LA GRACIA DE DIOS

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La gracia es el favor voluntario, amoroso y misericordioso que da Dios a sus hijos.   Viene sólo por la misericordia y el gran amor de Dios. Debemos reconocer que sólo hay un camino que nos lleva a disfrutar de esa gracia que es a través de Jesucristo.

 Hoy hablaremos de cómo se manifiesta la gracia de Dios a nuestra vida.

Somos salvos por la Gracia de Dios: 

Efesios 2:8 dice:Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”

Llegamos a ser hijos de Dios mediante la gracia inmerecida de Dios, no como el resultado de algún esfuerzo, habilidad, elección sabia o acto de servicio a otros de nuestra parte.

Sin la gracia de Dios nadie puede salvarse, en el versículo 6 de Efesios capítulo 1 en la segunda parte dice: “con la cual nos hizo aceptos en el Amado”, esto significa que Dios nos aceptó por gracia a pesar que no lo merecíamos, ahora somos llamados hijos de Dios por el sacrificio de Jesús. 

Somos perdonados por la Gracia de Dios:

En el Salmo 32:1-5 El rey David expresa el gozo del perdón, Dios lo había perdonado por los pecados que había cometido con Betsabé; el perdón ha sido siempre parte de la naturaleza amorosa de Dios demostrándolo al mundo entero a través de su hijo Jesús.

Somos usados por la Gracia de Dios:

Cuando Pablo se convirtió en ministro, siervo de Dios, siempre tuvo claro que lo que él hacía era por la gracia de Dios, por eso él se describe como “menos que el más pequeño de todos los santos” con estas palabras quiere expresar que, sin la ayuda de Dios él jamás hubiera podido cumplir con la obra que le fue encomendada.

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.”

1 Corintios 15:10

A menudo muchas personas al ver el poder de Dios actuando a través de ellas se olvidan de quién dependen y dan lugar al orgullo y la soberbia, olvidando que si no fuera por la gracia de Dios nada podrían hacer. Nuestra función es ser fieles a Dios y buscar siempre Su voluntad, siendo buenas administradoras de los dones que Él nos ha dado, no olvidando que es por gracia que podemos hacer las obras que nos ha encomendado.

De gracia recibisteis dad de gracia:

Mateo 10:5-8, Jesús enseñó a sus discípulos un principio muy importante que les sería útil para toda la vida de gracia recibisteis, dad de gracia, así como Dios ha derramado sus bendiciones sobre nosotras, nosotras también debemos de dar a otras con generosidad, tiempo, amor o cualquier otra ayuda.

Cuando Dios nos bendice, Él espera que nosotras podamos ser de bendición para otros y otras, que no nos aferremos a lo que Él nos da, ya que Él es el único dueño de todo cuánto poseemos, siempre tendremos la oportunidad de compartir de las bendiciones que Dios nos da cada día, no nos limitemos a experimentar tan valioso principio “de gracia recibisteis, dad de gracia.

En conclusión: La Gracia de Dios es algo que no podemos definir exactamente, necesitamos experimentarla y la recibimos por fe, cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón, es eso lo que nos impulsa a obedecerlo y anhelar hacer Su voluntad en gratitud por habernos dado salvación y habernos librado del castigo de la ley y de la esclavitud del pecado. Dios nos salvó para alabanza de la gloria de Su nombre.

LA MEJOR HERENCIA

Como padres deseamos dejar una buena herencia a nuestros hijos y por lo tanto nos esforzamos en trabajar, invertir, en ahorrar con el propósito de que para nuestros hijos las cosas sean más fáciles de lo que fueron para nosotros, económicamente hablando.

Pero hay una herencia que puede ser mejor que cualquier casa, cualquier joya o cuenta bancaria, etc., esta herencia es la Fe en nuestro Señor y Dios.

Sin embargo, la fe no es algo que se pueda heredar a través de un simple documento, o por cualquier otro medio legal. Nuestros hijos tampoco serán herederos de la fe simplemente porque nosotros seamos cristianos o porque “nacieron en la gracia”, en un hogar cristiano.

  1. UNA FE PERSONAL:  Lee 2a. Timoteo 1:3-5

Cuando Pablo le escribió esta carta a Timoteo, Pablo menciona que tanto Eunice su mamá, como Loida su abuela tenían una fe no fingida, es decir que no solamente aparentaban o mostraban una fe con acciones externas, sino que su Fe en El Señor era sincera.

En cada iglesia, y probablemente en cada familia, existen “costumbres religiosas”, es decir actos que hacemos de manera repetitiva porque eso está bien visto en la comunidad religiosa a la que asistimos. Pero ¿cómo actuamos en casa? En esos momentos cuando solamente nuestros hijos están presentes y nos ven actuar o hablar de manera diferente de cómo lo hacemos frente a los hermanos de la iglesia o en la calle.

Los hijos que escuchan a los padres hablar, o predicar, sobre los principios y valores bíblicos, pero ven que en el momento de tener problemas o de enfrentarse a situaciones difíciles no actúan conforme a lo que les han escuchado hablar o predicar, caerán en confusión. Esta es una Fe que la mayoría de hijos no querrán recibir como herencia, puesto que se basa en las apariencias y los hijos no pueden ver la intervención divina en la vida de sus padres.

  1. PERMANECER EN ÉL:     Lee Juan 15:5

Permanecer en El Señor no es simplemente ir al grupo de Nueva Mujer cada semana, ir a la iglesia todos los domingos, asistir a cada una de las reuniones que hay en la iglesia durante la semana, conocer los cantos o llamar a los hermanos “hermana Carmen” o “hermano Juan”.

Cada una de estas acciones son acciones externas que practica un cristiano, pero El Señor está más interesado en nuestro interior, en la convicción que tengamos de que Él es El Señor y que nosotras solamente somos siervas que buscamos hacer Su voluntad.

Nuestra familia, hijos o nietos, y personas alrededor nuestro, podrán ver que nuestro cristianismo no es solamente externo, sino que es algo en lo que creemos y que por lo tanto nosotras vivimos, el cristianismo, actuamos como una verdadera creyente sujetando nuestras pasiones a la voluntad de Jesucristo quien nos mostró con su vida cuál debe ser nuestra manera de vivir.

  1. SER LUZ:  Lee Mateo 5:14-16

Como cristianas nos toca que relacionarnos con personas que, o se burlan de nuestra fe, o que por lo menos no creen que seamos seguidores de Cristo, o que aborrecen a quienes son cristianos. Esto puede suceder dentro de nuestra propia familia, o en el trabajo, etc.

El comportamiento que nosotros tengamos con estas personas, o delante de ellas demostrará cuál es nuestra verdadera fe. Si a pesar de que ellos nos ofendan, nosotros seguimos mostrándonos calmados e incluso amables, sin devolver la ofensa, estaremos dando testimonio que creemos que el poder de Jesucristo se manifiesta en nuestras vidas para mostrar que no creemos en Jesucristo solamente de palabra, sino que descansamos en Él para que nos guíe en el comportamiento que debemos mostrar: ser luz para que nuestro Padre sea glorificado.

En conclusión, cuando nuestra fe es puesta a prueba delante de los hombres, usualmente viene a nuestra mente que de todo lo que hagamos daremos cuenta a Dios, pero también recordemos que a cada paso que damos nuestra familia está observándonos y es nuestra responsabilidad delante de Dios dejarles el legado de la mejor herencia, la Fe en el Señor Jesucristo.

 LA mejor herencia

MI MEJOR AMIGA, YO

MI MEJOR AMIGA YO2

¿Qué pasa cuando te ves frente a un espejo? ¿Te gusta lo que ves? ¿Amas a la mujer que te mira? ¿Das gracias a Dios por lo que ves? Generalmente, no nos gusta lo que vemos, la mayoría de veces estamos en desacuerdo con algo de nosotras mismas, nuestros ojos, las piernas, los pies, cabello, etc.

2 PASOS PARA AGREGAR VALOR A NOSOTRAS MISMAS:

AMARME

Marcos 12:31 TLA

“Y el segundo mandamiento en importancia es: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Ningún otro mandamiento es más importante que estos dos.”

Tener amor propio refleja la relación que una persona tiene consigo misma: hace que seas una mujer consciente que eres digna de amar y ser amada.

Hay una condición para verdaderamente amar a los demás: “Amarme primero”. Nadie puede dar lo que no tiene.
Imaginemos que un hijo nos pide agua pero, no tenemos. Uno no puede dar algo que no tiene, claro que puedo conseguirla, entonces esto, nos hace entender que para que puedas dar algo, primero debes tenerlo.

Es necesario tomar el control de nuestra vida amándonos, saber que soy importante, que valgo la pena, que tengo virtudes, capacidades, dones, pero sobre todo, tengo a Jesucristo en mi vida.
Equivocadamente podemos asociar el amarnos con el egoísmo, soberbia o vanidad, pero el amor por mí misma tiene que ver con el “cuidado de mi persona en todos los ámbitos, ya se emocional, físico y espiritual”. Romanos 12:3 NVI “…Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.”

CUIDARME

• Mantén una relación genuina con Dios que te permita descubrir el infinito valor que tienes y lo que significas para Dios. Lee tu Biblia, ora, asiste a tu grupo de Nueva Mujer, todo esto mantiene cultivado el amor por ti misma y de esta manera también, puedes ayudar a los tuyos cuando lo necesiten.
• Cuidar nuestro cuerpo es importante. Una buena condición física nos ayudará a desenvolvernos bien aquí en la tierra sirviendo a los demás.
• También debemos reforzar lazos de amor con la familia, los amigos, en el trabajo.
• Tratemos de elegir personas que estén cerca de nosotras para edificarnos, ayudarnos, aconsejarnos a la manera de Dios. Lee 1ª. Corintios 15:33.

Recuerda que entre tú y tu prójimo está Cristo. Tú eres responsable de ti misma. Pablo le recuerda a Timoteo: “Ten mucho cuidado de cómo vives y de lo que enseñas.” 1ª. Timoteo 4:16 NTV

En conclusión, cuando amas a Dios y teamas a ti misma te sentirás llena, plena de vida y satisfecha, tendrás una identidad sana, libre de traumas, esto mismo te dará la libertad de amar a tu prójimo y extenderte en servicio hacia Él.

Si te bendigo, compártelo en tus redes.

#LUNESDEREFLEXION #NUEVAMUJER

 

 

PRÓSITO DE VIDA

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El ser humano ha sido enseñado que su paso por esta vida es “nacer, crecer, reproducirse y morir”; se ve tan simple y sin mayor trascendencia que podríamos decir que muchas personas antes de recibir a Cristo y de conocer Su palabra, se han preguntado, ¿existe un propósito más profundo? ¿Hay para nuestra vida algún valor aquí en la tierra?

 

Isaías 43:7 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.”

Podemos ver y entender que Él nos creó, nos formó con el propósito de glorificarlo en todo.

Cuando conocemos y entendemos la palabra de Dios, encontramos sentido a nuestra existencia y el propósito de nuestra vida en esta tierra, y para cumplir con este propósito, de glorificarle, tenemos que aprender a renovar nuestro entendimiento, ya que cuando venimos a Jesús traemos un entendimiento lleno de ideas humanistas, pecaminosas y confusas, muy distantes de lo que Dios dice de nosotros y para lo cual Él nos creó.

El Espíritu Santo quiere darnos una mente que esté centrada en Cristo y en el gran propósito de glorificarlo en todo lo que pensamos, digamos y hagamos.

Lee 1ª. Corintios 6:19-20   

El escritor Lloyd John Ogilvie en su libro “El Mayor Consejero del Mundo”, lo describe bien claro, proporcionándonos 3 pasos para animarnos en este caminar:

1. Acción de gracias

1ª. Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Dice en todo, sin excepción, dando gracias y alabando o glorificando a Dios en todas las circunstancias grandes o pequeñas, fáciles o difíciles, de alegría o de tristeza.

2.  Confesión

1ª. Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

El secreto de recibir dirección es la obediencia, y Dios nos manda a despojarnos de todo pecado y a perdonar por difícil que sea.

3.Preguntas que estimulen respuestas

¿Qué decisión glorificará a Dios desde todo punto de vista?

¿La decisión que tomó, hizo posible que usted se asemejara a Cristo en su forma de pensar?

 

¿Está la decisión en armonía con los mandamientos Dios?

¿Causará la decisión el bien “final” de todos los implicados?

Analicemos y veamos si estamos cumpliendo con el propósito de Dios para nuestra vida y a medida que nosotras nos sujetemos a Su voluntad, el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad; dependiendo de cada decisión o circunstancia que tengas que hacer, te pondrá a ti las preguntas particulares donde tendrás que responderte a ti misma y así estar segura si estás glorificando al único que merece toda la gloria JESÚS.

ALABANZA

«Que todo lo que soy alabe al Señor;
con todo el corazón alabaré su santo nombre.
Que todo lo que soy alabe al Señor;
que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí.
Él perdona todos mis pecados
y sana todas mis enfermedades.
Me redime de la muerte
y me corona de amor y tiernas misericordias.
Colma mi vida de cosas buenas;
¡mi juventud se renueva como la del águila!»

Salmo 103:1-5 NTV

Como dijo el Señor Jesucristo a aquella mujer samaritana, el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren. Él nos creó, nos dio la vida, para eso: para que le adorásemos; y nos salvó para que lo hiciéramos “en espíritu y en verdad”.

¡Que el Señor encuentre en nosotros las adoradoras que él anda buscando!

 

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