LA FAMILIA

Por: Silvia de Soberanis

La familia, es idea de Dios, Él nos diseñó para que fuéramos parte de una, fuimos creadas para crecer y tener relación con nuestros padres y hermanos, con los que formamos una familia, primeramente, y luego es posible que se haya extendido a esposo e hijos.
En la Biblia vemos que a Dios le interesa la familia, Él envió a Su Hijo Jesús para vivir dentro de una familia, y que también murió por nosotras, para que podamos reconciliar nuestra relación con el Padre.

En los tiempos actuales, la familia está bajo ataque. Para algunos, la idea de un núcleo familiar compuesto por padre, madre e hijos es anticuado y obsoleto, es un concepto pasado de moda y que ya no se usa.El movimiento llamado Ideología de Género, y los que lo promueven, han declarado una guerra contra la familia tratando de debilitarla, haciendo leyes que permitan que los que formamos una familia vayamos en contra de los fundamentos que Dios estableció en Génesis 1:26-28.

En la Biblia también leemos: “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” Salmo 11:3.
Debemos presentar defensa por la familia, se necesitan mujeres y hombres sabios que conozcan la Palabra de Dios y puedan trabajar para contrarrestar esas leyes; es posible que algunas de nosotras lo único que podamos hacer es orar en contra de esas leyes que se quieren implementar, pero es muy valioso que lo hagamos. También debemos estar informadas de lo que sucede a nuestro alrededor, para estar intercediendo por nuestros gobernantes, para que tengan temor de Dios y actúen correctamente. Necesitamos familias sólidas, formadas por matrimonios sólidos.

LA FAMILIA, UNA INSTITUCIÓN DIVINA

La familia refleja el plan eterno de Dios para el ser humano, y cada uno de sus miembros tiene diferentes funciones que debemos realizar dentro de nuestra familia, según Efesios 6:1-4; también reconocemos Dios es nuestro Padre y nosotras somos sus hijas, como dice en, 2 Corintios 6:18 y Gálatas 4:6.

Debemos proteger a la familia, y es trabajo de sus integrantes hacerlo, requiere: tiempo, tolerancia, paciencia, fe, bondad, amor, entre otros. (Gálatas 5:22)Fuimos creadas para crecer en familia y tener relación unos con otros. Y aún en esta época de pandemia, en la que debemos practicar el distanciamiento social, podemos y debemos, seguir cultivando la relación con nuestra familia. Vivimos tiempos difíciles, y en medio de todo esto, Dios nos está enseñando a unirnos cada vez más como familia, pues es nuestro círculo más cercano, y que a veces hemos dejamos de lado por estar atendiendo otros compromisos, es tiempo de aprender a valorar a los seres amados que todavía están con nosotros y vivir un día a la vez, viendo la manifestación de Dios en nuestra familia.

Nosotras no escogimos a nuestra familia, Dios nos puso en ella, y para la familia que tenemos, aunque no sea perfecta, Dios tiene un propósito, y lo va a realizar a través de cada una de nosotras, si estamos dispuestas, vamos a crecer, dejaremos un legado y seremos de testimonio para otras familias, siendo Dios glorificado con nuestras acciones. Lee Génesis 17:7 (NTV)
NO TENGAMOS COSAS PENDIENTES EN NUESTRA FAMILIA

La familia es el ambiente que Dios proveyó para que los seres humanos pudieran crecer seguros, estables y emocionalmente sanos.
Trabajemos intencionalmente por el bienestar de nuestra familia, aprendamos a edificar con nuestras palabras y no desanimemos a nuestros padres o hermanos, esposo o hijos, tíos, primos, sobrinos, etc., con nuestros comentarios y/o palabras inadecuadas, muchas veces generamos problemas o destruimos nuestra relación familiar, por no actuar con sabiduría.

Atrevámonos a perdonar y también a pedir perdón. La Biblia dice: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos”. Romanos 12:18 (NTV)

Par finalizar, Dios, cuando Israel era esclavo en Babilonia, les envía a decir: construyan casas, habítenlas, planten huertos y coman; cásense, tengan hijos… (parafraseado, leer Jeremías 29:4-11), así como para ellos, Dios tiene un plan para nosotros en medio de lo que estamos pasando, sea pandemia, problemas personales, etc., y mientras todo pasa, refugiémonos en Dios y en nuestra familia.

Oremos, Padre, gracias porque por el sacrificio de Jesús en la cruz, me has hecho tu hija y parte de tu familia. Te doy gracias por la familia en donde me pusiste, enséñame a honrarla y a tener una buena relación con ellos. En el Nombre de Jesús, AMÉN.🙏


No dejes de compartir esta publicación. Dios te bendiga 🤗💜



#NuevaMujer #LunesDeReflexión #UnaVozDeDiosParaTi #Mujeres #fe #LaFamilia

MANTENIENDO LA FE, EL AMOR Y LA ESPERANZA…

MANTENENIENDO LA FE, EL AMOR Y LA ESPERANZA EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO

Por: Jocabed Salguero

Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa

de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 1:3 (NTV)

El apóstol Pablo se tomaba el tiempo de animar, aconsejar, a las iglesias, orar por ellos y guiarlos para que su vida estuviera de acuerdo a la voluntad de Dios. Veamos a continuación un ejemplo de estas muestras de amor de parte de Pablo, y quienes lo acompañaban, Silas y Timoteo a los creyentes en Tesalónica.

Tesalónica era la ciudad principal de Macedonia en tiempos del Nuevo Testamento, por tener una sinagoga, y por ser el centro más importante, el apóstol Pablo coordinó una visita, como parte de su estrategia para poder compartir el evangelio.

En un segundo viaje misionero, Pablo en tres semanas logró la conversión de algunos judíos, muchos prosélitos (discípulos) griegos, y de “mujeres nobles no pocas”. (Hechos 17:4)

Luego, Pablo fue acusado de revolucionario (rebelde/traidor) y tuvo que abandonar la ciudad. (Hechos 17:5-10) Pero no olvidó a los cristianos. Mandó a su representante personal y dentro de muy poco tiempo les escribió dos cartas, 1 y 2 Tesalonicenses.  Pablo admira la constancia ante la persecución de los tesalonicenses y los elogia.  (Tomado del Diccionario Bíblico Ilustrado de la Biblia)

Por lo que leemos, podemos darnos cuenta que Pablo mostró interés en los cristianos que se habían convertido en Tesalónica, les advierte que no se dejen engañar por falsas doctrinas y les enseña sobre la segunda venida de Jesucristo. Él, aunque no estaba presente, siguió enseñándoles cómo mantenerse en el amor, la fe y la esperanza en que habían creído.

COMPARTIENDO NUESTRA FE CON LOS DEMÁS

Compartir nuestra fe, o las buenas nuevas de salvación, acerca de Jesús con los demás es algo muy importante, nosotras todavía en algunos países, gozamos de libertad de culto y no hemos sufrido persecución por Su causa.

Los Tesalonicenses son un ejemplo para nosotras, los que primeramente recibieron el mensaje, aun padeciendo persecución o sufrimiento, no dejaban de compartir el evangelio.

El apóstol Pablo lo escribió así en 1 Tesalonicenses 1:6: “Así que recibieron el mensaje con la alegría del Espíritu Santo, a pesar del gran sufrimiento que les trajo. De este modo nos imitaron a nosotros y también al Señor.” (NTV)

¿Qué es lo que nos impide compartir nuestra fe?

Quizá viene miedo a nuestra vida o pensamos en el qué dirán, o posiblemente que no estamos capacitadas para hablar de lo que creemos.

Pablo dice que Dios es quién les dio el valor a los tesalonicenses para hablar las buenas nuevas con valentía, también dice que el propósito de ellos era agradar a Dios y no a las personas. (1 Tes.2:1-4)

Entonces, podemos aprender de ellos que no importa nuestra edad, no importa el miedo, la vergüenza que podemos sentir; si tenemos claro nuestro propósito en Dios, Él nos dará poder a través de Su Espíritu Santo para que abramos nuestra boca y compartamos nuestra fe.

¿CUÁL ES NUESTRA ESPERANZA?

Estamos viviendo a nivel mundial tiempos muy difíciles, hoy, queremos recordarte que hay una esperanza para nuestra vida, y debemos aferrarnos a ella. Nuestra esperanza es la resurrección, la esperanza de una vida transformada.

Este era un tema que estaba trayendo cierto miedo o causando confusión en algunos Tesalonicenses, pero Pablo explica en 1 Tesalonicenses 5:9-10 “Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 10 que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos junto con Él.” (NBLA)

Pablo les exhorta a mantenerse en guardia y alertas para el día en que esto suceda. “Pero los que vivimos en la luz estemos lúcidos, protegidos por la armadura de la fe y el amor, y usemos, por casco, la confianza de nuestra salvación.” 1 Tesalonicenses 5:8. (NTV)

Llegará el día en que Cristo vuelva o que nosotras vayamos a Él y debemos estar preparadas ante cualquier situación, debemos reconocer que el tiempo de vida en la tierra es incierto, pero tenemos un futuro y una esperanza que es estar en la presencia de Dios para siempre.

Mientras ese día llega, debemos disponernos a ser instrumentos de esa esperanza a la gente a nuestro alrededor, y que todavía no lo conoce o no tiene una relación personal con Él. En nuestro entorno hay personas que están sufriendo, y debemos comprender nosotras y ayudarles a ver que cada vez que pasamos por esos momentos difíciles, Dios está obrando en nuestra vida en medio de esos sufrimientos.

Otro punto importante es el AMOR, los Tesalonicenses ya mostraban ese amor y lo compartían con los demás creyentes. Ahora piensa, ¿tú también estas demostrando amor hacia los demás? ¿muestras amor hacia ti misma?

Para finalizar, Esta carta a los Tesalonicenses nos enseña que la fe, el amor y la esperanza son una razón suficiente para poder vivir de manera que le agrade a Dios, no hay nada más que agrade el corazón de Dios, que ver a sus hijos apartados del pecado y viviendo para Él. Es un reto muy grande, debemos ser conscientes y auto evaluar la forma en que estamos viviendo.

Debemos vivir relaciones saludables, servir con amor a los demás, vivir por fe y compartirla con los demás, debemos honrar a nuestras autoridades, ser agradecidos en todo tiempo, vivir en paz, trabajar con excelencia, vivir con gozo y alegría a pesar de las circunstancias, nunca dejando de orar y leer la Palabra de Dios. 

Nadie dijo que la vida era fácil, pero tenemos una esperanza y es que en medio de las dificultades tenemos al Espíritu Santo quién nos sustenta, consuela y nos ayuda a sobreponernos ante toda adversidad y también nos recuerda que esperamos el cumplimiento de la promesa que Cristo regresará. 

“Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es Aquel que los llama, el cual también lo hará.” 

1 Tesalonicenses 5:23-24. (NBLA)

Dios te bendiga.

#NuevaMujer #LunesDeReflexión #UnaVozDeDiosParaTi #Fe #Mujeres

LO QUE NO NOS VENCE, NOS HACE MÁS FUERTES

Por: Mimi de González

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades,

en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

2ª. Corintios 12:10

Durante mucho tiempo el hombre ha apartado su vista de los mandatos que Dios le ha dado, dejándose dominar por los deseos de su corazón, pero Dios en su infinita misericordia nos recordó en este tiempo que Él tiene poder para detener todo y hacer que el hombre medite en lo que se ha olvidado de valorar y agradecer.

Aunque se dicen cosas negativas sobre el año 2020, quienes confiamos en Dios podemos decir que Él ha tenido amor y cuidado por la humanidad, y que, en los tiempos tan difíciles de pandemia, pese a que tuvimos la necesidad de encerrarnos en cuatro paredes, el encierro fue con las personas que más amamos y valoramos, es decir con nuestra familia cercana.

Dios permitió estar en este tiempo de mucha incertidumbre junto a nuestros seres queridos y valorar a los que no tenemos cerca, dejar de afanarnos por lo material y preocuparnos más por nuestra salud y por buscar a Dios, pues lo más importante en la vida depende únicamente de Él.

Aprendimos que, aunque se cerraron templos, pudimos hacer de nuestra casa un lugar de adoración y de dependencia total de Dios; dejamos de abrazarnos con hermanos en Cristo y amigos, y comprendimos que el amor y aprecio que tenemos por ellos se puede demostrar de otras formas. Y el hecho de no poder vernos y estar con las personas que amamos nos hizo valorarlas.

AHORA SOMOS MÁS FUERTES

Hoy podemos decir que somos aún más fuertes que antes de la pandemia, porque Dios nos permitió tomarnos un tiempo para poder hacer un alto en nuestras ajetreadas vidas y pensar si ha valido la pena todo lo que hemos hecho.

Descubrimos que teníamos habilidades escondidas, pero sobre todo buscamos al Señor de manera que nunca nos hubiéramos imaginado hacer, descubriendo que somos capaces de enfrentar cualquier reto o circunstancia para buscarle, para poder estar conectados a su amor y saber que cuida de nosotros.

Veamos lo que dice Romanos 8:35 y 37 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” “37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Debemos recordar que Él es dueño de todo y que tendrá cuidado de nosotros aún en los peores momentos, porque es Él quien nos fortalece y solamente con Él estaremos seguros. Salmos 28:7

La Biblia dice que hay un tiempo para todo, El Señor te ha elegido para que seas colaboradora de Él en anunciar el mensaje de salvación y vida eterna en todo tiempo, en cualquier situación y en donde quiera que te encuentres.


¡Sigue adelante!  Dios te bendiga.

#NuevaMujer #LunesDeReflexión #UnaVozDeDiosParaTi #Mujeres #FE

ESPÍRITU APACIBLE

ESPÍRITU APACIBLE

Por: María Isabel de Flores


Que difícil puede ser para algunos seres humanos mostrar un espíritu apacible, pues entendemos que debe ser una persona tranquila, de buen humor, manso, dulce, que no se enoja fácilmente. ¿Cómo podemos aplicar esta cualidad a nuestra vida?


Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre”. Deuteronomio 5:29


Hay cualidades que muestran en nuestra vida un corazón renovado en Dios, como: la paciencia y la bondad. Sobre esto, podemos ir construyendo los demás atributos que son necesarios en nuestro diario caminar y que definitivamente anhelamos tener, para bendecir la vida de las personas a nuestro alrededor y a las que podemos alcanzar llevándoles la Palabra de Dios.


La amabilidad con un corazón bondadoso es el verdadero ángulo del amor en una Nueva Mujer en acción, o sea, la paciencia es como el amor hacia los demás, reacciona en amabilidad y con bondad en cualquier circunstancia. El amor de Dios te hace amable y agradable a los demás, hace que ellos quieran estar cerca de ti y aprender de ti.

“La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres.” Proverbios 3:3-4 LBLA

La amabilidad adorna a la persona con dulzura y ternura en el servicio a los demás. Lee Proverbios 31:26

Aprender amar con el Amor de Dios, no puede tomarse a la ligera, ya que es todo un proceso desafiante y difícil, pero también es increíblemente satisfactorio, ya que el más grande ejemplo de amor, es Dios mismo, al dar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz del calvario por cada una de nosotras. Sólo por medio de Él podemos amar y ser amadas.

Dios demanda de nosotras, ese espíritu apacible, manso, dulce, tranquilo, que puede relacionarse con Él íntimamente, dejando a un lado, la dificultad que estemos pasando, apartándonos para estar con Él, reconociéndolo como Señor, Salvador, nuestro Padre, nuestro Dios. El espíritu apacible en nuestra vida, sólo puede ser fruto de nuestra comunión con Dios.


Nuestra personalidad puede ser bulliciosa o tranquila, Él nos hizo diferentes, pero nuestro espíritu debe ser sensible cuando Él quiere hablarnos.


Para finalizar, nuestro corazón y entendimiento debe renovarse cada día, hasta que alcancemos la estatura del varón perfecto.


¡Dios te bendiga! 🤗💜


#NuevaMujer #LunesDeReflexión #Mujeres #VidaCristiana #UnaVozDeDiosParaTi

LA SOBERANÍA DE DIOS

Por: Licda. Betty de Herrera

La soberanía de Dios no es un tema de discusión, porque estamos convencidas que Dios es soberano, Él ejerce o posee la autoridad suprema sobre toda la creación, pues Él creó absolutamente todo lo que vemos o conocemos. Sin embargo, Dios, en su sabiduría, ejerce la soberanía de una manera totalmente diferente a como lo haría o podría pensar el hombre.

Soberanía significa autoridad sobre las cosas creadas, pero no significa control sobre las cosas creadas. Dios no creó al hombre para mantenerlo controlado, sino que lo creó para sojuzgar la tierra, para gobernarla, para llenarla y para multiplicarse, esto lo dice la Biblia en Génesis 1:28

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, es decir que le puso a todo hombre y mujer su sello de soberanía sobre él, porque Él nos hizo, Él nos creó. Sin embargo, tenemos que tener claro que Dios en Su soberanía no decide de antemano quién se salva y quién no se salva, porque entonces nos tendríamos que preguntar ¿para qué vino Jesucristo? ¿si Dios ya habría decidido que unas personas se iban a salvar y que otras no se salvarían?

Desde el momento en que Dios tomó la decisión de enviar a su único Hijo para salvar lo que se había perdido (Mateo 18:11 RV1960), nos muestra que las personas han tenido y tienen la posibilidad de tomar decisiones de no hacer lo bueno (Deuteronomio 30:19), pero también tienen la posibilidad de arrepentirse y empezar a hacer lo bueno.

Nosotras debemos saber que Dios nos dio a las mujeres y los hombres el libre albedrío, lo cual significa que todos tienen la posibilidad de creer en Cristo, seguirlo y así vivir conforme a los principios de la Palabra de Dios, pues esto nos permite una buena, perfecta y armoniosa convivencia entre todos los seres humanos. Estos principios de vivir en armonía los podemos conocer leyendo Deuteronomio 19:11-18, que los explica muy claramente.

Si creemos en que Dios tiene poder y es soberano, también debemos creer que Dios nos dio un libre albedrío y que no nos controla, sino que nos permite tomar decisiones. Por lo tanto, es el fruto de nuestras decisiones lo que a veces nos hace estar en condiciones difíciles o en condiciones favorables.

LA SOBERANÍA DE DIOS EN TODO TIEMPO

Cuando se nos presentan en la vida cosas que no son buenas o satisfactorias, o que no nos traen gozo, sino que nos afligen, nos hacen llorar o enojar, tenemos la confianza que la Biblia dice en Romanos 8:28 “que a los que aman a Dios, esto es a los que conforme a Su propósito son llamados”, es decir aquellos que ya hemos reconocido que necesitamos de Cristo para poder vivir; en estas personas toda obra para bien, aún aquellas cosas que pudieran parecer “malas”.

Es por la soberanía de Dios que, en medio de la angustia y la aflicción, sobrenaturalmente venga fortaleza de Dios a mi vida, la cual me auxilia para pasar por esos caminos difíciles, y que cuando yo veo hacia atrás puedo reconocer y decir: fuiste Tú Señor Él que me ayudó a pasar esto, porque sin duda yo no lo hubiera podido hacer solo.

Para finalizar, el tema de Soberanía no es tanto de lo que yo creo, sino de en quién creo y cómo me relaciono con Dios, en quien yo creo, un Dios creador y soberano sobre todas las cosas.


En su soberanía Dios no nos condena, sino que todos tenemos la oportunidad de arrepentirnos, porque el Espíritu Santo nos hace ver lo equivocados que estamos, y el Señor Jesucristo vino al mundo para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16-17


En su soberanía Dios no tiene predeterminado todo lo que ha de suceder, por eso no podemos nosotros quitarnos la responsabilidad de las decisiones que tomemos o dejemos de tomar. Las cosas que nos pasan a diario son el fruto de nuestras decisiones. Las cosas que están pasando con la naturaleza son porque nosotros los humanos nos hemos encargado de destruir el lugar en donde vivimos.

Dios es soberano, y en su inmenso amor hacia el hombre le dio la libertad de elegir, por eso dice en Deuteronomio 30:19 19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.

Yo puedo elegir y tomé la decisión de vivir obedeciendo, amando y sirviendo a Dios todopoderoso y soberano, ¿qué eliges tú?

Que Dios te bendiga.

#NuevaMujer#LunesDeRefexión#VidaCristiana#Soberanía#UnaVozDeDiosParaTi#Mujeres