¿QUÉ ROPA ME PONDRÉ HOY?

QUE ROPA ME PONDRÉ HOY

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? ¿Qué ropa me pondré hoy?

En el libro de Proverbios 31:10-31, vemos una descripción sobre lo que la mujer, esposa y madre podemos ser; en el versículo 25 dice: “Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir”.

¿Pero, cómo vestirnos de Fuerza y Honor?

DE FUERZA: La fuerza espiritual la adquirimos practicando disciplinas espirituales, practicando la Palabra de Dios en: oración, ayuno, lectura, una estrecha relación con el Espíritu Santo, practicando la generosidad, el servicio, teniendo buenas relaciones con nuestro prójimo y autoridades, dejando de practicar las obras de la carne para que ya no se hagan manifiestas en nuestra vida, sino viviendo en el Espíritu como lo menciona Gálatas 5:16-26. 

DE HONOR: ¿Cómo alcanzamos el honor?
El diccionario dice que honor es: estima, dignidad, honra, respeto, decoro, integridad, nobleza, lealtad, entre otros.

El secreto de la mujer de la que habla el versículo de Proverbios 31, está en “el temor a Jehová”, ella puede vestirse de fuerza y honor, porque su corazón está confiado en Dios, ésta mujer es un ejemplo para nosotras, ella no es una mujer con súper poderes, únicamente tiene temor a Dios, confía plenamente en Él y actúa de acuerdo a Su voluntad.

AGRADANDO A DIOS CON NUESTRA ROPA: Lee lo que el apóstol Pablo nos aconseja en 1 Pedro 3:3-4: “Que la belleza de ustedes no sea la externa…» (Versión NVI)

Al decidir qué ropa ponernos, debemos pensar, no sólo en el tipo actividad que vamos a realizar, sino también en cuál es la motivación de nuestro corazón, no vestir únicamente por aparentar exteriormente, y pensar en el consejo del apóstol Pedro, no es que no podamos usar joyas, vestidos o peinarnos diferente, se trata de que también cuidemos nuestro ser interior, porque recordemos que también la Palabra dice: “…porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Lucas 6:45b

Concluyendo, el mantener una relación íntima con nuestro Padre nos dará la oportunidad de conocer Su voluntad y saber también cómo le agradamos al vestir nuestra ropa. Las vestidura cambian constantemente, no está claramente establecido en la Biblia, cuán apretado o flojo, largo o corto puede ser un vestido, un pantalón, u otra prenda de vestir… sólo el temor a Dios puede guiarnos para agradarle aún en este detalle que parece pequeño, nuestra ropa.

¿Qué ropa me pondré el día de hoy? Escojamos la mejor vestidura para cada día, la que glorifique a Dios.🙋‍♀️💜

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GLORIÁNDOME SEGÚN EL CONSEJO DE DIOS

 

GLORIÁNDOMESEGUNELCONSEJODEDIOS

Dios nos ha dado dones a cada una y cada persona tiene sus logros y éxitos. Sin lugar a duda, todos tenemos de qué gloriarnos, por lo que somos, tenemos o representamos.

No hay nada malo en que los demás reconozcan que tenemos ciertas habilidades, conocimiento, valentía, poder o riqueza. No hay problema en que yo también lo reconozca. Lo que sí es un problema, es que no reconozca: al que me provee, lo que soy, lo que tengo y represento. Otro problema sería, que tampoco entienda la razón o el propósito para lo que soy, lo que tengo y represento.

La Biblia nos ayuda a entender esto cuando nos dice: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10.  Esto quiere decir que Dios siempre ha tenido planes para cada una de nosotras.

Dios a través del profeta Jeremías aconseja:

“…Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza.  Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor Jeremías  9:23-24 NVI

Dios quiere que Primero, nos gloriemos en conocerlo y entenderlo. Segundo, que reconozcamos y demos gracias por lo que Él nos ha dado y por darnos la oportunidad de servirlo. Tercero, quiere que estemos conscientes de que Él es misericordioso, que actúa según Su Palabra, y por ende, que es justo.

¡Oramos para que tengas una semana bendecida!

GRATITUD

gratitud

Vivimos una vida tan acelerada, que algunas veces olvidamos las cosas que son realmente importantes, una de ellas es agradecer por todas las cosas que recibimos, muchas de éstas las damos por hechas sin meditar en el día que puedan faltarnos: el aire, el calor, el frío, la luz del sol, la lluvia, un lugar donde vivir, etc.

Cuando vamos a la Palabra de Dios, entendemos que la gratitud en nuestro corazón produce alabanza, adoración, gozo y exaltación al Señor Jesús.

La gratitud debe ser una forma de vida para nosotras como nuevas mujeres en Cristo Jesús, y debe fluir desde nuestro corazón.

SALMO 136:1 “Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.” NVI
DEBEMOS SER AGRADECIDAS CUANDO:

-Cuando nos dicen palabras amables.
-Cuando recibimos un abrazo.
-Cuando alguien nos sostiene en momentos difíciles, no importando el tiempo allí está.
-Cuando recibimos un mensaje de ánimo por las redes sociales.
-Cuando te dan un regalo por pequeño que este sea. (un dulce)

Y CUÁNTO MÁS SER AGRADECIDAS CON DIOS POR:

-Darnos la vida.
-Por perdonarnos.
-Por cuidarnos.
-Porque nos amó primero.
-Por mostrarnos un camino a través de su Hijo Jesús, etc.

Los psicólogos dicen que la Gratitud es una experiencia grata para el alma, que si la practicamos recibimos muchos beneficios, entre ellos, nos hace mejores personas, provoca mejores relaciones humanas y mejora la calidad del sueño.

No debemos olvidar que, la voluntad de Dios es que demos gracias por todo, no permitamos que la prisa por todo lo que hacemos, nos impida detenernos para agradecerle a Él por todo lo que nos da, y también por lo que NO nos da.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18

Esta semana te retamos a que agradezcas a Dios por una o varias cosas en específico.

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#Gratitud

LLAMADAS A SER MENSAJERAS DEL EVANGELIO

MENSAJERAS

Un Apóstol es un Mensajero, es aquella persona a la cual se le ha encomendado que entregue un encargo a otra persona, ese encargo puede ser un paquete, una carta, etc., y también podría ser un mensaje oral, hablado.

Pablo no dudaba en reconocer “por la gracia de Dios soy lo que soy”, un apóstol, un mensajero de Dios, un hombre que desde su encuentro con Jesucristo consideró como la meta de su vida llevar el mensaje del Evangelio a todo lugar y a toda persona. Para Pablo la Buena Noticia del Evangelio fue tan importante que dedicó su vida entera a difundirla, hasta el día de su muerte.

Ser mensajeras del Evangelio es una obligación que adquirimos en el momento en que recibimos a Jesucristo como Señor en nuestra vida, ya que le recibimos a Él como consecuencia de haber escuchado el Mensaje del Evangelio.

Estamos acostumbradas a pensar que es responsabilidad de otros el transmitir el mensaje del Evangelio, pero la verdad es que esta responsabilidad la tenemos TODOS los cristianos y es una responsabilidad que una Nueva Mujer debe cumplir.

Jesús le encarga a todos sus discípulos que transmitan este mensaje porque según dice 2 Pedro 3:9 “…Él no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” y debemos estar conscientes que existen personas que quizá la única oportunidad que tendrán de oír el mensaje del Evangelio será a través de ti, que eres una Nueva Mujer y por lo tanto una discípula de Jesucristo.

1 Timoteo 2:4 dice: «el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad».

No te pierdas la oportunidad de servir a tu Señor y a tu prójimo a través de obedecer Su mandato divino de llevar el mensaje.

¿Quien dice YO acepto el llamado?

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FORTALEZA

fortaleza

Edificar y mantener una vida agradable, son propósitos que todas anhelamos tener en la vida, no importa la edad que tengamos, lo ideal sería llevar una vida libre de problemas, pero, en realidad, en algún momento de nuestra vida, tenemos que enfrentarnos a ellos.

Nadie está libre de que le sobrevenga la prueba. Lo dice el sabio Salomón en Eclesiastés 9:11 «…a todos les llegan buenos y malos tiempos.”

Sin duda, Dios desea fortalecernos, saber que le importamos a Él y que nunca nos abandonará, nos da fuerza para seguir adelante cuando muchas veces creemos que nuestros problemas no tienen solución. Él tiene el poder para ayudarnos y ser fortalecidas por medio de Su Palabra.

“El Señor se acuerda de nosotros cuando estamos abatidos. ¡Su misericordia permanece para siempre!” Salmos 136:23 RVC

Es necesario ver a nuestro alrededor y pedirle a Dios que nos guíe para poder dar fortaleza con sabiduría a nuestra familia, amigos, vecinos, etc., cuando lo necesiten. En los grupos de Nueva Mujer podemos experimentar la belleza de la amistad a través de la cual, podemos unas a otras, fortalecernos y animarnos. Hebreos 13:16 RVC “No se olviden de hacer bien ni de la ayuda mutua, porque éstos son los sacrificios que agradan a Dios.”

1 Tesalonicenses 5:11 RVC “Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.”

Ofrezcamos nuestras oraciones, nuestra amistad, el cariño, de una preocupación real por su situación y, si soy yo, la que está pasando por alguna prueba, acerquémonos a quien nos ofrece su ayuda, afecto y fortaleza pero, principalmente acudamos a la fuente verdadera de fuerza: Dios nuestro Señor.

Comparte esta publicación si fue de edificación y pon en práctica lo que has leído.

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