ALABANZA

«Que todo lo que soy alabe al Señor;
con todo el corazón alabaré su santo nombre.
Que todo lo que soy alabe al Señor;
que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí.
Él perdona todos mis pecados
y sana todas mis enfermedades.
Me redime de la muerte
y me corona de amor y tiernas misericordias.
Colma mi vida de cosas buenas;
¡mi juventud se renueva como la del águila!»

Salmo 103:1-5 NTV

Como dijo el Señor Jesucristo a aquella mujer samaritana, el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren. Él nos creó, nos dio la vida, para eso: para que le adorásemos; y nos salvó para que lo hiciéramos “en espíritu y en verdad”.

¡Que el Señor encuentre en nosotros las adoradoras que él anda buscando!

 

#LUNESDEREFLEXION

CREYENTE A DISCIPULO

DE CREYENTE A DISCÍPULO

CREYENTE A DISCIPULO
La vida de cada persona está en constante cambio, cambiamos físicamente, espiritualmente, laboralmente y en la familia, estos cambios se van dando a medida que vamos creciendo o madurando, ya que existen situaciones que nos hacen crecer, que nos hacen ver las cosas que nos suceden de diferente manera.
 
De Creyente a Discípulo, es un tema muy importante que puede ayudarnos a definir aspectos en nuestra vida que van a animarnos y a proyectarnos de una mejor forma.
 
¿QUÉ ES UN CREYENTE?:
 
Es alguien que cree. Según el diccionario es una “persona que cree, especialmente que profesa una determinada fe religiosa”.
 
Aunque las palabras “fiel” y “religioso” se han usado como sinónimos de creyente, el creyente puede ser una persona que cree que Jesucristo es Dios y que asiste a la iglesia con regularidad, pero que realmente no está interesado en cambiar su vida. Según Santiago 2:19 hasta los demonios creen en Dios y saben que solamente hay un Dios.
«Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.»
 
¿QUÉ ES UN DISCÍPULO?:
 
Discípulo de Cristo es un seguidor de su Maestro, quiere hacer las cosas que hace Su Señor. El discípulo es la persona en la que se está formando el carácter de Jesucristo, y que vive de acuerdo a la forma de pensar, de ser y hacer de Él.
 
Muchas de nosotras estamos en el proceso de ser formadas de creyentes en discípulos. Lee lo que el apóstol Pablo escribió en Colosenses 1:28-29.
 
Nosotras al igual que el apóstol Pablo nos debemos esforzar en transformar nuestra vida y la vida de las mujeres sobre las cuales tenemos influencia para que ellas y nosotras en el diario vivir, lleguemos a ser como Cristo. Aprendiendo a tener coherencia entre lo que hablamos, lo que sabemos y lo que actuamos con lo que Dios espera de nosotras.
 
Ser discípulo de Jesús es un desafío en el cual debemos esforzarnos para no ser creyentes que buscan la forma de evadir obedecer a Dios, poniendo sus propias excusas.
 
“Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.”
1ª. Corintios 10:12 (NVI)
 
¿Cuántas vamos a mantenernos hasta el fin? ¿Cuántas nos vamos a transformar en el proceso de Creyentes a Discípulos?
 
Pasar de Creyente a Discípulo es un proceso en la vida de cada persona que ha recibido a Cristo como Señor y Salvador. Un proceso en el cual tenemos la oportunidad de cambiar y crecer para manifestar la cultura del Reino de Dios.
 
Jesucristo no quiere que usted parezca cristiano, Jesucristo quiere que realmente sea cristiana, y eso implica parecerse a Él en su manera de pensar, hablar y actuar.
 
#LUNESDEREFLEXIÓN

NUESTRAS FINANZAS

El papel de la mujer es muy importante en diferentes áreas de la familia, pero en la economía familiar, es vital. Podemos manejar el dinero de manera ordenada o desordenada. La buena administración de los ingresos generados por el trabajo es la clave para un futuro familiar estable.

Todas las cosas provienen de Dios, nuestras posesiones, nuestro dinero, todo viene de Él. Deuteronomio 8:18ª.

Todas anhelamos llegar a tener mejores días y disfrutar de una vejez segura, que nos permita vivir con dignidad, pero son nuestras acciones presentes, las cosas que hacemos todos los días, las que definen nuestro futuro. La mayoría tenemos metas por alcanzar y el hecho de llevar un registro diario y detallado de nuestros gastos nos ayudará a cumplir las metas establecidas y revelará las diferencias que podrían haber en entre lo que queremos alcanzar y hacia dónde realmente nos estamos dirigiendo por la forma de gastar nuestro dinero.

En un matrimonio es fundamental estar de acuerdo en el manejo de las finanzas, teniendo el control de cuanto ingresa y cuánto se gasta. Recordemos que no debemos gastar más de lo que ingresa.

Para poder ser una buena administradora de los recursos que tengo, debo aplicar los consejos de la Palabra de Dios.

1. Debes diezmar: como mandato de Dios debo apartar la décima parte de lo que recibo. Malaquías 3:10
2. Debes hacer un presupuesto: considerando todos los gastos que tenemos quincenalmente, mensualmente y reservando también para el ahorro e inversión. Proverbios 6:6-8
3. Evita las deudas: ¡Compre ahora y pague después! Es una buena publicidad en la que podemos caer. Proverbios 6:1-3
4. Aprende a dar: Lucas 6:38
5. Ama tu trabajo: Efesios 4:28

Por último, el experto en finanzas Howard Dayton, en su libro “Su Dinero Cuenta” dice: -“La Biblia ofrece verdaderas soluciones a los problemas financieros de hoy, conforme apliquemos los principios de la economía de Dios comenzaremos a dejar de tener deudas, a gastar más sabiamente el dinero, empezaremos a ahorrar para metas futuras y a ceder una parte para quienes más lo necesitan”-.

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”. 1ª. Corintios 4:2

#LUNESDEREFLEXIÓN

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DELÉITATE

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Es tan fácil perder lo esencial en medio de un mundo acelerado. Es tan fácil olvidar lo realmente importante. Es tan fácil obviar las promesas más reales.

Cuando dejas de lado aquello que amerita tu atención, es muy probable que se escapen las respuestas a todas tus peticiones. Dios ha estado allí queriendo bendecirte mucho más de lo que te ha bendecido; pero tus muchas actividades, tal vez, te han llevado a un caos existencial, o sencillamente has dejado lo importante de lado. Una vida de deleite en Dios significa estar íntimamente relacionado con el Padre Creador de todo lo que existe. Es el resultado de un corazón rendido a Dios.  Es estar segura que puedes encontrarte con ÉL cada día. El deleitarte en Dios te lleva en una aventura de experimentar más profundamente la presencia de Dios en tu vida. Sabrás entonces, los anhelos profundos de tu ser pueden ser alcanzados porque Dios mueve su mano para hacerlo realidad. Puedes confiar ciegamente en Dios, en Su provisión.

» Deléitate en el Señor,
y él te concederá los deseos de tu corazón.

Entrega al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará.»

Salmos 37:4-5 NTV

 

Oramos para que tengas una semana bendecida, y recuerda que las que estamos en CRISTO somos una NUEVA CRIATURA,

¡Somos Nueva Mujer!