RECOMPENSA

recompensa.png

¿Valora Dios los esfuerzos de quienes tratan de agradarle?

¿Qué hace falta para complacer a Dios? Pablo escribió: “Sin fe es imposible agradar a Dios”. En otras palabras, la fe es indispensable para agradar a Dios.

Tener FE, implica dos cosas. Primero, tenemos que “creer que él existe”, pues no podemos agradar a Dios si dudamos de su existencia. “creer que él existe” debe impulsarnos a actuar, a vivir como a él le gusta.

Segundo, debemos creer que Dios recompensa a la gente. La persona que tiene fe está totalmente convencida de que sus esfuerzos por agradar a Dios no serán en vano. ¿Cómo podríamos agradarle si dudáramos de su capacidad o su deseo de recompensarnos?

Así que Dios recompensa a aquellos cuya fe los impulsa a adorarlo con un amor intenso (Mateo 22:37). ¿Y qué recompensa les ofrece? Un inestimable premio que demuestra su generosidad y amor: vida eterna, además de su fidelidad, misericordias cada mañana, bendiciones hasta mil generaciones.

¡Acércate más a Él y descubre lo que tiene para tu vida!

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.” Hebreos 11:6 | RVR1995

LIBRES DE ESCLAVITUD

¡¡Iniciamos una nueva semana!! Tómate un tiempo para leer el tema de esta semana, y compártelo para que alguien más sea edificada. –

Es probable que en nuestro tiempo no comprendamos que significa ser esclavo, pues, aunque todavía se practica la esclavitud ya no es algo que se haga frecuentemente. En la antigüedad era muy común comprar esclavos, gente a su servicio sin ningún derecho, perdían supersonalidad, su identidad, su propio nombre por consiguiente no tenía vida propia. El pueblo de Israel es un claro ejemplo de esclavitud, sirviendo con dura servidumbre a Egipto por casi 430 años. Hoy comprenderemos como el príncipe de este siglo quiere retener en nosotras una mente esclava y cómo logramos ser libres de sus maquinaciones cuando adoptamos la identidad y carácter de Cristo en nuestra vida.

En Éxodo 5:8-9, 17, 18 y Éxodo 6:9, podemos leer sobre la dureza con que era tratado el pueblo de Israel y la congoja de espíritu y dura servidumbre por la que estaban pasando, tanto así, que los israelitas ya no podían escuchar a el libertador que Dios estaba dándoles, Moisés.

Podemos decir que sucede de la misma manera, cuando somos esclavas, Dios nos ofrece libertad y somos incapaces de escucharlo por la opresión que sentimos, satanás, va a intentar quitar nuestra libertad, apagando el espíritu, emociones y sentimientos, nos va a entretener en algunas situaciones o circunstancias y algunas veces lo va a lograr.

La idolatría de los egipcios también se había apegado al corazón de los israelitas, de una manera tan fuerte que, apenas habían salido al desierto y ellos ya habían olvidado los milagros que Dios había hecho para su liberación, se fabricaron un becerro de oro y lo adoraron. Éxodo 32:7-9.

Muchas veces pasamos por la misma situación, Dios nos bendice abundantemente, hace milagros en nuestra vida, en nuestra familia, en personas alrededor nuestro y nos maravillamos y creemos, pero, fácilmente podemos hacernos becerros, nuestra familia, negocio, estudios, amigos, etc., y ya no tenemos tiempo para Dios.

Cuando meditamos en la importancia de ser mujeres, que fuimos creadas y escogidas por Dios con un llamado para influir en su Reino, que tenemos una gran responsabilidad de aprender e influir positivamente en la vida de otras personas alrededor nuestro y que para que esa influencia sea correcta, primero debemos tener clara nuestra identidad y propósito como hijas de Dios. Leer 1ª. Pedro 2: 9

Dios nos creó de forma única, nos llenó de dones, talentos, virtudes, capacidad y delante de Sus ojos, poseemos un valor que sobrepasa todas las cosas terrenales que podamos imaginar.

Dios nos ha hecho libres y nuestra vida puede ser transformada por Él y Su Palabra, Dios entregó a Su único hijo a morir en la cruz por ti y por mí y salvarnos así, para ser libres.

“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”. Gálatas 4:7

libres de esclavitud.png

LA ORACIÓN

La oración es el medio para comunicarnos con Dios y la práctica de la oración es algo muy importante para nosotras, Dios desea que nos comuniquemos con Él por medio de la Oración.

Tómate un tiempo y lee a cerca del Profeta Eliseo en 2ª. Reyes 6:8-18, el profeta Eliseo demostró la importancia y el poder de una vida de oración.

La oración tiene una forma de mostrarnos el ámbito del mundo espiritual para que podamos ver la vida desde el punto de vista de Dios. Eliseo utilizó la oración como una puerta de entrada para conectarse con Dios y desde ese punto de vista, pudo ver  soluciones en lugar de problemas.

En la Palabra de Dios encontramos muchas escrituras que nos ordenan a mantener este canal de comunicación con Él, hablando y escuchando, esto último muchas veces es más difícil, pero debemos estar conscientes de que Él también quiere hablarnos. 1ª. Crónicas 16:11 dice: “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente”.

Leer también:  Salmos 105:4; Isaías 55:6; Mateo 26:41; Mateo 7:7; Lucas 18:1

La Oración es cuestión de FE, lee Hebreos 11:6 (NVI). 

Para acercarse a Dios, tenemos que creer que Él existe y que recompensa a las que lo buscan, no podemos, orar sin tener fe ni creer.

Debemos aplicar estos principios de Dios para la oración y fortalecer nuestra relación con Él, aprender a estar conectadas a nuestra fuente de vida, Dios.

 Hay una diferencia entre creer y tener fe. Creer es reconocer que algo existe y fe es cuando actuamos en plena confianza, sabiendo que Dios nunca nos falla, que no se duerme ni llega tarde. Cuando oramos con fe, nos posicionamos para recibir la respuesta de Dios porque creemos que va a suceder.

Dios espera comunicarse con nosotras también a través de la oración y nosotras también debemos procurar esa comunicación con Él, en Su Palabra Dios nos enseña cómo hacerlo, cuando nos atrevemos a creer que Él se ocupa en responder nuestras oraciones. Hoy tenemos la oportunidad de darle un nuevo significado a nuestra vida de oración.

la oracion

El dueño de mi boca

¿Cambiarías de manera de vivir si supieras que cada palabra y pensamiento tuyo Dios lo examina primero?   Esta es la realidad de que Dios nos conoce como somos y nada podemos ocultarle, pero muchas veces pensamos que lo que decimos y pensamos únicamente lo sabemos nosotras.

Veamos algunos puntos importantes que nos ayudarán en nuestra vida, para que Dios sea el dueño de todo lo que hablamos y pensamos.

1. DOMINIO PROPIO: Proverbios 13:3

Un día alguien dijo “tú no estás graduada de dominio propio si no dominas lo que dices”, si soy dueña de mis labios puedo decir lo que me plazca sin importar a quien vaya a lastimar, pero si le pertenecen al Señor, mi vocabulario reflejará Sus palabras, las cuales el salmista describe como “limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”.

En 2a. Timoteo 1:7: “Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y de DOMINIO PROPIO».

2. LA LENGUA: Santiago 3:2,5,6

Santiago compara el daño que puede causar la lengua con una llama de fuego, la lengua sin control puede causar un terrible daño, el diablo usa la lengua para dividir a las personas y provocar enfrentamientos.

Algunas palabras expresadas con enojo o dichas por compromiso, pueden destruir en cuestión de segundos una relación que tardó años en establecerse, dejando no uno, sino varios corazones lastimados.

3. HABLA SABIAMENTE: Santiago 3:2

Es importante tanto lo que dices como lo que no dices, la manera apropiada de hablar no es decir solamente las palabras correctas en el momento correcto, sino que también incluye controlar los deseos de querer decir lo que no debes, eso es sabiduría.
En Proverbios 31:26 nos habla de la sabiduría como una de las cualidades de la mujer virtuosa, que también nosotras debemos tener, ¿cómo es tu trato a tu esposo, a tus hijos, vecinos y amigos?, y lo más importante, ¿cómo le hablas a Dios?, porque una mujer que pasa tiempo con Dios es transformada de adentro hacia fuera.

A menudo nuestro lenguaje puede ser contradictorio, a veces es correcto y agrada a Dios, pero en otras ocasiones también puede ser violento y destructivo, no agradando a Dios.

Como conclusión podemos decir que: El ser guiados por el Espíritu Santo involucra el deseo de oír y obedecer Su voluntad, orar, conocer Su Palabra, relacionarnos con otras mujeres cristianas, nos ayudarán a ir cambiando los malos hábitos que tengamos en cuanto al uso de cada uno de los miembros de nuestro cuerpo.

La Biblia dice: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío”.

Ocupémonos en aprender Su Palabra y nosotras mismas nos sorprenderemos de los cambios que Él hará en nuestra vida.

de mi boca