CONSUMISMO

consumismo

Actualmente se habla mucho acerca del Consumismo y se dice que es uno de los grandes males de nuestra época.

El Diccionario de la Lengua Española define Consumismo como la tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios.

El consumismo nos mueve a desear todo lo que vemos, nos hace creer la mentira de que es correcto comprar cosas que se salen de nuestro presupuesto, simplemente porque deseamos esas cosas, o porque están de moda, o porque nuestras amigas los compran. Seamos razonables, quizá a veces hemos caído en la tentación de hacer esas compras y luego nos hemos arrepentido o nos ha tocado sufrir las consecuencias de malgastar. Es necesario aprender a gastar con sabiduría.

Si creemos que estamos cayendo en este pecado del consumismo, examinemos nuestros motivos en oración y a la luz de la Palabra de Dios. ¡Una Nueva Mujer es buena mayordoma de lo que tiene!

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:16-17

TRANSFORMADAS A SU GLORIOSA IMAGEN

2 Corintios 3:18: “Así que todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen” (NTV).

transformadas

Cuando más crecemos en el conocimiento íntimo de Cristo, más revela Él su imagen en cada una y somos transformadas al propósito que Él tiene para nosotras desde el principio de la fundación del mundo.

Romanos 12:2 dice “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” (NTV)

 El cambio que Dios quiere a nuestra vida, no solo es externo sino interno, viene de adentro hacia afuera. Una metamorfosis completa y un buen ejemplo es el que sufre la mariposa, primero es una oruga de un aspecto no muy agradable, para luego ser una bella mariposa, es un proceso muchas veces doloroso, pero con resultados hermosos.

Leer la Biblia, nos ayudará a transformar nuestras actitudes y fortalecerá nuestra confianza en Dios. En ella encontraremos respuestas prácticas a problemas difíciles que muchas veces enfrentamos diariamente.

¡Leer la Biblia Transformará tu vida!

¡ANÍMENSE!

“Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana,

como ya lo están haciendo.”

1 Tesalonicenses 5:11

Actualmente vivimos en “tiempos críticos, difíciles de manejar”, y por eso no es raro que el desánimo invada a muchas personas, incluso a fieles siervos de Dios, eso puede no ser un problema, cuando en esa situación, en lugar de dejarnos llevar por lo que estemos pasando, recordamos la Palabra de Dios, la aplicamos a nuestra vida, le pedimos al Espíritu Santo su ayuda y salimos victoriosas y fortalecidas, reconociendo que Dios sigue teniendo un plan y propósito para cada una.

Hoy, queremos animarte, a que si conoces a alguien que está pasando por desánimo y dolor en su vida, te unas en oración para clamar a Dios por ella, puedes visitarla, llamarla, enviarle un mensaje y darle palabras de ánimo. Y confía, Dios tiene el control de tu vida y si estás pasando por un momento difícil Él enviará personas especiales a tu vida. ¡Comienza tú!

ANIMENSE

NO TIRES LA TOALLA

no tires la toalla

Esta expresión proviene del mundo del boxeo y se usa cuando el boxeador ya no puede más y se da por vencido, las reglas dicen que su entrenador debe arrojar una toalla al ring, lo cual significa que abandona el combate. (Google)

Muchas personas usamos esta expresión, nos cansamos del trabajo diario y una salida rápida a nuestra responsabilidad es “tirar la toalla”. Es lamentable que entre los cristianos también se haga así, nos comprometemos a realizar algo y cuando las condiciones no son las que deseamos o esperamos, tiramos la toalla. Veamos la siguiente comparación:

En la vida diaria nosotras somos como boxeadores, nos enfrentamos a diferentes situaciones en las que debemos pelear, cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón y nos disponemos a obedecerlo, Él se convierte en nuestro entrenador y nosotras en sus boxeadoras. Como boxeadoras nosotras debemos obedecer las instrucciones para no ser vencidas en la pelea, pues Él conoce a nuestro enemigo.

El apóstol Pablo dice en 1 Corintios 9:24-27 26 Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. 27 Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado”. (NVI)

El lema que se menciona generalmente en las competencias “lo importante no es ganar, sino participar”, queda fuera aquí, porque en nuestra pelea “lo importante es participar y ganar”, debemos esforzarnos por mantenernos en esta pelea y no sólo participar, el versículo  24b nos dice: “Corred de tal manera que lo obtengáis”.

En los Juegos Olímpicos, vemos a deportistas obtener medallas por haber ganado alguna competencia, para llegar ahí ellos debieron entrenar muy duro, levantarse de madrugada, tener dietas especiales, permanecer encerrados entrenando, etc, etc. duros entrenamientos para obtener, si lo logran, una medalla de bronce, de plata o de oro.

Dios a través de Su Palabra nos instruye, nos capacita y nos hace aptas para la pelea, costumbres, hábitos, motivaciones deben ser cambiados, si mentía, ya no debo mentir, si robaba, ya no debo robar, si participaba en chisme, ahora ya no, etc. Poco a poco mi conducta debe ir pareciéndose más a Jesús, mi maestro.

Nuestra meta debe ser correr para ganar, pelear la batalla con nuestro propósito en mente, esforzándome en ser ejemplo para los demás, mostrando que estoy en el proceso de parecerme a Jesús.

Salmos 23 inicia diciendo: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará….”

Por otro lado, Jesús no tira la toalla cuando nosotros le fallamos, Él espera que nos arrepintamos y sigamos adelante.

La Biblia dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9

Al igual que Jesús, nosotras debemos mantener la vista fija en el premio que está preparado, la carrera o la constante pelea puede parecer larga y es necesario que perseveremos hasta el fin y obtener el premio de la vida eterna, es importante tener convicción en lo que hemos creído para que nada ni nadie nos distraiga de ese premio, y al final poder decir como el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. 2 Timoteo 4:7-8

En conclusión, alguien hizo el comentario: “Si vas a tirar la toalla que sea porque ya te secaste la frente para seguir luchando”. Debemos meditar en ello, porque nuestra lucha es a ganar, nosotras no debemos Tirar la Toalla en nuestro llamado, aunque parezca que no es mucho lo que hacemos o muy pequeño, son las obras que Dios ha preparado para que hagamos y debemos hacerlas con excelencia, no dejando nada a medias aunque estemos cansadas y mientras las hacemos y cumplimos con la voluntad de Dios, Él está trabajando en nosotras, en nuestra familia, en nuestro carácter, en nuestra debilidad, en nuestra fortaleza, entre otros.

Isaías 40:29-31 “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;

31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

CONVERTIDAS DEL SER AL HACER

La mayoría de personas siempre están deseando y buscando tener o representar valor delante de los demás, y eso les lleva a esforzarse por hacer diferentes cosas para poder lograr la aprobación de las demás personas de su entorno.

Lamentablemente somos muchas las mujeres que hacemos estos intentos sin darnos cuenta que no es tan importante el hacer (lo que hagamos) sino que la importancia radica en el ser interno de la mujer, es decir en lo que hay en su interior, (lo que somos).

Tenemos que reconocer primero que hay un principio de principios: El fundamento principal y pilar de toda sabiduría consiste en saber que hay un Ser Supremo, DIOS, en quien se origina TODO, pues Él es quien hizo ser a todo lo que existe.

En Mateo 28:19-20 (léelo) el llamado que Jesús está haciendo en estos versículos es hacer discípulos, no convertidos, ni creyentes. Para que logremos alcanzar este objetivo, primero, debemos ser enseñadas para llegar a SER como Jesús. Esto solamente se logra aplicándonos en conocer y aprender, y permitiendo que nos enseñen todas las cosas que Jesús nos mandó HACER.

 Cuando Jesús el Maestro de la humanidad le dice a sus discípulos “vayan y hagan discípulos”, les está dando el fundamento de cómo debían ser los discípulos dentro de Sí mismos: debían ser personas que hicieran TODO aquello que Jesús les había ENEÑADO Y  MANDADO.

En Eclesiastés 3:1 dice: Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo”. (Biblia de Las Américas)

En la vida de toda persona existe un tiempo en que no conoce a su Salvador, otro tiempo en que cree para ser salvo, el tiempo en que se convierte en un creyente, y un tiempo que de creyente debe crecer para SER discípulo, es este un tiempo en el que adquirirá las herramientas que le capacitaran para HACER todo lo que Él le ha mandado.

El nuevo nacimiento, ser salva, tener el Espíritu de sabiduría y revelación, reconciliada por medio de la cruz, aprender a amar a Dios, a conocer sus mandatos y obedecerlos, entender la nueva vida en Cristo y cómo deben de vivir los hijos amados de Dios por el Espíritu que es en toda bondad, justicia y verdad (Efesios 5:1-20):

  • siendo imitadora de Cristo, ser amorosa, ser santa, ser agradecida, ser verdadera, ser hija obediente, ser luz, ser justa, ser bondadosa, ser una mujer que denuncie el pecado, ser activa, ser puntual, ser entendida, ser sobria.

Es importante comprender que para Dios es fundamental lo que hacemos con el conocimiento y la relación que tenemos con Él, así como, lo que hacemos para Él. Estas dos palabras: con y para, determinará nuestro entendimiento con respecto al SER y el HACER.

Como conclusión, nuestro SER debe estar discipulado como hijas de Dios y dispuestas a Hacer; y lo que nos da el fundamento en la vida es el SER en Dios, es decir, el sabernos hijas de Dios, a través de Cristo y preparadas para cumplir con el llamado que Él nos hace.

Esto es lo único que nos puede dar el valor que tanto buscamos, no las cosas, no las riquezas, ni la pobreza, ni las instituciones, ni siquiera nuestros seres queridos.

No se puede dar lo que no se ha recibido, por lo tanto el llamado inicial es SER y luego HACER.

 

convertidas del ser al hacer