A LOS PIES DE JESÚS

Cuando busco o necesito ir a los pies de Jesús, debo ir con un corazón limpio, humillado que reconoce su debilidad, su pecado, ante la majestad del Rey de reyes y Señor de señores, pues, sólo teniendo un corazón quebrantado y rendido a Él, voy a encontrar lo que necesito.
Cuando estoy a sus pies, puedo encontrar sabiduría, en Lucas 10:39-42, nos relata cómo María recibió la buena parte entre el afán y el disfrutar de la enseñanza de Jesús. Jesús la alabó por estar más interesada en escucharlo y poder aprender postrada a sus pies ya que era una muestra del amor que ella sentía por Jesús y la humildad que había en su corazón. El sentarse a los pies de Jesús, para María tenía un gran propósito ya que esta era la mejor manera de aprender y adquirir conocimiento.
A los pies de Jesús podemos agradecer; la Biblia en Lucas 17:12-18, nos relata la historia de 10 leprosos que fueron sanados, pero sólo uno regresó a dar gracias, podemos pensar ¿qué pasó con los otros?, ¿Será que se emocionaron tanto que se les olvidó? O sólo fue ingratitud. ¿Cuántas veces nosotras hemos olvidado lo que Dios ha hecho? Algunas veces oramos a Dios por algo, Él nos lo concede, y somos tan felices que olvidamos ir delante de Su trono, a sus pies, y agradecer. Dios nos ha dado salvación, libertad, sanidad, restauración, amor, gozo, paz y muchas bendiciones más, que serán motivos suficientes para estar a sus pies adorando.
Vivir a los pies de nuestro amado Jesucristo, moldeará nuestro carácter, recobraremos fuerzas y nos mantendrá fieles creyendo en sus promesas.



