Toda persona que tiene un encuentro personal con El Señor Jesucristo, experimenta un cambio que tiene que reflejarse en su vida diaria. Es decir que su conducta debe tener un cambio.
Una mujer que ha entrado en los caminos de Dios es transformada a través del poder del Espíritu Santo y también a través de leer las Escrituras con una mentalidad diferente.
Hoy somos ciudadanas del reino de Dios, por lo que nuestras normas de conducta moral deben estar regidas por el código de Dios. Son normas que nos dicen cómo comportarnos.
El hombre y la mujer deben rendirle culto a Dios en forma integral, esto quiere decir que es tanto en lo espiritual, como en lo corporal, conformando lo interno y lo externo a la imagen visible de Dios que es Jesucristo hombre, y así como Él fue santo, nosotras hemos sido llamadas a vivir en santidad y es por eso es que no podemos permitirnos el ser llevadas por vientos que otros hacen, por ejemplo:
• Modas, filosofías, ideologías, culturas, etc. Levítico 19:1-2
Tenemos un código de reglas para vivir. Hemos sido llamadas a ser santas y apartadas de toda iniquidad de la vieja forma de vivir.
Leer 1ª. Pedro 3:2-4
“2considerando vuestra conducta casta y respetuosa. 3Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”
La Palabra nos llama a ser cuidadosas con nuestro corazón y también debemos ser cuidadosas con nuestro cuerpo, por eso es necesario revisar nuestro vestir, si es casto como Dios me lo demanda o si me dejo llevar por la moda, o aun por la vanidad sin darme cuenta.
Es indispensable que yo viva conforme a la santidad y la pureza a que he sido llamada por Dios, entonces debo guardar mi corazón, mis pensamientos, mis acciones, mis hechos, mi cuerpo y por lo tanto también mi formar de vestir.
Generalmente a las mujeres no nos gusta que se nos diga cual es la forma correcta de vestirnos, pero es bueno meditar en que “mi vestir” no deberá ser por vanidad, ni por orgullo, ni mucho menos para atraer las miradas de los demás, sino que, en todo momento, debemos estar ataviadas para agradar a Dios, teniendo especial cuidado en guardar las partes de nuestro cuerpo que son “dadoras de vida”.
La forma de vestir no tendría que ser guiada por “la moda”. Ciertamente, es bonito estar vestida con ropa de moda, pero tengamos moderación, cuidemos que se nos vea bien, que no sea de mal gusto o provocativa y procuremos estar siempre vestidas de acuerdo a la ocasión. Mi manera de vestir muestra claramente quien soy: una hija de Dios.
La lectura de la Biblia, que es la Ley de Dios, enseña la enorme importancia del tema de la Pureza, el cual no se puede desconocer y mucho menos desechar. El tema de la pureza fue determinante para diferenciar a los israelitas de las demás naciones y en la actualidad continúa siendo determinante para hacer la diferencia con aquellos que aun no han conocido a El Señor.
La forma de vestir deberá ser guiada por nuestro deseo de agradar a Dios en todo y con todo y porque como cristiana y Nueva Mujer que cada una somos, también es nuestra responsabilidad vestir de forma correcta y apropiada para glorificar a Dios.
Dios te bendiga, feliz inicio de semana. 💜🤗
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