DEJANDO HUELLA

Cuando meditamos sobre la idea de dejar huella, inmediatamente viene a nuestra mente la imagen de una persona caminando por una playa y dejando las impresiones de sus pies en la arena. Las huellas reflejan acción, solamente una persona que camina, se mueve, y acciona puede dejar huellas, una persona detenida, que simplemente permanece inactiva, no comunica la idea de influir en otros o de dejar una impresión en la mente o en el corazón de otras personas.
 
Por esa razón, debemos estar conscientes de que la vida es una constante siembra, todos vamos sembrando a diario, ya sea buena semilla o mala semilla que producirá buenos/malos resultados.
Lo que no se puede negar es que todo ser humano es un sembrador, veamos lo que dicen las Escrituras. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará…”
“…No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Gálatas 6:7-10
 
El Apóstol Pablo también escribe diciendo que “no nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo cosecharemos”.
Tenemos en nuestro país muchísimos ejemplos de personajes importantes que haciendo uso de sus dones y talentos han sabido aprovecharlos y han alcanzado renombre por los frutos obtenidos.
 
Ahora bien, no se espera menos de las hijas de Dios, historias contadas en la Biblia de mujeres ejemplares que nos inspiran e influyen en nuestro caminar cristiano. Mujeres que también supieron superarse en tiempos de dificultad y ante circunstancias sumamente adversas, utilizando los dones y habilidades que Dios les había concedido.
 
Entre ellas tenemos:
  • Débora, usada por Dios para juzgar y gobernar una nación conflictiva. Leer Jueces 4:3-24
  • Jocabed, quien por amor a su hijo no tuvo temor de la ira de Faraón, salvándole la vida. Leer Éxodo 2:1-10
  • Dorcas, una sierva de Dios que utilizando sus manos pudo servir al prójimo confeccionando prendas de vestir que cubrían al pobre y menesteroso. Leer Hechos 9:36-42
 
En los ejemplos que acabamos de enumerar, podemos ver varias características fundamentales:
 
  • Fe y confianza en Dios
  • Creyentes a la Palabra de Dios y en sus promesas
  • Perseverantes
  • Valientes
  • Personas con visión
  • Pacientes
  • Personas llenas de fortaleza espiritual
  • Y sobre todo obedientes y fieles a Aquel que les llamó a Su Reino y a Su servicio.
 
Te exhortamos para que sigas estos ejemplos y oramos para cada una de nosotras también dejemos huella. Amén.  
 
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DEJANDOHUELLA

 

CUIDANDO NUESTRA VIDA EN DIOS

CUIDANDO NUESTRA VIDA EN DIOS

1 Pedro 5:8 dice: Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien destruir. ¡Hasta parece un león hambriento! TLA

 ¿CÓMO CUIDAMOS NUESTRA VIDA EN DIOS?

  • Conociendo Su voluntad, orando, leyendo Su palabra, búsqueda del Espíritu Santo, comunión con otros cristianos.
  • Teniendo una experiencia personal con Jesús, apasionándonos por Él, porque cuando tenemos comunión y relación con Dios, nos sometemos a Dios, resistimos al diablo y hacemos que huya, como dice Santiago 4:7.

 Santiago 4:8ª dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. Esto consiste en procurar una relación íntima de amor con Dios. Cuando tenemos esa experiencia personal con Dios, tenemos comunión y relación con Él, no sólo resistimos al diablo, sino que, obtenemos los beneficios de estar en Su presencia, tenemos paz, unción, revelación y sabiduría, etc.

Una persona dijo en una oportunidad: -“nuestra vida no es un evento, sino un proceso”-

Al cuidar nuestra vida en Dios, debemos conocer y reconocer que nuestra vida NO es un evento, es un proceso, y debo recordarlo constantemente para no resultar decepcionada, para no frustrarme, cuando  enfrente problemas, áreas de la vida, etc., un proceso a veces  va rápido, otras veces lento, que inicia cuando conocemos a Jesús y termina cuando nos llame a Su presencia.

Es importante mencionar  que en el proceso aprendemos a humillarnos, a reconocer y a depender, y mientras más rápido lo aprendamos más fácil será nuestra vida.  Podemos ver una valiosa lección en la vida de Naamán, leer 2 Reyes 5-14.

A lo largo de nuestra vida, en todos los procesos que enfrentemos, conocer la Palabra de Dios será vital, encontraremos lo que necesitemos para seguir adelante; y por ningún motivo debemos olvidar la promesa de una bendición futura.

 

VENCIENDO EL DESÁNIMO

VENCIENDOELDESÁNIMO
La vida muchas veces se asemeja a una montaña rusa, hay momentos en los que experimentamos cimas altas de victoria y de repente de un solo golpe te vienes abajo hacia los profundos valles de desánimo.
Hoy te pregunto ¿Cómo reaccionas cuando los problemas de la vida te llevan hacia abajo, en el valle del desánimo? ¿Te quedas tirada? o ¿buscas levantarte?
 
En hebreo, desánimo significa, estar sin fuerzas para seguir adelante, falta de ilusión o ánimo hacia alguien o para hacer algo. En griego es la palabra adsumeó, que significa estar abatido.
 
Muchas situaciones pueden causar desánimo en nuestra vida, por ejemplo:
a. Te puedes desanimar por el stress y dureza de la vida actual.
b. Por padecer alguna enfermedad.
c. A causa de pérdidas materiales.
d. Te puedes desanimar o desconsolar por la muerte de un ser querido.
 
Cualquiera de estas situaciones puede afectar nuestra vida, pues todos podemos pasar por esto, pero, en los momentos difíciles de nuestra vida, Dios también quiere ser nuestro consuelo (2 Corintios 1:3-5, 1 Pedro 5:7) lo importante y necesario es que nosotras decidamos tener una relación íntima con Dios, en la que reconozcamos que Él es nuestro Señor y que ante Su presencia y poder, podemos rendirnos y encontrar la solución a nuestras dificultades, incluyendo el desánimo.
Recuerda estas palabras de Jesús: “…Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
 
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EL CAMINO, NOS RESTAURA

RESTAURA
Juan 14:6, Jesús dice de sí mismo: “yo soy el camino, la verdad, y la vida, nadie viene al padre, si no por mí”.
 
La mayoría de las veces cuando llegamos a Jesús, lo hacemos porque necesitamos que nuestra vida tenga un cambio, no soportamos seguir viviendo de la misma manera y en Dios encontramos lo que necesitamos, RESTAURACIÓN. A través de Jesús la restauración de nuestra vida puede darse, y da inicio cuando cada una de nosotras decidimos humillarnos y reconocer que sin Él no podemos hacer nada.
 
Cuando logramos comprender lo que Dios quiere para nuestra vida, nuestras bases se solidifican para enfrentarnos a lo porvenir y construir en Él una vida nueva, plena y abundante y no nos desplomamos con cada dificultad que llega a nuestra vida.
 
Algo muy importante en la restauración que a través de Jesús se realiza en nuestra vida, es que no es inmediata, es paso a paso.
En Eclesiastés 3:15 dice: “Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.
Se inicia un proceso de volver al plan original que Dios tenía para mi vida a través de Jesús.
En este proceso podemos entregarle a Dios, tristeza, enfermedad, traición, desánimo, luto, etc., y recibiremos a cambio, gozo, sanidad, ánimo, alegría, esperanza. Él sanará nuestro corazón y Su promesa es hacer todas las cosas nuevas.
 
2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”.
 
Merece la pena evaluar dónde nos encontramos y esforzarnos por mantenernos en el buen camino, JESUCRISTO es el único camino seguro para nuestra vida y alcanzar la vida eterna.
 
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EL TIEMPO

 

ELTIEMPO

 

En Efesios 5:15-17 leemos: “Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. No sean pues insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.» RVC

La voluntad de El Señor es que seamos imitadoras de Él como sus hijas amadas. Si nos tomamos el tiempo de leer los versículos anteriores (Efesios 5:1-12) nos podemos dar cuenta cuales cosas no debe hacer una persona cristiana, entre otras cosas una cristiana no miente, no dice malas palabras, no es avara puesto que amar el dinero es idolatría, etc., una mujer cristiana aprovecha el tiempo de la manera correcta invirtiéndolo en actividades que agraden a Dios y que exalten Su Nombre.

En consecuencia debemos aprovechar al máximo nuestras horas de vida y apartar diariamente tiempo para estar a solas con nuestro Señor, buscarle para conocer y entender Su voluntad y Su propósito, pedirle que guíe nuestros pasos en la administración de nuestro tiempo para hacer buen uso de él.

Estamos a las puertas de terminar otro año y no podemos decirle al reloj: “Reloj, no marques las horas”. Es bueno reflexionar sobre esto en nuestra vida:

  • ¿Qué hice o qué dejé de hacer este año?
  • ¿Administré bien o mal mí tiempo?

No podemos cambiar el pasado pero, sí podemos tener un mejor futuro haciendo elecciones diarias guiadas por Dios. Roguemos a Dios que nos de sabiduría para no desperdiciar el tiempo que Él nos da.

 Que tengas una excelente semana!! 💜🙋‍♀️

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