TRANSFORMADAS A SU GLORIOSA IMAGEN

2 Corintios 3:18: “Así que todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen” (NTV).

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Cuando más crecemos en el conocimiento íntimo de Cristo, más revela Él su imagen en cada una y somos transformadas al propósito que Él tiene para nosotras desde el principio de la fundación del mundo.

Romanos 12:2 dice “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” (NTV)

 El cambio que Dios quiere a nuestra vida, no solo es externo sino interno, viene de adentro hacia afuera. Una metamorfosis completa y un buen ejemplo es el que sufre la mariposa, primero es una oruga de un aspecto no muy agradable, para luego ser una bella mariposa, es un proceso muchas veces doloroso, pero con resultados hermosos.

Leer la Biblia, nos ayudará a transformar nuestras actitudes y fortalecerá nuestra confianza en Dios. En ella encontraremos respuestas prácticas a problemas difíciles que muchas veces enfrentamos diariamente.

¡Leer la Biblia Transformará tu vida!

LIBRE SOY

En tiempos antiguos “ser libre” no era para todos, la esclavitud era  común, se obtenían esclavos en la conquista de naciones, se compraban y se vendían a sí mismos para ser esclavos y cancelar alguna deuda. Cuando alguien era esclavo, no podía hacer lo que quería, estaba bajo el mando de su amo, era una posesión.  Así que ser libre, es algo muy significativo en la vida del ser humano.

En este tiempo Dios nos da la oportunidad de ser libres. La Palabra de Dios nos dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  2 Corintios 5:17

Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto fue para llevarlo a una tierra nueva, pero en ese proceso, el pueblo anhelaba lo que habían dejado atrás. Éxodo 16:3

Muchas veces nos ocurre lo mismo, sabemos que Dios ha hecho grandes cosas en nuestra vida, pero cuando estamos atravesando procesos difíciles, renegamos y podría ser que hasta maldecimos, y olvidamos todo lo que El Señor ya hizo por nosotras.

Los israelitas salieron de Egipto, pero el vínculo que tenían con Egipto no salió de ellos. La pregunta hoy para nosotras es: Si El Señor nos limpió del pecado, ¿voluntariamente vamos a volver a pecar?

 

Nuestra actitud es vital para el desarrollo de una vida nueva en la que vivimos obedeciendo a la Palabra de Dios.

 Efesios 4:22-32 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre…” 

  • Desechar mentira – hablar verdad.
  • Está permitido airarnos – Pero no debemos pecar.
  • No dar lugar al diablo – No ceder ante la tentación de pecar.
  • El que robaba – No robe más.
  • Ninguna palabra corrompida debe salir de nuestra boca – Sólo palabras de edificación.
  • No contristéis al Espíritu Santo – Ser llenos del Espíritu Santo.
  • Quitarnos toda amargura, enojo, ira, gritería maldad, malicia – Ser misericordiosas, perdonando ¡como Dios nos perdonó a nosotras!

Estos versículos nos resumen los cambios que debieran ocurrir en la vida de un creyente, de un discípulo de Jesús y poder experimentar la vida en libertad que Dios quiere darnos.

Por otra parte, no podemos olvidar que hemos sido redimidas.   Romanos 3:24 dice: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.

Según el diccionario de la Real Academia Española, redención es, rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio.

Hemos sido redimidas y justificadas, y este veredicto incluye perdón de la culpa y el castigo por el pecado. Este es un regalo de Dios para nosotras y sólo lo recibimos por fe.

Lo que Jesús hizo por nosotras para que podamos ser libres:

  • Dio su vida, pagando el precio más alto al derramar su sangre.
  • Nos dio libertad total, éramos esclavas del pecado y controlaba nuestra vida.
  • Cristo se hizo hombre y tomó el acta de decretos que el adversario levantó contra nosotras y la canceló en la cruz del calvario. Su sangre fue el precio que pagó por nuestra redención. “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Colosenses 2:13-15

 Ahora toma tu biblia y lee detenidamente estos pasajes y medita en el poder que existe en el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario.

  • Se hizo Hijo de hombre para que yo sea hija de Dios. Juan 1:12  
  • Se hizo pecado para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él. 2 Corintios 5:21
  • Se hizo maldición para que yo disfrute de sus bendiciones. Gálatas 3:13
  • Tomó nuestras enfermedades para que yo disfrute de salud. Isaías 53:4-5
  • Se hizo pobre, para que con su pobreza yo sea enriquecida 2 Corintios 8:9
  • Murió y resucitó para que yo tenga vida eterna. Juan 3:16
  • Ser semejante a Él. 1 Juan 3:2

Concluyendo, nosotras podemos decir que somos libres porque Dios entregó a Su Hijo para darnos esa libertad que no merecíamos, Jesucristo pagó el precio por nuestros pecados y a través de ese sacrificio nosotras somos libres. Podemos usar la libertad como cada una de nosotras decida, pero Dios espera que seamos obedientes a Su Palabra y gocemos los beneficios de la libertad que Él nos ofrece.

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NO DEJES DE ALABAR A DIOS

NO DEJES DE ALABAR

En Hechos 16:19 al 34 está el relato de cómo el apóstol Pablo y Silas fueron apresados, azotados y echados a la prisión por haber hecho un milagro de sanidad en una joven que tenía un espíritu de adivinación.

Pablo y Silas pasaron momentos difíciles, pues después de ser azotados los echaron dentro de una cárcel oscura y sucia y les colocaron grilletes en los pies.

¿Qué haríamos nosotras en semejante situación? ¿Qué haría yo?

Lo que hicieron estos dos prisioneros es sorprendente: decidieron alabar a su Señor y comenzaron a cantar himnos a Dios, tuvieron su propia reunión de alabanza y adoración en medio de la situación que estaban pasando de humillación y sufrimiento.

     El apóstol Pablo y Silas podían entender que no son las circunstancias las que deben motivarnos a adorar a Dios, sino que debemos adorarle porque Él es el único que merece ser alabado y adorado.

La absoluta dependencia y fe en Dios que el apóstol Pablo y Silas demostraron al alabar a Dios en medio de tanto sufrimiento, dolor y humillación, y luego su integridad al no huir (para que el carcelero no fuera castigado con la pena de muerte) hizo posible que una familia completa creyera en el Señor Jesucristo y pudiesen ser salvos.

La integridad de ellos era tan completa, que después de haberles predicado al carcelero y a su familia, regresaron a la cárcel. Fue hasta el día siguiente que los magistrados tuvieron que llegar personalmente a rogarles que salieran de la cárcel.

Este pasaje bíblico nos da una enseñanza muy valiosa, porque nos muestra que se debe alabar a Dios en todo tiempo. No solamente cuando estamos bien y sin problemas, sino que también en medio de sufrimientos y conflictos, y lo más importante es que nos enseña que es muy valioso alabar a Dios con nuestra manera de vivir y actuar, porque nuestro testimonio de vida es la mejor forma de alabarle a Él.

Por otro lado, también es necesario aprender que nuestra alabanza y adoración NO debe estar motivada por la intención de querer manipular a Dios: puesto que hay personas que piensan que primero deben alabarle y después ya pueden pedirle y así Dios contestará más rápido sus peticiones. No es así, puesto que a Dios es imposible manipularle.

Dios quiere que cualquiera que sea nuestra circunstancia, podamos levantar nuestras voces en alabanza y agradecimiento a Él, porque tenemos el privilegio de conocerle y de ser sus siervas.

3 Tu misericordia es mejor que la vida; por eso mis labios te alaban.
4 ¡Yo te bendeciré mientras tenga vida, y en tu nombre levantaré 
mis manos!”  

Salmo 63:3-4 (Reina Valera Contemporánea)

DISFRUTANDO DEL FAVOR DE DIOS

DISFRUTANDO EL FAVOR DE DIOS

 

“La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres”. Proverbios 3:3-4 (BLA)

Quién de nosotras no quisiera contar con el favor de Dios siempre, y aún mejor, que siempre seamos personas que ante sus ojos hallemos gracia y favor, que hagamos sonreír a Dios. De seguro lo hacemos, Él nos ha amado y siempre nos amará, no importa lo que hagamos o dejemos de hacer.

La Biblia nos habla de cómo podemos obtener esa gracia y favor no sólo delante de Él, sino también delante de los que nos rodean. Desglosemos estos dos versículos para entender, y aplicar lo que el rey Salomón nos aconseja.

Cuando se habla de “misericordia” es importante conocer exactamente lo que esta palabra envuelve, según el diccionario, misericordia es la disposición a compadecerse de los males y miserias ajenas. Este sentimiento se manifiesta en amabilidad, en ayudar al necesitado, se expresa a través del perdón y la reconciliación. Es más que un sentimiento de simpatía, es una práctica. Como seguidoras de Cristo es importante saber que es uno de los principales atributos divinos.

Cuando el rey Salomón habla de que nunca nos alejemos de la “verdad”, la verdad  que procede de Dios, que debe venir a formar parte de nosotras, exteriormente en nuestra conducta para que todos la vean como un adorno de la hermosura espiritual, e interiormente como tema de nuestra meditación personal para llegar a ser evidencia del nuevo pacto con nuestro Dios.

La misericordia es una actitud, y la verdad es el conocimiento de Dios y Su Palabra que se vuelve rema en nuestra vida, o sea la revelación específica de Dios para cada uno.

Cuando las mujeres atamos algo a nuestro cuello es para que sea visible a los ojos de todos los que nos rodean, deseamos que cuando nos colocamos un collar o una cadena con algún diseño bonito, nuestras amigas lo vean, esto es algo que queda visible el tiempo que nosotras decidamos. De la misma manera, la misericordia y la verdad, deben ser visibles todo el tiempo en nuestra vida, sin tener que conversar con alguien, el sólo hecho de estar presentes éstas dos cualidades en nuestra vida, se ven al instante. Esto posiblemente nos quiere decir el rey Salomón: “¡Vístete, muéstrate y modela estas cualidades!” y no para gloriarte tú, sino para mostrar la gloria de Dios a través de tu vida. Sé ejemplo de misericordia.

El favor de Dios se vuelve activo en tu vida cuando empiezas a ver una lluvia de abundantes e inigualables bendiciones, aunque pareciera que nada cambia, cuando estás obedeciendo a Dios, todo lo ves desde otra perspectiva, empiezas a percibir, a sentir y gozar ser agradable a sus ojos,  por la decisión que tomaste, no sólo de entregarle tu vida, sino vivir cada día para Él, según Su voluntad y la guía del Espíritu Santo.

Como consecuencia de vivir obedeciendo a Dios, obtienes lo mismo pero ahora de los seres humanos, de las personas que te rodean, de tu familia, amigos, etc.

El obtener ese trabajo que deseabas, esa ayuda de las personas en situaciones que,  aunque parezcan insignificantes, muestran el favor de Dios a tu vida, es Su gracia delante de ti, que te abre puertas, oportunidades y experiencias que jamás imaginaste vivir. Nunca dudes que el favor de Dios siempre te acompaña, por lo tanto, las personas podrán verlo en ti también, lo empiezas a modelar y la gente será atraída a ti para que tú puedas mostrarles a un Dios, que tiene para nosotras planes de bien, de esperanza, de amor y salvación eterna.

En la Biblia leemos: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.  Lucas 2:52

Busca la misericordia y la verdad día con día, vive estas verdades, no te avergüences de ser una embajadora de Su reino, créelo firmemente y aprópiate del título que Dios te ha concedido, Su favor, Su gracia, Su mano y sobretodo Su presencia te acompañarán y Él se gozará de ver tú corazón que siempre busca agradarle, servirle y amarle día con día.

«VÍSTANSE CON LA BELLEZA INTERIOR…»

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Nuestra sociedad ha aprendido a valorar más lo externo, esa belleza exterior, un buen cuerpo, una buena figura, un bello rostro, una forma de vestir, de peinarse, el uso de accesorios externos para llamar la atención. Es cierto que la belleza si es natural llama la atención, nadie podría decir lo contrario, pero si aprendemos a valorar lo interior cada día aprenderemos a dejar el engaño de lo exterior para poder ver más hacia adentro. Es interesante notar que la belleza esta en los ojos del que mira, y surge como un componente de aquello que valoramos en demasía.
 
“En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.” 1 Pedro 3:4-5
Nueva Traducción Viviente (NTV)
 
Pedro nos conduce a la verdadera belleza, la que no se corrompe por el paso del tiempo, esa que procede del interior, pues no hay belleza más agradable y placentera que aquella que se vislumbra de un ser cuyo espíritu habita en la paz y la apacibilidad de Dios.
 
”Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas ponían su confianza en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos.” 1 Pedro 3:5
 
Parece que el mundo prefiere ir tras lo superficial, tras aquello que no nos confronta, pero la palabra es verídica y poderosa para traspasar nuestros gustos y pareceres, para ir en pos de la humildad y la sumisión que cada vez parece más retrograda y anticuada.
 
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