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REFLEXIONEMOS
FIDELIDAD Y MISERICORDIA

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22-23
EL LIBRO DE LOS LIBROS, LA MUJER Y LA MODERNIDAD

La identidad de la mujer está forjada de las cosas que la rodean, su contexto, la globalización. Tienes que hacer esto, debes vestirte así, estudiar esto, la moldea el pensamiento de sus padres, maestros, pareja, lo que el mundo dice. Sin embargo, aunque no todo es malo, es necesario que la mujer conozca las bases fundamentales que le hablan desde su origen. Estas bases son la Creación y la Biblia, las cuales hablan de Dios, su creador y formador. Lee Salmos 19:5.
El Libro de los libros, la Biblia no es un libro que fue escrito para la época antigua, y ahora en este tiempo tan moderno ya no lo necesitamos, NO es así. La Biblia no tiene época, La Sagrada Escritura contiene la voluntad de Dios para el ser humano, hombre y mujer y sigue siendo actual.
En nuestra vida debe existir una balanza (imaginaria) donde colocamos los papeles o funciones que Dios nos asignó, versus los que los hombres nos empujan a vivir o bien, nuestra propia opinión, para que haya equilibrio en lo que sabemos con lo que hacemos.
En Efesios 4:14 leemos, “para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error;”
¿Cuál es el problema actual? Tener el Libro de los libros en nuestra biblioteca, pero afuera de nuestro ser.
La modernidad me dice: ve al Google, mira esto, le funcionó bien a… Sin embargo, ¿Qué nos dice nuestro código de conducta? “No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.” Proverbios 3:7-8
Debemos aprender a amar la Palabra de Dios, a grabarla en nuestro corazón (mente), así como la lluvia me puede empapar, así debo de empaparme de la verdad de Dios. Eso me ayudará a reflejar la imagen de Dios y la vida de Jesús en mí.
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EL DIOS FALSO

En el Salmo 119:37 el autor le ruega a Dios: “Aparta mis ojos de los dioses falsos, y dame vida para andar contigo”. RVC
No existen solamente dioses falsos como el becerro mencionado en Éxodo 32:1-5; pues hay un dios falso al que la humanidad sirve, adora y venera el cual es el dinero, con el que muchas veces se espera obtener posesiones, riqueza, etc.
Cuando las posesiones y las riquezas ocupan el lugar que solamente le debe pertenecer a Dios, hay pecado que debemos tratar.
El apóstol Pablo escribió en 1 Timoteo 6:8-10: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.
“Extraviarse de la fe” es apartarse del camino que lleva a la salvación, pero Dios desea que nuestra meta sea llegar a ser como Cristo, que obedezcamos Sus mandamientos, que le amemos.
Lamentablemente, a través de los siglos el dinero se ha convertido en un dios falso al cual se sirve y se le adora, principalmente debido a que muchas personas piensan que el dinero “todo lo puede hacer”, y por esta razón se mantienen buscando la forma de obtener más y más cada vez, sin darse cuenta que esta adoración los aleja y los separa de Dios.
El dinero en sí no es malo, pero no debemos perder de vista que es Dios quien nos provee el dinero para que podamos sufragar nuestros gastos y cubrir nuestras necesidades.
La principal meta de nuestra vida debe ser conocer al único Dios verdadero y vivir santificándonos en la verdad de Su Palabra, tal y como oró Jesús en Juan 17.
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