HACIENDO LO BUENO



¿A quién eligirías tú como amiga?..
Cuando tú ya has reconocido a Jesús como Señor y Salvador de tu vida es el momento cuando empiezas a leer Su Palabra, a buscar conocerle, y lo más importante a obedecerle pues todo lo que Dios te pide que hagas será únicamente para beneficio tuyo y de quienes te rodean.
Medita este día si Dios te eligiría a ti como amiga.
Dios está esperando que des ese paso de buscarle y Él te promete que lo vas a encontrar cuando le busques de todo corazón.
Cuando lo conoces y vives obedeciéndole y en comunión con Él, puedes decir: ¡Soy amiga de Dios!
“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que les mando. Ya no los llamo sirvientes, porque un sirviente no sabe lo que hace su jefe. Los llamo amigos, porque les he contado todo lo que me enseñó mi Padre.”
Juan 15:14-15 TLA
¡Que tengas una excelente semana! ![]()
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Según el diccionario Perdón es la remisión de la pena merecida, de la ofensa o de alguna deuda u obligación pendiente. (RAE)
¿Por qué nos cuesta tanto perdonar? Algunas veces no perdonamos por orgullo, falta de misericordia, por castigar al que nos ofendió, por vergüenza, porque llegamos a creer que la persona no merece que la perdonemos y tampoco que le pidamos perdón, por falta de amor y reconocimiento del perdón que nosotras hemos recibido, entre otros.
Alguien dijo: -no perdonar a alguien que nos ha causado daño, es como cargar un costal con piedras en la espalda-. ¿Quién quiere tener una carga que no le pertenece?
Diariamente nosotras nos esforzamos por agradar a Dios y algunas veces el perdón puede ser un área difícil en nuestra vida y sólo conociendo Su Palabra encontramos la motivación para hacerlo. Leamos lo que dice la Biblia y dispongámonos a obedecer, Miqueas 7:18, Lucas 7:47, 1 Corintios 13:1-8, 1 Juan 4:8-12.
Entre los beneficios del perdón podemos mencionar la libertad, paz, la restauración de nuestras relaciones, el gozo, nos quita la ansiedad, nos da confianza, etc.
El negar el perdón sincero a una persona demuestra resentimiento, amargura y enojo, ninguna de las cuales deben ser características de una hija de Dios.
La Biblia dice: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Efesios 1:7
El sacrificio de Jesús en la cruz, pagó el precio por la culpa de cada persona que había sido esclavizada por el pecado. El precio de nuestra libertad fue su muerte.
Medita en esta reflexión y toma una decisión…
¿Cómo vas a manejar el perdón de ahora en adelante?


Cuando tenemos la oportunidad de saludar y conversar con diferentes personas por un momento, surge la plática de las situaciones difíciles que probablemente está atravesando la otra persona, o el país, y muchas veces “por costumbre” le aconsejamos que “hay que orar por esa situación” y que Dios va a responder.
Antes de aconsejar a otros que oren por un problema que tengan, debemos empezar con nosotras mismas.
¿Cómo está nuestra relación con Dios? Porque para conocerlo hay que tener una relación con Él, de tal manera que Él sea la primera opción para acudir en busca de auxilio.
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:13-14
Apartemos un tiempo específicamente para orar, si oramos en medio del ajetreo la mente puede empezar a divagar y nos podríamos perder el deleite de ese tiempo de intimidad con Dios. Por otra parte, a veces se nos olvida dar gracias por el amor perfecto de Dios, que un día tuvo misericordia de nuestra vida y dio a su único Hijo en sacrificio por nosotras, y esa es la mejor razón para estar orando y dando gracias a cada momento.
Como conclusión, el objeto de la oración no es obligar a Dios a que Él haga lo que nosotras queremos, puesto que manipular a Dios es imposible. El objeto de la oración es acercarnos a Él y vivir en comunión con Él.
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