FIDELIDAD Y MISERICORDIA

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22-23

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22-23


El significado de Actitud según la RAE, es el estado de ánimo que se expresa de cierta manera, y las otras son las posturas, que dicen que quieren conciliar o pelear.
Estamos en un cuerpo mortal y que duele mucho cuando estamos en situaciones difíciles, la angustia algunas veces nos gana, la tristeza, el pesar, el enojo, etc., pero ahí es cuando es muy importante tener una buena actitud y no dejarnos vencer sino, recordar la Palabra de Dios que nos dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:7
La Biblia nos muestra con muchos ejemplos que la actitud de Jesús fue perfecta, Él fue escupido, maltratado, crucificado, y muchas cosas más, pero, aun así, El siguió adelante hasta cumplir el plan de Su Padre (Filipenses 2:5-8)
¡Qué gran ejemplo! Muchas veces nos cuesta creer que la situación que estemos viviendo va a cambiar, que todo es parte del proceso de nuestra vida, nos es difícil ver que también en esas circunstancias difíciles somos transformadas, y aunque todo parezca tan duro, ahí en esa situación se produce nuestra transformación. (Romanos 12:2) Podemos crecer espiritualmente.
Tener siempre la actitud correcta es algo difícil, pero no imposible. Los planes de Dios son siempre perfectos para cada una de nosotras; también es importante tener gratitud por Sus bendiciones, por las que vemos y las que no vemos, por lo que tenemos y también por lo que no tenemos.
La gratitud de corazón, es la actitud que debemos mostrar hacia Dios y todos los que nos rodean. ¿Qué actitud escoges tener?
¡Te deseamos una excelente semana! 🙋♀️💜

Cuando iniciamos un nuevo proyecto, casi siempre vamos a tener, dudas, inseguridad, lucha con nuestra capacidad e identidad. Estamos en el segundo mes de un nuevo año, posiblemente escribimos nuestras metas, lo que queremos realizar, nuevos retos, etc. Y se nos cruza por la mente el mismo pensamiento que tuvo Moisés “¿Y quién soy yo para…?”
Éxodo 3:11: “…¿Y quién soy yo, para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?
Historias y libros se han escrito de personajes que se enfrentaron también a lo mismo que nosotras (Moisés, Abraham, Gedeón, Ester, Pablo, Pedro, entre otros), eso debe inspirarnos, pues cuando caminamos haciendo lo que Dios nos pone por delante, cumpliendo Su voluntad, también tenemos Su provisión, pues no se trata de quiénes somos nosotras, sino se trata de quién es Él, y Él es todo lo que necesitamos.
Tómate un tiempo y piensa: ¿Tienes algo nuevo para hacer? ¿algún llamado, una nueva misión o responsabilidad delante de ti?
La exhortación sigue siendo la misma: “Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección de parte de Dios; porque mientras hagáis estas cosas nunca tropezaréis;” 2 Pedro 1:10 LBLA
NO PONGAMOS EXCUSAS, y que nada nos detenga, dispongámonos a dejar nuestra zona de confort, nuestra comodidad, cobremos ánimo, en este nuevo año, veamos cada reto como la oportunidad de crecer, de progresar, de seguir aprendiendo, de extendernos en servicio, de ser ejemplo para otras.
Emprendamos lo que se nos está asignando, pidámosle a Dios Su dirección y guía, tengamos siempre un tiempo de oración y con una actitud humilde hagamos todo con excelencia sabiendo que cualquier tarea por muy grande o pequeña que sea es importante en Su reino, tiene un propósito y dará fruto en nuestra vida.

En Filipenses 3:6b, el apóstol Pablo escribió: “En cuanto a la justicia que es en la ley irreprensible”; que nuestra conducta en cada situación de nuestra vida, sea la correcta y vaya en aumento, que logremos ser irreprensibles en la ley de Dios.
El corazón se inclina al mal, esa es nuestra verdad como seres humanos, hablamos de malas conductas, de amoralidad en el corazón desde que desobedeció la voz de su creador. (Génesis 8:21)
La mujer que ha entrado al camino de Dios, con el poder del Espíritu Santo puede ser transformada a la imagen y semejanza de Dios en todo, y especialmente lo que sale del corazón, la conducta.
Nuestras normas de conducta moral, deben estar regidas por el código de Dios, la Biblia. El código de Dios nos dice cómo comportarnos para ser consideradas respetables y aceptas delante de Dios y de los hombres. Los valores y la verdad de Dios son normas de conducta, su actuación y desenvolvimiento deben ser alineados a una ética moral-cristiana como una guía correcta de vida.
Levítico 19:1-2, nos dice que somos llamadas a ser santas, apartadas de toda iniquidad de la vieja manera de vivir. 1 Pedro 3:2-5, nos llama a ser cuidadosas con nuestro corazón, con nuestro interior y con nuestro cuerpo, nos es necesario revisar que nuestro vestir interno y externo sea casto.
Es necesario que la santidad y la pureza, a que hoy hemos sido llamadas por Dios, vayan conforme a lo que Dios nos pide. La Palabra de Dios aplicada correctamente, se convierte en valores y principios que norman la conducta, moldean la vida y la transforman.
Tenemos el poder para ser mujeres de buen testimonio y ser buena influencia para los que nos rodean (familiares, amigos, vecinos, compañeros de estudio, trabajo). 🙋♀️💜