EL PLAN DE SALVACIÓN
Por: Lcda. Eunice Sabaján de Calderón
Para nadie es desconocido que mucha gente está muriendo, y lo más doloroso es que algunas personas mueren sin la esperanza de la vida eterna que Dios nos ofrece a través de su Hijo Jesucristo.
En algún momento de nuestra vida, alguien se tomó el trabajo de mostrarnos el camino para restablecer la relación con nuestro Creador por medio de Jesús, y poder ser llenas del Espíritu Santo, y ahora es nuestra responsabilidad dar a conocer, presentar, el mensaje de salvación, para las que todavía no lo conocen. Hoy queremos proporcionarte algunas ideas para poder hacerlo.
¿Recuerdas a la persona que te guio a los pies de Cristo? Sea bendita por presentarte el mejor regalo que alguna vez pudiste haber recibido.
QUIERO PRESENTAR EL PLAN DE SALVACIÓN, PERO NO SÉ CÓMO
- Es importante tener en mente que nuestro compromiso, es presentar el evangelio de la mejor manera posible; en oración debemos pedir la guía del Espíritu Santo para conocer el momento correcto, cuándo y a quién, quiere que le testifiquemos.
- Debemos interesarnos genuinamente en la vida de las personas a las cuales les vamos a testificar.
- No debemos forzar a que las personas reciban a Jesús, es el Espíritu Santo quién convence de pecado.
- Podemos dar nuestro testimonio, dando siempre la Gloria a Dios por Su obra en nuestra vida.
Para presentar el Plan de Salvación, debemos recordar que existe un problema, y es la separación entre Dios y el ser humano debido al pecado, Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, y a pesar de eso Dios mostró Su amor por la humanidad enviando a Cristo a morir por cada una de nosotras.
Romanos 5:8 expresa: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
La santidad de Dios marca el carácter abominable del pecado. La santidad de Dios puede explicarse a través de comprender que Él es perfecto.
Es vital darnos cuenta de que cada persona, justifica su conciencia, a través de una buena intención, diciendo: “no he hecho nada malo”, “otros hacen cosas peores”; en esto el profeta Jeremías nos advierte: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9
A todos no es difícil, reconocer que pecamos, nos resulta vergonzoso confesarlo, sin embargo, al compartir el mensaje de esperanza y libertad, nosotras no somos jueces, así que no pretendamos que se nos hagan confesiones de lo que la persona ha pasado o ha hecho.
Cuando la persona a la que le estamos compartiendo el Plan de Salvación, reconoce que ha pecado, podemos ayudarla dirigiéndola en una oración basada en Romanos 10:10
Para finalizar, cada vez que un pecador se arrepiente, hay una celebración en el cielo. “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7
Las personas tienen necesidad de salvación, Dios nos dará oportunidades para compartir Su Palabra y para que cumplamos con el mandato: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Mateo: 28:19 Su deseo es que nadie se pierda, sino que todos tengamos vida eterna. Juan 3:16
Dios te bendiga.
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