No hay mejor lugar para estar aprendiendo, adorando, alabando, renovando fuerzas, recibiendo gozo y bendición que a los pies de nuestro amado Jesucristo.
Estar, ir o permanecer a los pies de Jesús, es una actitud, que implica una total rendición de nuestra vida ante Él, en súplica, alabanza y adoración.
Leamos, “Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada… Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz”. Lucas 8:43-48
Lucas 7:37-38: “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume”.
La Biblia no nos dice el nombre de estas mujeres, sólo a lo largo de los años se sigue hablando de ellas y lo que hicieron. Una de las mujeres fue a los pies de Jesús porque lo necesitaba. La otra fue a los pies de Jesús para adorarle.
Nosotras igual que ellas podemos estar aquí ahora por cualquiera de las dos razones: porque lo necesito o porque simplemente quiero adorarle.
Cuando busco o necesito ir a los pies de Jesús, debo ir con un corazón limpio, humillado que reconoce su debilidad, su pecado, ante la majestad del Rey de reyes y Señor de señores, pues, sólo teniendo un corazón quebrantado y rendido a Él, voy a encontrar lo que necesito.
Cuando estoy a Sus pies, puedo encontrar sabiduría. Lucas 10:39-42.
El sentarse a los pies de Jesús, para María tenía un gran propósito ya que esta era la mejor manera de aprender y adquirir conocimiento.
Vivir a los pies de Jesús, es una actitud de tú corazón y te enseña a ser humilde, agradecido y a reconocer que Él es ÉL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Vivir a los pies de nuestro amado Jesucristo, moldeará nuestro carácter, recobraremos fuerzas y nos mantendrá fieles creyendo en Sus promesas.
¿Qué has encontrado a los pies de Jesús? Comenta.
Dios te bendiga, y buen inicio de mes.
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