HE AQUÍ YO ESTOY A LA PUERTA…

PUERTA

“He aquí estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y el conmigo”  Apocalipsis 3:20.

La intimidad con Dios es personal y sí la podemos perder por el peso y afanes de nuestro diario vivir, por la rutina, por descuido y dejar de creer en Él en alguna situación. La limpieza del corazón es fundamental para quien desea intimidad con Dios, es necesario asumir que no podemos o no debemos seguir pensando y actuando igual que antes, cuando no le conocíamos. 1 Pedro 1:13-15.

 Comprendemos entonces que toda clase de pecado también nos separa de Dios y nos hace perder la intimidad con Él. Hay cosas muy sencillas que nos pueden separar de Dios porque Él es un Dios celoso, pero, cuando nuestras fuerzas humanas se acaban, viene de vuelta la necesidad de buscarlo y es ahí donde debemos buscarlo en el lugar adecuado y del modo adecuado.

Hoy es el tiempo de tomar decisiones claves en nuestra vida espiritual y no dejar para otro día lo que debemos hacer HOY, Dios, nuestro Amado nos llama a su recámara de amor, porque desea estar con nosotras en la intimidad, vamos a escuchar su voz o lo dejaremos fuera.

#NuevaMujer #LunesdeReflexión #UnaVozDeDiosParaTi

 

GLORIÁNDOME SEGÚN EL CONSEJO DE DIOS

 

GLORIÁNDOMESEGUNELCONSEJODEDIOS

Dios nos ha dado dones a cada una y cada persona tiene sus logros y éxitos. Sin lugar a duda, todos tenemos de qué gloriarnos, por lo que somos, tenemos o representamos.

No hay nada malo en que los demás reconozcan que tenemos ciertas habilidades, conocimiento, valentía, poder o riqueza. No hay problema en que yo también lo reconozca. Lo que sí es un problema, es que no reconozca: al que me provee, lo que soy, lo que tengo y represento. Otro problema sería, que tampoco entienda la razón o el propósito para lo que soy, lo que tengo y represento.

La Biblia nos ayuda a entender esto cuando nos dice: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10.  Esto quiere decir que Dios siempre ha tenido planes para cada una de nosotras.

Dios a través del profeta Jeremías aconseja:

“…Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza.  Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor Jeremías  9:23-24 NVI

Dios quiere que Primero, nos gloriemos en conocerlo y entenderlo. Segundo, que reconozcamos y demos gracias por lo que Él nos ha dado y por darnos la oportunidad de servirlo. Tercero, quiere que estemos conscientes de que Él es misericordioso, que actúa según Su Palabra, y por ende, que es justo.

¡Oramos para que tengas una semana bendecida!

UNA MUJER GENEROSA ALEGRA EL CORZÓN DE DIOS

UNA MUJER GENEROSA ALEGRA EL CORAZÓN DE DIOS

“Con generosidad le darás, y no te dolerá el corazón cuando le des, ya que el Señor tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas”. Deuteronomio 15:10 (Biblia de las Américas)

El diccionario dice que generosidad es el hábito de dar o compartir con los demás sin recibir nada a cambio.

En Mateo 14:13-21. 
Mateo nos cuenta que cuando anochecía los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron que despidiera a las personas para que fueran a conseguir alimentos a las aldeas, pero Jesús les contestó: NO TIENEN POR QUÉ IRSE. DENLES USTEDES DE COMER.

Podemos pensar, los discípulos no tenían empresas de comida rápida, hotel, recursos materiales y económicos o cuentas de ahorro para tomar de ello y proveer a ¡CINCO MIL PERSONAS! ¡Y sin contar a mujeres y niños! Para nuestra mente humana ¡Imposible! PERO PARA DIOS TODO ES POSIBLE. Jesús hizo un milagro ese día multiplicando el alimento para una multitud, pero también hubo un corazón generoso que dio lo que tenía, cinco panes y dos peces.

Dios quiere que aprendamos a dar de lo que hemos recibido y que lo demos con un corazón generoso y alegre, enseñando la Palabra, dando testimonio con nuestra propia vida, en lo espiritual, económico y material, reconociendo que Él nos dio primero porque nos amó y siempre tendrá cuidado de nuestras necesidades porque le reconocimos como Padre y somos Sus hijas.

Es necesario decidir agradar a Dios con un corazón generoso y arrancar toda avaricia, indiferencia, preocupación y acomodamiento en nuestra vida viendo solamente mi círculo predilecto.

Te animamos a que esta semana te propongas ser generosa con alguna persona en específico o varias personas, según Dios lo vaya poniendo en tu corazón.

Mateo 10:8 “…de gracia recibisteis, dad de gracia.”

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LLAMADAS A SER MENSAJERAS DEL EVANGELIO

MENSAJERAS

Un Apóstol es un Mensajero, es aquella persona a la cual se le ha encomendado que entregue un encargo a otra persona, ese encargo puede ser un paquete, una carta, etc., y también podría ser un mensaje oral, hablado.

Pablo no dudaba en reconocer “por la gracia de Dios soy lo que soy”, un apóstol, un mensajero de Dios, un hombre que desde su encuentro con Jesucristo consideró como la meta de su vida llevar el mensaje del Evangelio a todo lugar y a toda persona. Para Pablo la Buena Noticia del Evangelio fue tan importante que dedicó su vida entera a difundirla, hasta el día de su muerte.

Ser mensajeras del Evangelio es una obligación que adquirimos en el momento en que recibimos a Jesucristo como Señor en nuestra vida, ya que le recibimos a Él como consecuencia de haber escuchado el Mensaje del Evangelio.

Estamos acostumbradas a pensar que es responsabilidad de otros el transmitir el mensaje del Evangelio, pero la verdad es que esta responsabilidad la tenemos TODOS los cristianos y es una responsabilidad que una Nueva Mujer debe cumplir.

Jesús le encarga a todos sus discípulos que transmitan este mensaje porque según dice 2 Pedro 3:9 “…Él no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” y debemos estar conscientes que existen personas que quizá la única oportunidad que tendrán de oír el mensaje del Evangelio será a través de ti, que eres una Nueva Mujer y por lo tanto una discípula de Jesucristo.

1 Timoteo 2:4 dice: «el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad».

No te pierdas la oportunidad de servir a tu Señor y a tu prójimo a través de obedecer Su mandato divino de llevar el mensaje.

¿Quien dice YO acepto el llamado?

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FORTALEZA

fortaleza

Edificar y mantener una vida agradable, son propósitos que todas anhelamos tener en la vida, no importa la edad que tengamos, lo ideal sería llevar una vida libre de problemas, pero, en realidad, en algún momento de nuestra vida, tenemos que enfrentarnos a ellos.

Nadie está libre de que le sobrevenga la prueba. Lo dice el sabio Salomón en Eclesiastés 9:11 «…a todos les llegan buenos y malos tiempos.”

Sin duda, Dios desea fortalecernos, saber que le importamos a Él y que nunca nos abandonará, nos da fuerza para seguir adelante cuando muchas veces creemos que nuestros problemas no tienen solución. Él tiene el poder para ayudarnos y ser fortalecidas por medio de Su Palabra.

“El Señor se acuerda de nosotros cuando estamos abatidos. ¡Su misericordia permanece para siempre!” Salmos 136:23 RVC

Es necesario ver a nuestro alrededor y pedirle a Dios que nos guíe para poder dar fortaleza con sabiduría a nuestra familia, amigos, vecinos, etc., cuando lo necesiten. En los grupos de Nueva Mujer podemos experimentar la belleza de la amistad a través de la cual, podemos unas a otras, fortalecernos y animarnos. Hebreos 13:16 RVC “No se olviden de hacer bien ni de la ayuda mutua, porque éstos son los sacrificios que agradan a Dios.”

1 Tesalonicenses 5:11 RVC “Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.”

Ofrezcamos nuestras oraciones, nuestra amistad, el cariño, de una preocupación real por su situación y, si soy yo, la que está pasando por alguna prueba, acerquémonos a quien nos ofrece su ayuda, afecto y fortaleza pero, principalmente acudamos a la fuente verdadera de fuerza: Dios nuestro Señor.

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