DIOS TE ESCUCHA

DIOS TE ESCUCHA

Por: Lucky Orellana

¿En tiempo de dificultad la oración es tu primer instinto o tu último recurso?

La oración es la base de nuestra relación con Dios, es un ingrediente fundamental que no podemos omitir en nuestra vida diaria, ya que por medio de ella nos comunicamos con Él y podemos conocerle. Salmo 18:6

En el libro de Daniel encontramos una escritura que nos muestra como Dios escuchó su oración. “Entonces me dijo: No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí”. Daniel 10:12 NVI

Definitivamente, recibir esta respuesta de Dios fue muy alentadora para Daniel, así también son Sus respuestas para nosotras.

Tenemos un Dios que nos escucha y siempre pone atención a nuestro clamor, la Palabra de Dios nos dice que Daniel esperó 21 días para recibir esta respuesta de parte de Dios, pero el Ángel que se le apareció le hizo saber que el día que él había orado a Dios, en ese instante Dios lo había escuchado.

Es fascinante poder leer este pasaje y poder entender que Dios atiende a nuestro clamor, y que Él traerá respuesta a cada una de nuestras oraciones, debemos comprender que no estamos solas, que tenemos un Dios que nos escucha. En Jeremías 29:12 leemos: “Entonces ustedes me invocarán, vendrán a suplicarme y yo los escucharé”. NVI

Confía en Dios.

Dios a través de Su Palabra, nos enseña cómo relacionarnos con Él en las diversas circunstancias de la vida. También Su Palabra nos demuestra la soberanía y bondad de Dios para Su pueblo, inspirándonos a confiar en Él.

Leemos: “…Bienaventurados todos los que en él confían”. Salmos 2:12

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Las palabras de Jesús son una gran nota de triunfo en las cuales podemos afirmar nuestra vida y confiar.

El apóstol Pablo en varias ocasiones nos exhorta a orar, en Colosenses 4:2.

La oración no solo es para pedir por nuestras necesidades, sino para poder estar en constante comunicación con nuestro Creador, es para rendir alabanza, agradecimiento y adoración, porque Él es Dios y merece lo mejor de nosotras que somos Su creación. (1 Tesalonicenses 5:17)

Para terminar, la oración trae paz a nuestra alma, llevándonos a confiar plenamente en el plan que Dios tiene para nuestra vida, acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de Dios, y digámosle todo aquello que quizás, solo nosotras y Él conocemos, y así al levantarnos de nuestro lugar de oración, tendremos la seguridad que, así como escuchó y respondió la oración de Daniel, va a responder la nuestra, si pedimos de acuerdo con Su voluntad.

Pidámosle a Jesús que nos enseñe a orar, así como lo hizo uno de sus apóstoles, (Lucas 11:1) y hagamos de la oración, nuestro primer recurso.

Buen día, no olvides en compartir esta reflexión. ¡Dios te bendiga! 💜🤗

MI PAPEL COMO MUJER Y MADRE

Por: M.Th. Magda de Custodio

En el libro de Génesis encontramos el relato del momento en que Dios creó al ser humano, es decir “al hombre y a la mujer”, lee Génesis 1:26-28.

Es importante entender que, cuando en este pasaje del libro de Génesis dice hagamos al hombre”, se está usando la palabra hombre como sinónimo de “humano”, es por ello que en el versículo 27 lo dice en una forma más clara: “varón y hembra los creó.

Dios creó a cada mujer completamente preparada para toda buena obra, con sus atributos dados por Dios, bendita para sojuzgar, dominar, someter la tierra y su plenitud, y asimismo con todas las capacidades, dones, virtudes, aptitudes, para funcionar como seres pensantes, inteligentes, razonables, fuertes, etc. Tanto en lo físico, como espiritual y emocional, Dios creó nuestro ser con toda la capacidad para ser personas equilibradas.

Independientemente de su condición actual, desarrollada en lo que hace a diario, nos debemos ver como el ser humano que es parte del “maravilloso mundo creado por Dios”, donde seguirán las generaciones multiplicándose, y así ser parte de la continuación de la especie humana, pues la mujer está preparada para dar vida dentro de ella, es decir ser Madre.

Un principio que nos da identidad

Porque como fundamento sólido, como roca firme es el corazón de la mujer que guarda los mandamientos de Dios”.

Toda mujer tiene la responsabilidad de cumplir el mandato que leemos en Deuteronomio 11:13, “Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma”. Es necesario comprender que los mandamientos nos sirven para aprender a amar a Dios.La mujer que primero aprende a amar a Dios, tendrá un fundamento sólido como hija, como esposa, como madre, como profesional, como ciudadana. Y también será como una lámpara que ilumina el camino de sus hijos, pues con su ejemplo de vida les enseñará a amar y temer a Dios, de tal forma que logrará que ellos alcancen las metas más altas y tengan éxito.

La mujer preparada para toda buena obra

2 Timoteo 3:17 dice:“a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. En la función de madres tenemos que edificar nuestra casa, y hay un fundamento que debemos enseñar a nuestros hijos desde que son pequeñitos: “la verdad de la Escritura”, pues tenemos la promesa, dada por Dios, que así tendrán largura de vida.

En Éxodo 20:12 dice “12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.” Es muy importante grabar en la mente y corazón de nuestros hijos estas palabras, pues serán un fundamento importante para sus vidas:

  1. Obedecer a los padres
  2. Respetar a sus padres
  3. Sustentar a sus padres

En Efesios 6:2, el apóstol Pablo escribió: “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”

Vemos pues, que la tarea de una madre es grabar en su hijo el amor y el temor de Dios.

Para terminar, cada una de nosotras debemos entender que Dios es nuestro Creador y nos hizo con una identidad, no importando lo que otros digan, y que también tenemos un papel para hacer en esta vida, como mujer y como madre, construir y formar a nuestros hijos y esto no tiene precio. Porque como dijo el apóstol Pablo: “no que lo haya alcanzado todo, prosigo a la meta del supremo llamamiento”, haciendo la voluntad de Dios en mi vida, como mujer y madre, siendo parte activa de la Creación y de la historia.

Dios te bendiga.  ¡Feliz semana!

APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO

Por: Lily de Orozco

El tiempo es un bien valioso que está disponible para todos, la cantidad de horas al día es exactamente igual para cada ser humano; el tiempo nos afecta en todas las áreas de la vida, en las cosas materiales, que vemos y en las que no vemos como: la voluntad y el carácter, por ejemplo.

Vivimos en una época rodeadas de distracciones y activismo que, muchas veces nos llevan a asumir compromisos que no debemos, o que no podemos cumplir, pero que simplemente aceptamos.

“Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” Eclesiastés 3:1 NVI

Ser una buena administradora requiere que también cuide de mí misma, debemos programar tiempos para descansar, porque no podemos ocuparnos solamente de lo exterior, cuando corremos el riesgo de que haya un caos dentro de nosotras.

Para organizar y planificar bien cada hora de nuestro día, es importante identificar esos ladrones de tiempo, es decir, aquellas actividades, situaciones o personas que nos quitan en lugar de sumarnos. En ocasiones, estos ladrones de tiempo son ajenos a nosotras, pero en otras ocasiones, somos nosotras mismas quienes las generamos.

Por ejemplo: el teléfono -largas llamadas sin importancia, WhatsApp -estar en un gran número de grupos. Reuniones que se extienden por mala organización, series que nos atrapan capítulo a capítulo, el excesivo perfeccionismo que nos hace dedicar más tiempo de lo adecuado a ciertas actividades tan solo por unas pocas mejoras, el no aprender a decir “No”.

Renueva tu mente.

El apóstol Pablo nos alienta, nos aconseja, a transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, (Romanos 12:2), para que como creyentes en Cristo nuestra vida sea diferente a las que todavía no han creído en Él.

También nos dice: “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.” Colosenses 3:2-3 NVI

Debemos administrar nuestro tiempo de forma adecuada, poniendo en primer lugar a Dios, realizando aquellas acciones que nos lleven a estar más cerca de Él, asimismo, buscar oportunidades de servir a los que están a nuestro alrededor, dejando el afán y viviendo con gozo, eso implicará eliminar todas aquellas actividades que nos quitan tiempo, que no son edificantes o no contribuyen a nuestro crecimiento y el de los que nos rodean.

En Efesios 5:15-16 NVI leemos: “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos”.

Para terminar, el tiempo no se detiene y tampoco regresa, por esa razón debemos valorarlo, no estresándonos por cosas pasajeras sin provecho, los años que tendremos sobre la tierra solo Dios lo sabe, así que, invirtamos en el estudio de La Palabra, y en mantener una relación íntima con Dios; aprovechemos el tiempo para edificar a nuestra familia, disfrutemos la amistad con mujeres que nos ayudan a crecer, aprendamos algo nuevo, nunca es tarde para aprender, procuremos dejar un legado de fe a la próxima generación y ocupémonos de esas buenas obras que Dios ha preparado para cada una.

Todo ser humano crecerá en edad y eso es inevitable, pero una Nueva Mujer no solo madura físicamente, sino se esfuerza en obtener madurez espiritual adquiriendo sabiduría de lo alto, … “la cual es pura, pacífica, respetuosa, dócil, llena de compasión, de buenos frutos, imparcial y sincera”. Santiago 3:17 NVI (parafraseada)

Dios te bendiga 🤗💜

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CORRO, CAMINO O ME DETENGO

Por: Licda. Marilia de Valiente

1 Corintios 9:24-27 NVI: “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero solo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan.25 Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener una corona que se echa a perder; nosotros, en cambio, por una que dura para siempre. 26Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. 27Mas bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que después de haber predicado a otros yo mismo quede descalificado”.

El apóstol Pablo nos recuerda que todo esfuerzo tiene una recompensa, por eso hace referencia a que los corredores, en un estadio, se esfuerzan en su preparación física y mental para poder ganar el premio y llegar a la meta, y por esa razón lo relaciona con nuestra vida diaria.

Él nos anima a no detenernos, él tenía una sola cosa en mente, y por eso se abstendría de todo, para no quedar eliminado, ni descalificado en su llamado. Esta es una gran enseñanza para nosotras, porque al igual que el apóstol, nuestra vida en este mundo se convierte en una carrera, la cual también es testimonio para los que están a nuestro alrededor.

Corro, camino o me detengo.

Cada una de nosotras puede decidir: correr, caminar o detenerse, la elección es nuestra. Si decidimos en algún momento detenernos (por cualquier razón), es decir, dejar de hacer lo que entiendo que debo hacer por la voluntad y el propósito de Dios para mi vida, o dejar de obedecer lo que la Palabra de Dios establece, entonces debo estar consciente que mi vida se estancará.

Por el contrario, si decidimos continuar caminando o corriendo en el plan de Dios, la Biblia nos compara con un árbol que crece a la orilla de un río, éste permanece verde y dando fruto, refiriéndose a los resultados de nuestra vida espiritual. Por esa razón, nosotras debemos estar plantadas junto a corrientes de agua, y la única agua que nos alimenta, nos nutre y nos hace fuertes es la Palabra de Dios.

“Dichoso es quien no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los burladores, 2sino que en la Ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella. 3Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan”. Salmos 1:1-3

Para terminar, cada día, desde que nos levantamos, iniciamos una nueva carrera, probablemente tendremos nuevos obstáculos, nuevos desafíos, pero no estamos solas.

Haz una nota con el siguiente versículo: Hebreos 10:23 “Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin vacilar, porque fiel es el que prometió”, y colócala en la puerta de tu refrigerador o en tu escritorio, o en el lugar donde consideres que la verás constantemente todos los días.

Ninguna circunstancia debe hacernos olvidar que Dios es fiel a Sus promesas y Él las cumplirá. Dios siga dando vigor a nuestra vida.

Dios te bendiga

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APRENDIENDO A PERDONAR

APRENDIENDO A PERDONAR

Por: Ivette Godoy

Actualmente, existen estudios científicos que demuestran que la falta de perdón puede afectar a las personas seriamente, causando problemas de salud físicos y psicológicos que todos quisiéramos evitar.

¿A qué persona no la han herido, o a quien no le han dolido profundamente las acciones o las palabras de otra persona? Y peor aún, si estas vienen de parte de alguien a quien amabas y en quien confiabas por completo.  

¿Qué dicen las escrituras acerca del perdón?

En Mateo 18:21-22 Pedro preguntó al Señor diciendo: …Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”.

Esto podría ser interpretado como setenta por siete, igual a 490 veces, o siete elevado a la setentava potencia, dando como resultado una cantidad imposible de contar. Entonces, Jesús le podría estar diciendo a Pedro que debía perdonar siempre.

Con frecuencia escuchamos la famosa frase: “Perdonar es olvidar”, pero esas palabras están muy lejos de ser una realidad.  

El significado de perdonar según las escrituras es en realidad: “Pasar por alto la ofensa.” Proverbios 19:11 DHH. Es natural que reaccionemos con enojo cuando alguien nos ofende, pues nos sentimos atacados, pero a pesar de la situación, el Señor nos insta a actuar como hijos suyos, a ser prudentes y no dejarnos llevar por el momento.

En la Biblia leemos: “El Señor es tierno y compasivo; es paciente y todo amor. No nos reprende en todo tiempo ni su rencor es eterno; no nos ha dado el pago que merecen nuestras maldades y pecados”.  Salmos 103:8-10 DHH

Nuestro Padre es nuestro mejor ejemplo de compasión, amor y perdón. Él nos ha perdonado todas nuestras transgresiones y el precio que se pagó fue muy elevado, pues la sangre de Su Hijo tuvo que ser derramada, para que pudiéramos alcanzar el perdón y Salvación.

Cuando perdonamos a otros también le demostramos a Dios cuanto le amamos a Él, y que estamos dispuestos a obedecer lo que nos ha mandado a hacer, perdonarnos unos a los otros como dice la escritura: “Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”. Colosenses 3:13 DHH

Es posible que nunca olvides la acción que te hirió u ofendió, pero esforzarte para perdonar puede disminuir la influencia que la falta de perdón tiene en ti. Dejar atrás el rencor y la amargura dará lugar a una mejor salud y más tranquilidad a tu vida.

Dios espera que perdonemos a otros, así como hemos sido perdonados por Él.   Perdonar nos libera y nos hace vivir en paz con todos, y cuando perdonamos estamos en paz con Dios.

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 Dios te guarde en esta semana.

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