CONFIANDO EN LAS PROMESAS DEL PADRE

Por: Patricia Araya C.

En este tiempo tan complejo y difícil en el cual estamos viviendo, muchas veces nos sentimos solas, desamparadas, tristes, y creemos que no hay salida o que no hay solución a determinada situación.

La buena noticia es que Dios quiere que sepamos que Él no está ajeno o indiferente a nuestras situaciones y quiere ayudarnos en nuestro diario vivir. Es a través de Su Palabra, con Sus promesas y buscando de Su presencia diariamente donde observamos Su Poder y Gloria obrando en nosotras día a día.

Como parte del proceso de crecimiento y madurez en nuestra vida, siempre estaremos expuestas a situaciones que se nos salen de control, pero Él nos sostiene con Su mano, como dice en Su Palabra.

Isaías 41:10, 13 dice: 10“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 13Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”

La promesa de Dios para Su pueblo es firme, Él siempre nos ayudará y sustentará con Su diestra de justicia.

Es normal que en ocasiones nos sintamos inseguras y temerosas, pero no debemos hacer del temor nuestro compañero cotidiano.

Dios que es el perfecto amor, puede echar fuera de nosotras toda clase de temores, dejemos que Su amor nos cubra y disipe todo tipo de preocupación.

DIOS TIENE EL PODER PARA CUMPLIR SUS PROMESAS

Lee Isaías 55:10-11

De la misma manera en que Dios provee todo lo necesario para que la tierra produzca lo que debe producir, sin ninguna excepción, Dios cumplirá Sus promesas en nuestra vida para desarrollar el propósito que tiene para nosotras.

Los seres humanos fallamos con frecuencia, pero contrario a esto, Dios no falla, Él es fiel, Él no cambia, …Sus promesas son en él Sí, y en él Amén…2 Corintios 1:20

Las promesas que Dios habla en Su Palabra son firmes y verdaderas. Él tiene el poder para hacer cualquier cosa mucho más allá de lo que podamos entender o imaginar. También el poder del Espíritu Santo que actúa en nosotras nos sostiene cuando confiamos en Él. Efesios 3:20.

Para finalizar, si queremos crecer en nuestra relación con Dios debemos buscarle todos los días, dedicando tiempo para conocerle y escucharle, no sólo cuando hay dificultades.

El resultado de nuestra oración no es sólo una petición concedida, sino que traerá paz de Dios a nuestro corazón y entendimiento a nuestros pensamientos.

Si nos mantenemos en Su camino y esperamos en Él, podremos decir como Josué: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió”.  Josué 21:45

Dios te bendiga.

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SIERVAS DE JESUCRISTO

Por: M.Th. Magda de Custodio

Regularmente los seres humanos tendemos a admirar las cualidades, virtudes, valores éticos y atributos en otras personas, ya sean políticos, artistas, modelos, alguien que esté sobresaliendo en la sociedad y que haya o esté marcando una conducta que nosotras consideremos correcta. 

Una buena razón para reflexionar en la admiración que sentimos, es estar seguras que las características que nos hacen estar pendientes de dichos personajes, son las correctas a la luz de la Palabra de Dios.

SIERVAS DE JESUCRISTO

Cuando seguimos a alguien o algo, casi siempre colocamos nuestra fe sobre lo que admiramos, de la misma manera, puede pasar que una mujer que sigue a Jesús, ponga su fe en el qué hacer, en las obras, olvidando algunas veces al Señor de la obra. 

Nuestra fe en Jesucristo, debe estar basada en Él, en su bondad, en su sacrificio en la cruz para salvarnos a nosotras, no siendo religiosas, creyendo falsamente que somos nosotras las que somos buenas y Él solamente nos ayuda en nuestros planes.

La mujer que tiene un llamado a amar a Dios, y a honrar a su Hijo Jesús con su vida y su conducta, debe tener a Jesús como su modelo a seguir.

En 2 Timoteo 2, una carta escrita por el apóstol Pablo con instrucciones a Timoteo que se encuentra al frente de su congregación sirviendo a los santos. Luego de evangelizar se da paso a la necesidad de consolidar y mantener la comunidad en las tradiciones y las enseñanzas recibidas de los apóstoles. Y para ello en aquel tiempo, como para ahora, hay que nombrar hombres y mujeres que entiendan su llamado a servir a Cristo.

Veamos algunas características de las siervas de Jesucristo.

  1. Ser fuerte en Su Palabra.  2 Timoteo 2:1  
  2. Preparada para el futuro, para duras pruebas.  2 Timoteo 2:3
  3. Usar bien palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15  
  4. Evitar pláticas inútiles y profanas. 2 Timoteo 2:22
  5. Sé amable evita contiendas y procura ser apta para enseñar. 2 Timoteo 2:23-24

Para finalizar, como siervas de Jesucristo, debemos mantener Su presencia en nuestra vida en todo lo que hacemos, con una lista de cualidades que nos caracterizan, que nos distinguen, para ser guías, enseñantes, influencia en nuestro entorno, para mantener vivo el depósito de la fe que se nos ha sido confiado, la enseñanza que fue trasmitida desde los apóstoles en memoria viva de Jesús, en la que sobresale la opción siempre por los pobres, los marginados, los pecadores, los débiles, lo cual, las siervas de Jesucristo, nosotras como mujeres, tiene que ser nuestro mayor empeño hoy y en todos los tiempos.

Comparte esta reflexión. ¡Dios te bendiga!

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SIEMPRE ESTAMOS DANDO

Por: Sandra de Zepeda

Cuando el apóstol Pablo se estaba despidiendo de una iglesia que fundó en la ciudad que se llamaba Mileto, llamó a los ancianos y les dijo estas palabras: “35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35 RVC

El apóstol Pablo, probablemente, se estaba refiriendo a que una persona es más afortunada cuando da que cuando recibe, porque antes de poder “dar” se ha recibido la bendición de parte de Dios.

Dios ya nos bendijo, y lo hizo desde el momento que nos dio la vida, salud, padres que nos criaron, techo, comida en la mesa; también es una bendición tener esposo, hijos, etc., porque si nos ponemos a contarlas, son innumerables las bendiciones que hemos recibido de Dios a lo largo de nuestra vida.

Y es por ese ejemplo que hemos recibido de Dios, que también nosotras debemos hacerlo, porque, aunque no nos demos cuenta siempre estamos dando, ya que por gratitud a Él respondemos a todas las bendiciones cuando le servimos a nuestro esposo, a nuestros hijos, a nuestra familia, a nuestros amigos, en la congregación donde estamos, etc., y cuando le pedimos a Dios que nos use, conforme Su voluntad porque queremos agradecerle que Él ya nos bendijo.

Y para hacer estas cosas no nos tienen que leer un versículo de la Biblia cada vez que vamos hacerlo, lo hacemos por instinto, por amor a nuestro prójimo (Mateo 19:19). Y si en algunas ocasiones hacemos aun más de lo que nos piden o tenemos que hacer, es porque estamos agradecidas con nuestro Padre, por eso damos gracias a Dios siempre, como dice Colosenses 3:15 pues estamos conscientes de donde proviene todo lo que tenemos (Mateo 6:26).

DAR CON GRATITUD

Sabemos que debemos dar con gozo, con agradecimiento y conforme a nuestras posibilidades. La Biblia nos habla de ofrendar y diezmar, hemos escuchado prédicas sobre este tema, nos han dado testimonios de cómo Dios ha bendecido tanto al que da, como al necesitado, entonces ¿por qué no ofrendamos y diezmamos? ¿por qué nos ofendemos o molestamos cuando nos piden que lo hagamos? ¿por qué nos negamos a animar a otras personas a que lo hagan? Si sabemos con certeza que es un mandato de Dios y que lo debemos hacer con gozo y gratitud.

Cuando damos no lo debemos hacer para recibir algo a cambio, sino por amor a Dios, por obediencia, por cumplir sus mandamientos, porque lo reconocemos como el único Dios, dependemos de Su amor, y porque queremos obedecer todos sus mandamientos, como amar al prójimo, ofrendar y diezmar.

Así que le ruego a El Espíritu Santo que nos redarguya a cada una de nosotras, para ofrendar y diezmar de acuerdo a nuestro corazón agradecido.

Dios te bendiga.

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LA PERSONA

Por: Silvia de Soberanis

El concepto más común de “persona” es el de “un ser dotado de razón, consciente de sí mismo y poseedor de una identidad propia”. Todo esto se relaciona con conocernos a nosotras mismas. ¿Cómo respondemos si alguien nos pregunta: ¿Quién eres? Inmediatamente respondemos con algunos de nuestros datos como: nombre, edad, estado civil, profesión, etc. Realmente, esas respuestas no corresponden a la esencia de la pregunta, pues como individuos de la especie humana, nuestra respuesta debe ser de acuerdo a lo que Dios dice de nosotras, reconociendo que Dios nos hizo “especiales y únicas”.

En Génesis 1:26-27, la Escritura nos lleva a conocer que el hombre y la mujer son el único ser hecho a la “imagen” y llevando la “semejanza” de Dios mismo. Contrario a lo que algunos creen hoy día, el hombre y la mujer no son un producto del azar, o un accidente cósmico, somos el bello producto de la voluntad y el poder creador de Dios. Somos portadores de su imagen. Dios nos hizo para gobernar Su creación.

La raza humana puede reconocer, celebrar, rechazar o ignorar esta verdad; y también podría tratar de negar nuestra condición de criaturas, pero el hecho de negarlo no puede deshacer la obra de Dios, pues la marca de Dios es inamovible y está en la humanidad.

Dios nos creó: varón y hembra, y ninguna ideología podrá cambiar el diseño y el propósito que Él tiene con Su creación.

NUESTRA IDENTIDAD

Muchas veces nos preguntamos: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? Nuestra vida necesita respuestas y las respuestas están en la Palabra de Dios.

Juan 1:12 dice:“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Para tener una identidad correcta, cada una de nosotras debe reconocer la misericordia y el poder de Dios para salvarnos y librarnos de lo que realmente merecíamos; Él, a través de su Hijo Jesús, nos da una nueva identidad. La identidad de hija de Dios nos convierte en herederas de Dios y coherederas con Cristo Jesús. (Romanos 8:17)

Mi identidad debe estar establecida en conocer de dónde vengo para no ser confundida con las diferentes teorías que existen, no nacimos por casualidad ni por error, Dios nos tenía en Su mente. (Salmo 139:13-16)

Ahora bien, nuestra apariencia, nuestras habilidades, nuestras posesiones materiales, herencia física, nivel socioeconómico, nivel cultural, nuestra raza y todo lo que consideremos valioso, NO nos define como persona.  La Palabra de Dios establece claramente quienes somos, lo que Jesucristo nos ha dado y lo que podemos hacer y ser en Él.  Somos una nueva criatura (2 Corintios 5:17)

Para terminar, nuestro Dios omnipotente, como parte de su propósito, le ha dado a cada “persona” un diseño original, que también es parte de su imagen. Cada una de nosotras debe responder a ese diseño de la manera que Dios le guíe para proyectar sabiamente, en los lugares que Dios nos permite estar, el parecido y la semejanza con Él.

No dejes de compartir esta reflexión, Dios te bendiga.

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LO QUE NO NOS VENCE, NOS HACE MÁS FUERTES

Por: Mimi de González

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades,

en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

2ª. Corintios 12:10

Durante mucho tiempo el hombre ha apartado su vista de los mandatos que Dios le ha dado, dejándose dominar por los deseos de su corazón, pero Dios en su infinita misericordia nos recordó en este tiempo que Él tiene poder para detener todo y hacer que el hombre medite en lo que se ha olvidado de valorar y agradecer.

Aunque se dicen cosas negativas sobre el año 2020, quienes confiamos en Dios podemos decir que Él ha tenido amor y cuidado por la humanidad, y que, en los tiempos tan difíciles de pandemia, pese a que tuvimos la necesidad de encerrarnos en cuatro paredes, el encierro fue con las personas que más amamos y valoramos, es decir con nuestra familia cercana.

Dios permitió estar en este tiempo de mucha incertidumbre junto a nuestros seres queridos y valorar a los que no tenemos cerca, dejar de afanarnos por lo material y preocuparnos más por nuestra salud y por buscar a Dios, pues lo más importante en la vida depende únicamente de Él.

Aprendimos que, aunque se cerraron templos, pudimos hacer de nuestra casa un lugar de adoración y de dependencia total de Dios; dejamos de abrazarnos con hermanos en Cristo y amigos, y comprendimos que el amor y aprecio que tenemos por ellos se puede demostrar de otras formas. Y el hecho de no poder vernos y estar con las personas que amamos nos hizo valorarlas.

AHORA SOMOS MÁS FUERTES

Hoy podemos decir que somos aún más fuertes que antes de la pandemia, porque Dios nos permitió tomarnos un tiempo para poder hacer un alto en nuestras ajetreadas vidas y pensar si ha valido la pena todo lo que hemos hecho.

Descubrimos que teníamos habilidades escondidas, pero sobre todo buscamos al Señor de manera que nunca nos hubiéramos imaginado hacer, descubriendo que somos capaces de enfrentar cualquier reto o circunstancia para buscarle, para poder estar conectados a su amor y saber que cuida de nosotros.

Veamos lo que dice Romanos 8:35 y 37 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” “37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Debemos recordar que Él es dueño de todo y que tendrá cuidado de nosotros aún en los peores momentos, porque es Él quien nos fortalece y solamente con Él estaremos seguros. Salmos 28:7

La Biblia dice que hay un tiempo para todo, El Señor te ha elegido para que seas colaboradora de Él en anunciar el mensaje de salvación y vida eterna en todo tiempo, en cualquier situación y en donde quiera que te encuentres.


¡Sigue adelante!  Dios te bendiga.

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