ENVIDIOSA, ¿YO?

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Envidiar es querer lo que tiene otra persona, es sentir dolor y muchas veces rabia por lo que otras han logrado o por lo que nosotras aún no hemos alcanzado.

Todas tenemos metas y sueños, y podemos optar por admirar o envidiar a las personas que los han logrado; la envidia es la reacción tóxica de esa admiración, ésta te hace desear lo que la otra persona tiene y, en consecuencia, tienes el impulso de dañar o quitar lo que otro posee.

En la Biblia en Eclesiastés 4:4 nos dice: “He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”.

¿SERÉ ENVIDIOSA?:

Romanos 12:3 “…ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.” (NTV)

La envidia puede iniciar con un pequeño pensamiento: ¡No es justo!, ¿Quién se cree que es?, ¿Por qué siempre ella?, los pensamientos por pequeños que sean pueden desviarnos del deseo profundo de nuestro corazón y el propósito de Dios para nuestra vida. Si consideramos el consejo del apóstol Pablo, podemos iniciar evaluándonos y creyéndole a Dios en todo lo que Él dice de nosotras.

PASOS SENCILLOS PARA SALIR DE LA ENVIDIA:

a. Ten fe en lo que Dios dice de ti y en ti misma.
b. No te metas en la vida de nadie, deja de mirar a los demás.
c. No te engañes, no existe la “envidia buena” ni la “envidia santa.
d. Sé una mujer agradecida.
e. Fomenta una buena relación con Dios.

Concluyendo, la envidia es un pecado que también nos impide heredar el reino de Dios, y como Nuevas Mujeres, porque hemos nacido de nuevo, debemos quitar ese pecado que afecta nuestra relación con Dios, y que lastima a todas las personas a nuestro alrededor y a nosotras mismas.

Lee lo que dice la Biblia acerca de las obras de la carne en Gálatas 5:19-21.

En su lugar, debemos procurar el fruto del espíritu del que habla la Biblia: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

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¿QUÉ ROPA ME PONDRÉ HOY?

QUE ROPA ME PONDRÉ HOY

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? ¿Qué ropa me pondré hoy?

En el libro de Proverbios 31:10-31, vemos una descripción sobre lo que la mujer, esposa y madre podemos ser; en el versículo 25 dice: “Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir”.

¿Pero, cómo vestirnos de Fuerza y Honor?

DE FUERZA: La fuerza espiritual la adquirimos practicando disciplinas espirituales, practicando la Palabra de Dios en: oración, ayuno, lectura, una estrecha relación con el Espíritu Santo, practicando la generosidad, el servicio, teniendo buenas relaciones con nuestro prójimo y autoridades, dejando de practicar las obras de la carne para que ya no se hagan manifiestas en nuestra vida, sino viviendo en el Espíritu como lo menciona Gálatas 5:16-26. 

DE HONOR: ¿Cómo alcanzamos el honor?
El diccionario dice que honor es: estima, dignidad, honra, respeto, decoro, integridad, nobleza, lealtad, entre otros.

El secreto de la mujer de la que habla el versículo de Proverbios 31, está en “el temor a Jehová”, ella puede vestirse de fuerza y honor, porque su corazón está confiado en Dios, ésta mujer es un ejemplo para nosotras, ella no es una mujer con súper poderes, únicamente tiene temor a Dios, confía plenamente en Él y actúa de acuerdo a Su voluntad.

AGRADANDO A DIOS CON NUESTRA ROPA: Lee lo que el apóstol Pablo nos aconseja en 1 Pedro 3:3-4: “Que la belleza de ustedes no sea la externa…» (Versión NVI)

Al decidir qué ropa ponernos, debemos pensar, no sólo en el tipo actividad que vamos a realizar, sino también en cuál es la motivación de nuestro corazón, no vestir únicamente por aparentar exteriormente, y pensar en el consejo del apóstol Pedro, no es que no podamos usar joyas, vestidos o peinarnos diferente, se trata de que también cuidemos nuestro ser interior, porque recordemos que también la Palabra dice: “…porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Lucas 6:45b

Concluyendo, el mantener una relación íntima con nuestro Padre nos dará la oportunidad de conocer Su voluntad y saber también cómo le agradamos al vestir nuestra ropa. Las vestidura cambian constantemente, no está claramente establecido en la Biblia, cuán apretado o flojo, largo o corto puede ser un vestido, un pantalón, u otra prenda de vestir… sólo el temor a Dios puede guiarnos para agradarle aún en este detalle que parece pequeño, nuestra ropa.

¿Qué ropa me pondré el día de hoy? Escojamos la mejor vestidura para cada día, la que glorifique a Dios.🙋‍♀️💜

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GLORIÁNDOME SEGÚN EL CONSEJO DE DIOS

 

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Dios nos ha dado dones a cada una y cada persona tiene sus logros y éxitos. Sin lugar a duda, todos tenemos de qué gloriarnos, por lo que somos, tenemos o representamos.

No hay nada malo en que los demás reconozcan que tenemos ciertas habilidades, conocimiento, valentía, poder o riqueza. No hay problema en que yo también lo reconozca. Lo que sí es un problema, es que no reconozca: al que me provee, lo que soy, lo que tengo y represento. Otro problema sería, que tampoco entienda la razón o el propósito para lo que soy, lo que tengo y represento.

La Biblia nos ayuda a entender esto cuando nos dice: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10.  Esto quiere decir que Dios siempre ha tenido planes para cada una de nosotras.

Dios a través del profeta Jeremías aconseja:

“…Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza.  Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor Jeremías  9:23-24 NVI

Dios quiere que Primero, nos gloriemos en conocerlo y entenderlo. Segundo, que reconozcamos y demos gracias por lo que Él nos ha dado y por darnos la oportunidad de servirlo. Tercero, quiere que estemos conscientes de que Él es misericordioso, que actúa según Su Palabra, y por ende, que es justo.

¡Oramos para que tengas una semana bendecida!

UNA MUJER GENEROSA ALEGRA EL CORZÓN DE DIOS

UNA MUJER GENEROSA ALEGRA EL CORAZÓN DE DIOS

“Con generosidad le darás, y no te dolerá el corazón cuando le des, ya que el Señor tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas”. Deuteronomio 15:10 (Biblia de las Américas)

El diccionario dice que generosidad es el hábito de dar o compartir con los demás sin recibir nada a cambio.

En Mateo 14:13-21. 
Mateo nos cuenta que cuando anochecía los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron que despidiera a las personas para que fueran a conseguir alimentos a las aldeas, pero Jesús les contestó: NO TIENEN POR QUÉ IRSE. DENLES USTEDES DE COMER.

Podemos pensar, los discípulos no tenían empresas de comida rápida, hotel, recursos materiales y económicos o cuentas de ahorro para tomar de ello y proveer a ¡CINCO MIL PERSONAS! ¡Y sin contar a mujeres y niños! Para nuestra mente humana ¡Imposible! PERO PARA DIOS TODO ES POSIBLE. Jesús hizo un milagro ese día multiplicando el alimento para una multitud, pero también hubo un corazón generoso que dio lo que tenía, cinco panes y dos peces.

Dios quiere que aprendamos a dar de lo que hemos recibido y que lo demos con un corazón generoso y alegre, enseñando la Palabra, dando testimonio con nuestra propia vida, en lo espiritual, económico y material, reconociendo que Él nos dio primero porque nos amó y siempre tendrá cuidado de nuestras necesidades porque le reconocimos como Padre y somos Sus hijas.

Es necesario decidir agradar a Dios con un corazón generoso y arrancar toda avaricia, indiferencia, preocupación y acomodamiento en nuestra vida viendo solamente mi círculo predilecto.

Te animamos a que esta semana te propongas ser generosa con alguna persona en específico o varias personas, según Dios lo vaya poniendo en tu corazón.

Mateo 10:8 “…de gracia recibisteis, dad de gracia.”

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SOY DILIGENTE


SOY DILIGENTE

 

Muchas veces nos toca estar atentas a las tareas del hogar, cuidar a los niños, cuidar la alimentación de nuestra familia, salud, o aún también cumplir con obligaciones en el trabajo, o las que hacemos algo extra para aportar a la economía de nuestra familia.

Para algunas realizar todo lo anterior es un privilegio, una oportunidad para poder servir a los nuestros, pero, ¿lo vemos como una bendición? ¿O lo vemos como una carga?

La Diligencia al igual que otras virtudes no se nace con ella, es algo que se aprende, es fruto de un principio que se ha sembrado en nuestros corazones y que lo vamos puliendo a lo largo de nuestra vida, la diligencia la vamos a desarrollar si aprendemos a administrar bien nuestro tiempo, si combatimos la pereza y amamos lo que hacemos.

• Una mujer diligente es alguien en quien se puede confiar, porque hará todo lo mejor que puede, invertirá todo su esfuerzo para terminar lo que empieza, es una persona auto disciplinada, responsable y confiable, por lo mismo se le delegará autoridad. “Los diligentes dominan a otros, los negligentes son dominados.” Proverbios 12:24 RVC

• Una mujer diligente es cuidadosa, trabaja de manera detallista, prestando atención a todos y cada uno de los detalles, no deja nada a la improvisación, tiene nuevas ideas y es creativa. Proverbios 21:5 RVR 1960

• Son aquellas mujeres que administran bien el tiempo y siempre asisten puntuales a las reuniones o actividades a las que tienen que acudir, sabe hacia dónde se dirige y los resultados que quiere alcanzar.

Como Nuevas Mujeres, debemos esforzarnos en ser diligentes en todas las labores y áreas que tenemos a nuestro cargo, sin descuidar el área espiritual que también nos traerá bendiciones y beneficios aún mayores.

En Deuteronomio 4:9, la Biblia nos habla acerca de que debemos ser diligentes en guardar su Palabra y que se la enseñemos a nuestros hijos.

Hagamos viva la Palabra, en lo que dice ROMANOS 12:11 “Si algo demanda diligencia (prontitud, rapidez, cuidado, eficacia), no seamos perezosos; sirvamos al Señor con espíritu ferviente.” (RVC, sinónimos añadidos)

No dejes de compartir esta publicación y sobre todo, reflexiona y pon en práctica lo que has leído esta mañana.

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