SERVIR DE CORAZÓN

Fuimos creadas en la tierra para aportar algo; Dios nos creó para hacer una diferencia en la vida, para añadir vida a la tierra, fuimos creadas para servir a Dios.

“Temerás al Señor tu Dios; LE SERVIRÁS, te allegarás  a Él y solo en Su nombre jurarás. 21 Él es el objeto de tu alabanza y Él es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.” Deuteronomio 10:20-21 NBLA

Dios quiere que le sirvas con pasión, no por obligación, y ¿cómo puedes saber que sirves a Dios con tu corazón? La primera señal es que lo haces con entusiasmo, con gozo, sin esperar recompensa, ni aplauso, ni pago.  Das lo mejor de ti, con pasión y esa pasión te exige servir con excelencia.

En vez de que la meta sea “una vida mejor” sirve a Dios en una forma que exprese tu corazón, descubre lo que te gusta hacer, lo que Dios puso en tu corazón, y hazlo para Su Gloria, esa es tu oportunidad y debiera ser una de tus metas. 

 “Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús…” 2 Timoteo 1:9  NTV

Tú no eres salva por las buenas obras que hayas hecho, sino para hacer buenas obras. En el Reino de Dios tenemos un lugar, un propósito, un rol, una función que cumplir, esto le da un gran significado y valor a nuestra vida.

Sirvamos a Dios con gozo y profunda gratitud, no por miedo, culpa u obligación recordemos que a Jesús le costó Su propia vida el comprar tu salvación.

Para finalizar, ¿Cuánto de tu tiempo has usado para el servicio de Dios?

Tu servicio es muy necesario y urgente en el cuerpo de Cristo, todos tenemos un papel que desempeñar, dentro o fuera de las cuatro paredes de nuestra comunidad de fe, cada papel es valioso ya sea que esté visible o no, Dios te ha dado las capacidades, dones y talentos para ponerlos al servicio (1 Corintios 12:6-11). También te ha dado recursos que son valiosos para servir y ayudar al necesitado.

El servicio es el camino en el que debemos caminar cada día de nuestra vida, recordemos que fuimos creadas para servir a Dios. 

10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.  Efesios 2:10

En este día oramos: Señor, toca mi corazón, que pueda entender que yo puedo hacer una diferencia en este mundo. 

Señor, sé que tú me hiciste con tus propias manos, tú me diste forma, dame la pasión para servir, ayúdame a  glorificarte y a llevar a cabo la obra que me encomendaste.  Amén

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MUJERES EXTRAORDINARIAS

Por Silvia de Soberanis

La Biblia nos habla de mujeres que por lo que hicieron, ya sea su nombre o su historia, ha trascendido a través de los años. Mujeres sabias, prudentes, hermosas, atrevidas, valientes, temerosas de Dios, etc. Algunas de ellas fueron reinas, y otras parteras, pero cada una de ellas se ha convertido en un buen ejemplo para nosotras.

Veamos algunas:

Abigail: misericordiosa, inteligente. 1 Samuel 25

Rahab: fe, temor de Dios. Josué 2:1-4; Josué 6:17

Sifra y Fúa: valientes, temerosas de Dios. Éxodo 1:15-21

La obediencia a Dios de estas mujeres, y muchas otras, fue determinante en los acontecimientos históricos.

PROPÓSITO PARA SEGUIR

Cuando entendemos que Dios tiene un propósito para nuestra vida, frases como: “Puedes ser lo que quieras ser” carecen de sentido, pues aunque suene muy motivadora, no es real. Nuestro propósito en la vida no puede estar basado en ilusiones o deseos, que al final pueden llevarnos a vivir una vida común y ordinaria. Nuestro propósito en la vida debe estar fundamentado en lo que Dios ha preparado para cada una.

Dios nos ha dotado con lo necesario para poder cumplir Su Propósito. En Isaías 43:7 leemos: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”.

¿QUÉ IMPLICA UNA VIDA EXTRAORDINARIA?

Implica y requiere esfuerzo, trabajo, perseverancia y valor, entre otras cosas; para así poder superar las circunstancias que enfrentamos diariamente.

Para vivir de forma extraordinaria necesitamos buscar a Jesús con todo nuestro corazón, disponiéndonos a transformar nuestro entendimiento, y mantenernos en el propósito que Él tiene y en Su voluntad, pidiéndole siempre al Espíritu Santo que nos guíe. Lo que Él hace por nosotras cada día, es motivo suficiente para animarnos a vivir extraordinariamente.

“sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento en Cristo Jesús”. Filipenses 3:14 NVI

Para terminar, las mujeres extraordinarias son aquellas que dejan de hacer lo de siempre y se deciden por hacer también cosas diferentes, entendemos que no es fácil, pero como las mujeres en la historia bíblica, y muchas más, podemos lograrlo con la ayuda de Dios, pues Él nos ha dado el potencial para hacerlo. Rodeémonos de otras mujeres que nos ayuden y nos inspiren con su testimonio.

Que tengas una excelente semana. ¡Vive extraordinariamente! 💜🤗

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UNA EXCELENTE OPORTUNIDAD

UNA EXCELENTE OPORTUNIDAD

Por: Wendy Solares de Contreras

Cuando hablamos de oportunidades, hacemos referencia a esas épocas que pueden resultar convenientes para realizar algo que esperamos. Las oportunidades suelen llegar, a veces las podemos aprovechar, a veces no, y las razones pueden ser: evitar riesgos o temor.

Las excelentes oportunidades de Dios

En la Biblia podemos leer que Dios siempre nos da oportunidades para cambiar nuestra vida, y la primera y gran oportunidad que Él nos ofrece, es el perdón de nuestros pecados, Él desea que lo conozcamos como nuestro único Dios verdadero, y nos ofrece la salvación a través de Jesucristo, Su Hijo. También a través de recibirlo en nuestro corazón, podemos ser sanas y libres.

En la Biblia también podemos leer acerca de personas que pudieron aprovechar las oportunidades que Dios les dio. Veamos un ejemplo:

Lidia, tiene una oportunidad

En Hechos 16:13-15 encontramos a Lidia una mujer importante en la ciudad de Tiatira, vendedora de púrpura, un tinte que tenía usos muy valorados en el imperio romano. Ella fue la primera mujer en hospedar a Pablo y sus acompañantes, recibió el mensaje transformador en su corazón, y esto provocó la conversión y bautismo de su familia también. Lidia tenía la convicción de que su servicio, era la oportunidad para que el Evangelio fuera anunciado también en su ciudad.   

En la vida encontraremos diferentes tipos de oportunidades: familiares, laborales, financieras, etc., y nosotras debemos pedir la guía del Espíritu Santo, para aprender a reconocer cuándo una oportunidad es de parte de Dios y aprovecharla.

Además, debemos estar conscientes que un día, todas las oportunidades se acabarán, y debemos estar atentas para reconocer “esa oportunidad, que puede ser la última”.

2 Pedro 3:9 dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca”.

Para finalizar, HOY es Una Excelente Oportunidad para dejar atrás nuestra antigua manera de vivir e iniciar una vida nueva tomadas de la mano de Jesucristo. 

Personas como Bartimeo, Zaqueo y Lidia, historia que pudiste leer, supieron aprovechar las oportunidades que tuvieron, otros en la historia perdieron esa oportunidad.

Nosotras al igual que los personajes citados, también debemos despojarnos de los obstáculos, que algunas veces hay en nuestra mente y exponer con fe, toda necesidad delante de Dios, pues con toda seguridad Él quiere otorgarnos una nueva oportunidad de vida y renovación de nuestro entendimiento. 

Dios es paciente con todos los seres humanos y nos sigue dando oportunidades de salvación.

Dios te bendiga, ¡que tengas una excelente semana!

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LIBRANDO BATALLAS

LIBRANDO BATALLAS

Por: Mariflory Rios

A todas nos toca vivir situaciones que muchas veces traen temor e inseguridad del porvenir, de las decisiones que se deben tomar o de la forma correcta de enfrentarlas. Ante estas circunstancias difíciles, en la Palabra de Dios siempre encontraremos la ayuda y dirección para enfrentarlas.

Leamos 2 Corintios 10:3-5 versión NVI «pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.”

Vemos que en estos versículos el Apóstol Pablo nos muestra la mejor forma para librar las batallas.

Recordemos que estamos en el mundo:

Jesús mismo nos lo dijo: en Juan 16:33 versión NVI “33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.”

Aun cuando estas palabras suenan algo contradictorias, por fe lo creemos, obedecemos y esperamos.

No libramos batallas como lo hace el mundo:

“Las armas con las que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino…” 2 Corintios 10:4

Es necesario que en el momento de enfrentar una situación, tengamos conocimiento de lo que dice la Palabra de Dios, porque ahí encontramos todas las respuestas para lo que necesitamos, justo en el momento, la ocasión y proceso de la vida que estemos atravesando.

También, debemos:

– Vivir en constante oración, (Efesios 6:18).

– Dar siempre nuestra Alabanza a Dios. Enfocarnos en describir Su grandeza, celebrar y exaltar Sus obras maravillosas, y por sobre todo por la salvación tan grande que tenemos en su hijo Jesucristo, nuestro único y suficiente Salvador. (Salmo 145:1-4)

Llevando todo pensamiento cautivo, para que se someta a Cristo:

Tenemos la oportunidad de hacer algo con nuestros pensamientos que no son agradables: y es ponerlos delante de Dios, dejando todo lo que yo desearía hacer y pidiéndole al Señor que ponga en mí el querer actuar conforme a Su voluntad.

No debemos permitir que esos pensamientos desagradables definan lo que somos. Por eso Su palabra nos anima a que sometamos nuestros pensamientos a la obediencia de Cristo. ¿Y en qué debemos pensar? Filipenses 4:8-9 nos dice: “ …todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad…”

Como Nueva Mujer tenemos la capacidad dada por Dios y la ayuda del Espíritu Santo para librar batallas.

¡Buen y bendecido inicio de semana! 💜🤗

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TU GRACIA EN MI DEBILIDAD

Por: Licda. Susy de Aldana

Toma un tiempo y lee 2 Corintios 12:7-10

En este pasaje leemos que, el apóstol Pablo recibió muchas revelaciones y visiones acerca del Reino, que podrían haber sido una causa para enorgullecerse, sin embargo, padecía algo que lo afligía y hacía sufrir mucho, que él llama aguijón y lo hacía sentir débil; si bien todavía no sabemos exactamente de qué se trataba, lo importante es saber que Pablo oró fervientemente, y varias veces, hasta que recibió una respuesta del Señor, no, una respuesta tan válida como un sí, pues escuchó Su voz diciéndole: “bástate mi gracia”.

¡BÁSTATE MI GRACIA!

Para el apóstol Pablo la respuesta a su oración fue ¡Bástate mi gracia! y según el diccionario, basta es igual a suficiente, alcanza; en griego es la palabra “arkeo” que significa “suficiente, satisfecho, contento”.

Gracia es <un favor inmerecido, que Dios otorga libre y soberanamente al ser humano>. (Diccionario Teológico Ilustrado)

Podemos pensar que Pablo deseaba desesperadamente ser sano, pero tuvo que creer que la gracia de Dios era suficiente, y que con eso le bastaba. Muchas veces nosotras no creemos que la gracia de Dios sea suficiente para nosotras, dudamos tratando de arreglar las cosas por nuestra cuenta, hasta que reconocemos que nosotras somos insuficientes, incapaces, débiles.

Su gracia está en cada una de nosotras, Él quiere fortalecernos; y como Nuevas Mujeres, que hemos creído en Su Nombre y vivimos por fe. Como mujeres tampoco somos ajenas al sufrimiento, y en medio de la aflicción o el dolor que estemos pasando, Dios desea manifestarnos Su gracia y esa gracia para nuestra necesidad puede venir de dos maneras: quitando la necesidad o fortaleciéndonos para poder llevarla.

En Romanos 8:26 leemos: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. En nuestra debilidad el Espíritu intercede por nosotras.

Para terminar, en este día tomemos un momento y pensemos, ¿cuál es ese aguijón que tenemos? ¿Cuál es nuestra debilidad? puede llamarse enfermedad, aflicción, tristeza o alguien de nuestra familia que nos esté pasando dolor, situaciones que no nos agrada estar viviendo y que pareciera que no tienen solución o fin.

Si la identificamos, es tiempo de cambiar nuestra actitud, entregar esa carga y rendirnos a los pies de Cristo, convencidas de que en nuestras fuerzas no lo vamos a lograr, hagamos lo que hagamos, no podemos cambiar la situación, pero sí podemos tomar la mejor actitud y reconocer que somos débiles y que necesitamos la ayuda de Dios, para que haga eco en nosotros lo que en su momento le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en tu debilidad”.

Vivamos cada proceso con la confianza en que nuestro Creador nos ama, démosle gracias en todo momento sabiendo que Sus planes son perfectos, no importa lo débiles y pequeñas que seamos ante las adversidades, Su gracia es todo lo que necesitamos.

Que Dios siga bendiciendo tu vida. 💜🤗

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