PARALIZADAS O CONFIADAS

Por: Ilcia de De la Cruz

A lo largo de la vida enfrentamos momentos de duda, preocupación, inquietud, sospecha y miedo, algunas veces también debemos tomar decisiones difíciles, estas situaciones pueden llevarnos por dos caminos: quedarnos paralizadas por el temor, la inseguridad, etc., o avanzar confiadas en Dios.

Reflexionemos sobre este tema.

¿QUÉ DICE LA PALABRA DE DIOS QUE DEBEMOS HACER CUANDO NOS PARALIZAMOS?

  • Ten fe y confía en el Señor

Tenemos que creer en el Señor Dios Todopoderoso, en Su amor y Su gracia derramada por nosotras a través de Su Hijo Jesús. Él cuida de nosotras y no nos desamparará.  

“… no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa”.  Isaías 41:10 DHH

Es necesario entender quién es Dios, ¿sabes quién es Él? El Salmo 121 DHH hace referencia esto.  

Cuando le entregamos a Dios lo que nos paraliza y confiamos en Él, podemos encontrar paz en medio de la tormenta.

  • Conoce Su Palabra, léela y obedécela

Leer la Palabra nos muestra el camino, y solo a través de ella podemos conocer a Dios, Sus promesas, Sus estatutos que guardarán nuestra vida y encaminarán por sendas de bien si permanecemos fieles a Su Palabra. Cada día tenemos la oportunidad de ser hacedoras de Su Palabra, no solamente oidoras.

Josué el sucesor de Moisés, fue instruido por el Señor diciéndole: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Josué 1:8

El estudio y aprendizaje de la Palabra de Dios deben formar parte de nuestra vida, de tal manera que podamos conocer Su voluntad y hacerla.

  • Sé valiente y permanece firme

El valor y permanecer firmes son indispensables para afrontar el presente y el futuro de nuestra vida. Dios no quiere que vivamos atormentadas y que el miedo nos paralice e impida hacer con confianza lo que nos dice que hagamos.

Necesitamos ser valientes, la valentía nos impulsa a avanzar, no en nuestras fuerzas, sino en la de Dios.  

El apóstol Pablo le dijo a Timoteo que Dios le había capacitado para enfrentar el temor. 2 Timoteo 1:7 DHH

Cada día debemos tomar decisiones, y Dios a través del Espíritu Santo nos da la capacidad para vivir nuestra fe con valentía y así hacer Su voluntad permaneciendo firmes.

Afrontar una enfermedad, desempleo, problemas económicos, enemistades, contiendas, difamación, chismes, problemas familiares e incluso la muerte puede ser muy atemorizante y doloroso. Pero no dudemos que Dios nos sostiene y nos sustenta. El Creador del cielo y de la tierra, el dueño del universo, el dador de vida cuida de nosotras.

“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29:12-13

Para terminar, cada día enfrentamos la decisión de quedarnos paralizadas por todas las situaciones o problemas que “vemos”, o avanzar con la confianza puesta en Dios.

Dios hará, mientras hacemos lo que nos corresponde hacer, obedezcamos hoy, levantémonos cada día con la determinación de hacer lo que a Él le agrada y cuando la duda o el temor quiera paralizarte, confía y refúgiate en Sus promesas, llénate de Su Palabra, hay muchas opciones, radio, audios, blogs, estudios bíblicos, etc., memoriza versículos, recuerda que la Biblia es la voz de Dios hablándonos en este tiempo y ahí aprendemos a confiar en Él con todo nuestro corazón.

¡Dios te bendiga!

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BATALLAS

Por: Liz de Girón

En el día a día de nuestra vida, enfrentamos muchas batallas personales y para esto debemos estar preparadas con el propósito de esquivar, enfrentar, soportar, saber usar las armas que Dios nos ha dejado en nuestro Manual de Conducta que es la Biblia, para salir victoriosas.

Debemos saber que la vida cristiana implica batallas por diferentes razones, entre ellas podrían estar: la lucha contra el pecado, la búsqueda de la santidad, rechazo por nuestra fe, dificultades en la vida diaria (problemas de salud, económicos, etc.), o nuestro crecimiento espiritual.

Cada una de nosotras también pelea batallas que nadie más ve. Muchas veces las ocultamos, porque batallamos contra la inseguridad, contra las heridas del pasado, contra temores, contra nuestras propias frustraciones, etc.

Leemos en la Escritura: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. Salmos 42:5

<El salmista se hablaba a sí mismo, intentando consolarse y sentirse seguro, se ordena concretamente a esperar en Dios, esto significa esperar en Él durante una crisis con la confianza de que responderá a la oración.> (Biblia de Estudio Holman)

El secreto de una vida victoriosa es consultar siempre a Dios: “…¿Quién de nosotros subirá primero a pelear con los cananeos? Jueces 1:1, fue la pregunta que el pueblo de Israel le hizo a Dios, y Él respondió: “… Judá subirá…” Jueces 1:2. Dios siempre le daba al pueblo de Israel instrucciones, ir o esperar, y cuando ellos no obedecían terminaban derrotados o muriendo.

La Palabra nos alienta y nos muestra que afortunadamente no estamos solas en la lucha y esto nos da consuelo, fuerza y tranquilidad.

Éxodo 14:14 NTV: “El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos”.

Salmos 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;”

Muchas veces las batallas o luchas que tenemos nos nublan la razón, y sentimos que estamos solas, sin embargo, Su Palabra nos afirma que Su presencia y Su Espíritu Santo son nuestro apoyo constante.

Dios pelea nuestras batallas aun cuando no lo vemos, así que nuestro enfoque debe estar en la esperanza y victoria en Cristo, en lugar de solo enfocarnos en las dificultades. También nos rodea de hermanas en la fe, que nos animan y nos fortalecen, no estamos solas.

En Isaías 41:10 leemos: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Normalmente estamos inmersas en batallas, pero Dios nos enseña en Su Palabra que Él está de nuestro lado, no estamos solas, con Él de nuestro lado y Su armadura puesta, podemos enfrentar cualquier batalla y estar seguras de que obtendremos la victoria. Ánimo, eres una mujer valiente, sigue peleando por tus hijos, tu matrimonio, tu economía, tu salud, y las promesas de Dios para ti en Su Palabra, recuerda que Él ya venció.

Reflexiona: ¿Cómo enfrentas tus batallas diarias? Dios te bendiga. 💜

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