación personal e íntima, viviendo siempre conforme a Su Palabra.

Dios te bendiga 💜🤗

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LA HUMILDAD

LA  HUMILDAD

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:8

Jesús se humilló y vino a la tierra como un siervo y dio Su vida por nosotras. Cuando renunciamos al “yo” y nos humillamos delante de Dios recibimos una fortaleza y una visión nueva. Dios nos prepara para la grandeza y la bendición.

La humildad no es una característica natural de nuestro ser y tampoco podemos obtenerla con solo desearla. Para obtener la humildad tenemos que buscarla con todo el deseo de nuestro corazón.

Un cristiano tiene que tener puesta su mirada en Dios y NO en sus talentos y logros personales ya que este es el camino que Dios nos llama a seguir: Buscar a Dios con todas nuestras fuerzas y hacer Su voluntad.

Dios permite que pasemos por situaciones adversas como el dolor, la vergüenza, la crítica, etc. para que no nos llenemos de orgullo y nos volvamos personas arrogantes. Él desea que renovemos nuestro entendimiento y que nuestra manera de pensar llegue a ser igual a Él. 

Él quiere que aprendamos a orar como Jesús oró …Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.  Leer Lucas 22:42

LA HUMILDAD Y EL ORGULLO

Una gran verdad que siempre debemos tener presente es que “si nos sentimos humildes” no estamos viviendo una vida de humildad. Dios desarrolla la humildad en nosotras a través del Poder de Su Espíritu Santo. Al hablar de la humildad que viene de Dios, hay dos principios que debemos conocer:

  • Dios resiste al orgulloso de corazón
  • Dios recompensa al humilde

“…revestíos de humildad; porque:Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes…” 1 Pedro 5:5

En “nuestras propias fuerzas” podemos llegar a tener éxito en nuestros negocios o trabajo, pero ese éxito será el resultado de la habilidad, inteligencia, conocimiento, etc. que Dios nos ha dado y por lo tanto no podemos vanagloriarnos del éxito que alcancemos.  Tenemos que reconocer “humildemente” que la mano de Dios es la que nos levanta y sostiene y que el éxito siempre se alcanza por la gracia y la misericordia de Dios en nuestra vida.  

Hay quienes podrían pensar que esta humildad es una señal de debilidad pero no es así.  Esta humildad es una señal de fortaleza y madurez espiritual.

El orgullo es una actitud peligrosa, destructiva y totalmente inaceptable en la vida de un cristiano. También es un estorbo para alcanzar todo lo que Dios ha preparado para nuestro gozo.

El orgullo y la rebelión siempre están en completa oposición a la humildad; amenazan y llegan a destruir nuestra relación con Dios y no permiten que crezcamos espiritualmente.  Una persona orgullosa llega a pensar y a creer que no necesita a Dios. 

Otro peligro del que debemos cuidarnos es la “falsa humildad” porque pone demasiado énfasis en nuestro deseo de ser “personas mansas” y podría llevarnos a caer en el pecado de la hipocresía.

Para terminar, la expresión más grande de humildad es la entrega total de nuestra vida a Dios por medio de la obediencia. Sigamos el ejemplo de Cristo que renunció a su propia vida y a sus propios deseos, Él renunció a todo derecho que le correspondía por ser Hijo de Dios.

Puede ser que la búsqueda de la humildad signifique que tenemos que renunciar a cierto estilo de vida, pero a cambio recibiremos bendiciones de Dios que superan a cualquier tesoro terrenal. 

El orgullo lo tenemos por naturaleza, pero la humildad es provisión de Dios. 

¿Estas dispuesta a renunciar a ideales y deseos personales? Al contestar esta pregunta recuerda que si renuncias a hacer tu voluntad y obedeces el Plan que Dios tiene para tu vida no te vas a decepcionar.

Dios te bendiga

UNA VIDA LLENA DE AGRADECIMIENTO

La palabra AGRADECER la podríamos definir así: es devolver algo por lo que yo ya recibí.

Agradecer es un término muy oído y hablado entre nosotras, pero ¿realmente sabemos y “vivimos” su significado? Isaías 29:13 “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí…”

¿Por qué doy gracias? La razón suficiente, la máxima razón para dar gracias a Dios es “por mí Salvación”, por limpiarme de mis pecados, por haber dado lo mejor que tenía: me dio la vida eterna.

No debo dar gracias solamente por lo que me da, o por lo que tengo, sino por lo que Él Es, por lo que Él hizo por mí.

1 Juan 4:10 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”

DOY GRACIAS PORQUE SIN MERECERLO ÉL ME AMO PRIMERO

¿Cómo saber que tengo un corazón agradecido?

Es fácil decir que sí, pero ¿realmente, estoy demostrándolo?

Tener un corazón agradecido automáticamente produce fruto en nuestra vida, algo que nos diferencia de los demás.

PRIMERO: Tener un corazón agradecido va a producir alabanza a Dios. Nuestra gratitud a Dios se reflejará en que busquemos momentos de estar con Él que nos ha dado todo. 

Si no me siento motivada a buscar de Dios y alabarle es porque no aprecio lo que hizo por mí, no lo valoro.

Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”

Cuando buscamos a Dios con fe, le hallamos.

Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”

¿Cuál es nuestra mejor adoración a Dios? Vivir nuestra vida en santidad.

Leamos Filipenses 4:4-7Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Mi oración tendrá que ser con acciones de gracias.

Mas o menos así: “Dios te doy gracias por tu amor, por lo que me has dado, por mi salud (cuesta apreciar lo que tenemos hasta que lo perdemos) … Padre ten misericordia de mí y que mi esposo a través de lo que yo reflejo pueda conocerte y recibir tu perdón…”

SEGUNDO. Filipenses 4:5 dice: Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres… ¿Cómo conoce alguien si soy amable, generoso, misericordioso? pues poniéndolo en práctica.

Seamos de las personas que dan, es cierto hay un tiempo en el que nosotros necesitamos recibir, pero esto no puede ser siempre así, pongámonos del lado del que “da”.

Por otro lado, muchas veces nos encerramos en las paredes de nuestra casa o iglesia y nos limitamos a interceder por las necesidades de los demás, cuando Dios quiere que nuestro amor sea sin fingimiento.

Romanos 12:9-13 “El amor sea sin fingimiento… Amaos los unos a los otros con amor fraternal…En lo que requiere diligencia, no perezosos; …sirviendo al Señor;…compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.”

Alrededor nuestro hay personas que nunca reciben una muestra de amor, una ayuda a su necesidad…  Mostremos el amor de Dios, seamos diferentes no indiferentes.

Para terminar, cuando yo reconozco el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, que me dio todo sin merecerlo, entonces, tendré un corazón agradecido, pues valoraré todo lo que tengo porque sé que es por gracia y le daré gracias siempre a Dios por lo que Él es y no por lo que pueda darme.

Pero esto no se queda allí, sino como resultado tendré una vida de alabanza y de intimidad más profunda con Dios a través de la oración y de leer la Palabra.

Como resultado de esta relación con Dios, voy aprender a amar y servir a mi prójimo como a mí mismo, que es un mandamiento.  Debo verme como alguien valioso que tengo mucho que darle a los demás.

Habacuc 3:17 resume la esencia de una vida llena de agradecimiento, que, aunque esté en circunstancias difíciles tiene gratitud a Dios.

“Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.”

Dios te bendiga