¿LE CREEMOS A DIOS?

Por: Silvia de Soberanis

En Santiago 2:19 leemos: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”.

La Palabra de Dios nos deja claro que solamente creer no es suficiente; los demonios creen, y siguen en desobediencia, sin embargo, a diferencia de nosotras, es imposible que sean salvos, y tiemblan ante el juicio de Dios.  ¿Qué debemos hacer para demostrar que creemos? Consideremos algunos puntos importantes de este tema. Creerle a Dios implica:

Conocerlo: A Dios lo conocemos cuando leemos Su Palabra, porque es ahí que podemos conocer Su voluntad, Sus mandamientos, Su propósito y lo que Dios ES. Jeremías 9:23-24  

Necesitamos una relación con Él: Nos relacionamos con Dios a través de la oración, en ese tiempo de intimidad con Él, donde podemos: hablarle y escucharlo.

Cuando nosotras conocemos Su voluntad, nos convencemos de que Él es omnisciente, omnipresente y omnipotente y entonces nos rendimos y creemos lo que Él ha dicho enSu Palabra,de ahí la importancia de conocerla.

Para creer también necesitamos fe y paciencia: La concordancia bíblica de Strong, define creer como “tener fe, permanecer o estar quieto, firme, confiar, mientras algo que esperamos se cumple. Estar plenamente convencidos.”

La Biblia dice: “Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”; “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon boca de leones” Hebreos 11:1, 11:33 ”…sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:12

Sí, la fe y la paciencia nos ayudan a obedecer y alcanzar lo que Dios ha revelado en Su Palabra, lo que Él ha preparado para nosotras.

Reflexionemos en la vida de uno de los hombres más reconocidos en la Biblia: Abraham.

Dios llamó a Abram: él había sido testigo del poder y cuidado de Dios cuando lo sacó de su tierra y de su familia para llevarlo a una tierra nueva. Leamos Génesis 12:1-4.

Dios le había dicho a Abram que sería padre de multitudes, aun siendo ancianos y humanamente hablando era imposible que Sara pudiera dar a luz hijos. Génesis 15:4-5 Pero Abraham aun en contra de toda probabilidad, decidió creer en las promesas de Dios, y esperar. Sabemos que fue padre de Isaac y que la promesa dada por Dios se cumplió.

Dice Romanos 4:20-22:Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era tambiénpoderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia”. 

Dios nos ha dado promesas en Su palabra, y nosotras podemos tener acceso a esas promesas, pero necesitamos conocerlas.

La Palabra de Dios dice: “Porque todas las promesas de Dios son en él , y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios”. 2 Corintios 1:20, eso quiere decir que si Él lo prometió lo va a cumplir, Él es fiel.

Y aquí la paciencia es clave,de Abraham leemos: “y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa” Hebreos 6:15

Así que no huyamos de Su presencia, esperemos a ver cómo se cumplen Sus promesas, Su Palabra en nuestra vida, experimentemos cómo Él nos consuela, nos transforma, nos fortalece, defiende y nos bendice en medio de lo que pasamos. Esperemos a ver el propósito de Dios cumplido en nuestra vida.

Dice la Biblia, “…es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Hebreos 10:36

Para terminar, creer en Dios es un acto de fe que puede trascender nuestras limitaciones y nos conecta con Dios. Creer en Dios es encontrar consuelo en tiempos difíciles, y fortaleza cuando somos débiles y la guía del Espíritu Santo cuando no sabemos qué hacer. Al creer en Dios, disponemos nuestro corazón a confiar en Su soberanía, bondad y misericordia. Cuando le creemos a Dios, nuestra vida tiene significado y se llena de esperanza y paz.

¿Cómo nos verá Dios a nosotras? Él ve mucho más allá de lo que podemos imaginar, y Sus planes para cada una de nosotras son buenos y mejores que los nuestros.

¡Dios te bendiga!

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ENTRE PEÑASCOS Y RODEADOS DE ENEMIGOS

Por: Licda. Judith Cahuex Lemus

¿Te has encontrado parada en medio de circunstancias, problemas, enfermedades tan grandes que parecen peñascos o rocas imposibles de escalar?

1 Samuel 13 y 14, nos relatan la historia, de cómo Saúl, el rey de Israel, con una amenaza de guerra y destrucción en donde no encontraba consuelo para él ni para dar a los que los que lo acompañaban, trató de buscar salidas para librarse del ejército enemigo. Con los filisteos listos para atacar, los israelitas se vieron en la necesidad de buscar dónde esconderse, la Biblia dice que se escondían en cuevas, rocas, peñascos, túneles y zanjas, entre otros.

Saúl era un rey con excelentes cualidades físicas, posiblemente un buen militar, pero sin un corazón como Dios quería; su resistencia a obedecer los mandatos de Dios lo condujo a la destrucción de su reinado. 

Hay circunstancias y momentos que sentimos que sobrepasan nuestro entendimiento y nuestras fuerzas, pensando que El Señor se está tardando demasiado en responder nuestra oración y por ello decidimos actuar sin Él, y  tomamos decisiones que están fuera del orden de Dios.

Nuestra salida, nuestra seguridad, es Dios únicamente la encontramos en Él, no hay nada más bajo, ni más alto que escape de Su control. Romanos 8:38-39 RVC

Con el rey Saúl se encontraba Jonatán, su hijo, quien después de lo que sucedió con su padre, tomó a su escudero y decidió ir al campamento de sus enemigos, con la confianza puesta en “…quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos”, (1 Samuel 14:6), demostrando tener más fe que su padre Saúl, quien se había quedado en Gabaa con 600 hombres. 

El camino por donde debían pasar, Jonatán y su sirviente, estaba entre dos grandes peñascos, que, al ser descubiertos por los filisteos, tuvieron que escalar. Los dos infundieron tanto temor en los filisteos, que ellos empezaron a matarse entre sí, fue tanta la conmoción, que llegó a oídos de Saúl quien inmediatamente se unió a su hijo, y a él se unieron los hebreos que antes se habían unido a los filisteos, además los israelitas que se escondían en la sierra de Efraín oyeron que los filisteos estaban huyendo, así que ellos también se unieron a la batalla y empezaron a perseguirlos. “Así, libró el Señor a Israel aquel día y la batalla se extendió más allá de Bet Avén”. 1 Samuel 14:23 NVI

Debemos estar conscientes que cada situación vivida y por vivir en la que sintamos que no nos quedan fuerzas, DETENDRÁN AL SEÑOR, no luchemos en nuestras propias fuerzas, planes o deseos, despojémonos de toda duda, ira, impotencia, que nos originan las circunstancias difíciles y, sobre todo, no permitamos que estas nos cieguen y hagan que tomemos decisiones fuera de la voluntad de Dios, dejémoslo todo en Sus manos y esperemos a ver Su poder.

Recordemos lo escrito en Salmos capítulo 18:1-3 “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 3Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.”

Dios te bendiga.

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LA HISTORIA

Por: Flor Camacho

Nuestra historia inicia desde que estábamos en el vientre de nuestra madre. La Palabra dice: “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas” Salmo 139:16.

Después de formarnos, nacemos y empezamos a hacer historia con cada acontecimiento que vamos viviendo. Cada uno de ellos, nos deja buenos o malos recuerdos. Estos eventos nos dejan en nuestra memoria, y muchas veces en el cuerpo, marcas, recuerdos y heridas que aún arrastramos y afectan nuestro presente, y si nos descuidamos, también pueden afectar nuestro futuro.

La Biblia nos enseña que Dios creó todo un escenario para el ser humano, lee Génesis 1:31. Sí este escenario, la Creación, era bueno para hacer historia, cuánto más bueno era el protagonista que creó al hombre y la mujer. Desde el principio de la historia, Dios ha dispuesto todo para que el ser humano alcance todas Sus bendiciones. La Creación es la historia que nos da testimonio de Su existencia y que Él está en todo.

Con observar la Creación, todo lo creado por Dios desde el principio, podemos ver Su amor y cuidado para con el hombre y la mujer, Él siempre ha estado y siempre estará.

  • Dios ha tenido el control de todo lo que Él creó, Él es soberano. Isaías 45:5-7, Isaías 45:12
  • Él también tiene planes de bien para nuestra vida. Jeremías 29:11
  • Independientemente de lo que vivamos, Dios usa todo lo que sucede para nuestro beneficio. Romanos 8:28
  • Estamos en Su mano, aunque a veces pensamos lo contrario. Job 12:10
  • Si encomendamos nuestro camino al Señor y confiamos, Él mostrará Su justicia en nuestra vida: Siempre ha sido así. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía”.  Salmo 37:5-6

Nuevas Mujeres, hasta este momento, todas tenemos una historia que ya no podemos cambiar, pero podemos evitar que nos cause daño en el presente y futuro.

Muchas hemos tenido la oportunidad de cambiar nuestra historia, porque alguien nos habló del sacrificio de Jesús en la cruz para salvarnos, ahora nosotras podemos cambiar la historia de alguien más.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

EMBAJADORA DE CRISTO

Un cristiano es representante de Cristo en la tierra y está llamado a vivir una vida diferente que lo distinga y que le de gloria a Dios.

La Palabra de Dios dice que somos embajadoras de Cristo.

2 Corintios 5:20 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.” 

Esto es porque hemos sido llamadas para anunciar lo que Dios hizo por la humanidad cuando envió a Su Hijo Jesucristo “hecho Hombre” para proveernos el camino de la salvación. Los que ya hemos recibido el regalo de la salvación estamos obligados a trasladarles este mensaje a los que todavía no conocen a Cristo.

¿Qué significado tiene para ti ser Embajadora de Cristo?

Podemos mencionar que:

  • Significa hacer lo correcto, aún cuando nadie me está viendo.
  • Significa encontrar la forma de ser una pacificadora, de lograr que las personas restauren relaciones rotas.
  • Significa salir cada día con una actitud de fe en Dios y acción de gracias.
  • Significa que tengo que entregarle a Dios cada día todo mi ser, para que Él haga su obra en mi vida y así pueda llegar a ser como Él.

Para poder ser verdaderamente una representante de Cristo en la tierra la meta es llegar a ser como Él y esto solamente se puede alcanzar a través de pasar tiempo con Él.

Por último, te animo para que te comprometas a pasar tiempo con Dios todos los días. Si de verdad lo haces, se desarrollará el carácter de Dios en Ti, tu vida se transformará y el resultado será que le traerás gloria a nuestro Padre que está en los cielos.

ORACIÓN

¡Ayúdame Señor a ser cada día más como Tú!

Señor muéstrame todo lo que hay en mí que no te agrada, que no edifica a quienes me ven y ayúdame a cambiar para que mi vida haga la diferencia y sea una embajadora tuya, que en todo te de la Gloria a Ti.

Amén.

¡Dios te bendiga! No dejes de compartir esta reflexión. 

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DIOS TE ESCUCHA

DIOS TE ESCUCHA

Por: Lucky Orellana

¿En tiempo de dificultad la oración es tu primer instinto o tu último recurso?

La oración es la base de nuestra relación con Dios, es un ingrediente fundamental que no podemos omitir en nuestra vida diaria, ya que por medio de ella nos comunicamos con Él y podemos conocerle. Salmo 18:6

En el libro de Daniel encontramos una escritura que nos muestra como Dios escuchó su oración. “Entonces me dijo: No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí”. Daniel 10:12 NVI

Definitivamente, recibir esta respuesta de Dios fue muy alentadora para Daniel, así también son Sus respuestas para nosotras.

Tenemos un Dios que nos escucha y siempre pone atención a nuestro clamor, la Palabra de Dios nos dice que Daniel esperó 21 días para recibir esta respuesta de parte de Dios, pero el Ángel que se le apareció le hizo saber que el día que él había orado a Dios, en ese instante Dios lo había escuchado.

Es fascinante poder leer este pasaje y poder entender que Dios atiende a nuestro clamor, y que Él traerá respuesta a cada una de nuestras oraciones, debemos comprender que no estamos solas, que tenemos un Dios que nos escucha. En Jeremías 29:12 leemos: “Entonces ustedes me invocarán, vendrán a suplicarme y yo los escucharé”. NVI

Confía en Dios.

Dios a través de Su Palabra, nos enseña cómo relacionarnos con Él en las diversas circunstancias de la vida. También Su Palabra nos demuestra la soberanía y bondad de Dios para Su pueblo, inspirándonos a confiar en Él.

Leemos: “…Bienaventurados todos los que en él confían”. Salmos 2:12

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Las palabras de Jesús son una gran nota de triunfo en las cuales podemos afirmar nuestra vida y confiar.

El apóstol Pablo en varias ocasiones nos exhorta a orar, en Colosenses 4:2.

La oración no solo es para pedir por nuestras necesidades, sino para poder estar en constante comunicación con nuestro Creador, es para rendir alabanza, agradecimiento y adoración, porque Él es Dios y merece lo mejor de nosotras que somos Su creación. (1 Tesalonicenses 5:17)

Para terminar, la oración trae paz a nuestra alma, llevándonos a confiar plenamente en el plan que Dios tiene para nuestra vida, acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de Dios, y digámosle todo aquello que quizás, solo nosotras y Él conocemos, y así al levantarnos de nuestro lugar de oración, tendremos la seguridad que, así como escuchó y respondió la oración de Daniel, va a responder la nuestra, si pedimos de acuerdo con Su voluntad.

Pidámosle a Jesús que nos enseñe a orar, así como lo hizo uno de sus apóstoles, (Lucas 11:1) y hagamos de la oración, nuestro primer recurso.

Buen día, no olvides en compartir esta reflexión. ¡Dios te bendiga! 💜🤗