¡¡Nueva Mujer también está en Centro América!! te compartimos el tema que se imparte en Nueva Mujer Honduras, esperamos sea de bendición para ti, y si es así, compártelo con tus amigas.
En nuestros días, los gobiernos de casi todo el mundo, han empezado a preocuparse por la constante contaminación que está sufriendo la tierra, por ello se lucha constantemente para eliminar todo tipo de infección ambiental.
Muchas, nos impresionamos al ver cómo está contaminada la tierra. La contaminación ambiental nos afecta el cuerpo, pero hay algo más preocupante y es la contaminación del corazón porque ésta afecta nuestro ser interior.
Ambas contaminaciones están en el mundo. La contaminación ambiental la evitamos para no enfermarnos, pero, la contaminación que viene del pecado, muchas veces nos agrada y nos acostumbramos a ella.
Al igual que la tierra, el corazón puede ser contaminado. Veamos de qué manera:
- Contaminación auditiva: ¿Qué oigo? ¿A qué palabras, música, conversaciones le presto atención?
2. Contaminación Visual: ¿Qué veo? ¿Qué estoy leyendo, qué estoy viendo en la Tv, en el internet, en el cine, en la calle?
3. Contaminación del suelo: Ésta la causa la basura y el lugar más contaminado es donde se depositan los residuos de toda una ciudad.
¿Qué basura permito que se acumule en mi corazón? ¿Permito inmoralidad sexual? ¿pasiones sensuales? ¿idolatría? ¿ hostilidad? ¿peleas? ¿Celos? ¿Arrebatos de furia? ¿Discordias? ¿Divisiones? ¿Envidia? ¿Borracheras? Y otros pecados parecidos Gálatas 5:19-21 NTV
Verdaderamente la contaminación ambiental y del corazón es peligrosa, pues poco a poco va matando. De nada sirve limpiar lo externo si lo interno está contaminado. De nada sirve que los gobiernos limpien, si los seres humanos no cambian sus hábitos. De nada sirve ocuparnos de nuestra apariencia física externa, si descuidamos lo más valioso: El Corazón. Lee 1 Samuel 16:7.
DIOS DESEA QUE SUS HIJAS SE DISTINGAN POR SU PUREZA DE CORAZÓN: Pero, ¿Cómo lograrlo en medio de una sociedad decadente?:
· Debemos anhelar un corazón puro y, éste anhelo se tiene, cuando reconocemos que tenemos un corazón impuro y contaminado, porque de esto surge la necesidad de decir: “BASTA YA”.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio…” Salmos 51:10.
¿CÓMO ME LIMPIO?
Nuestra casa la limpiamos todos los días. La limpiamos y al día siguiente ya está sucia. Igualmente debemos limpiar y revisar nuestro corazón todos los días y sacar lo malo que se forma dentro de él ¿Cómo?:
· Leyendo y sometiéndome a la Palabra de Dios. El estudio personal de la Palabra es provechoso y recibimos a través de ella, las fuerzas necesarias para enfrentar la vida.
Efesios 5:26, NTV.
· Orar todos los días examinando mi corazón, haciendo la petición a Dios que lo limpie, que lo purifique. “5 Examínense para saber si su fe es genuina” 2ª.Corintios 13:5a, NTV
· Debo guardar mi corazón teniendo cuidado de mis conversaciones y actuaciones.
· Practicar todos los días estas palabras: “basura adentro, basura para fuera.
· Practicar el perdón todos los días,
En conclusión: Nuestro corazón, es un gran depósito en el cual podemos acumular un buen tesoro o podemos mantenerlo lleno de basura.
Un corazón puro es aquél consagrado que desecha las distracciones que lo desvían de su misión principal que es amar a Dios sobre todas las cosas. Aquellas mujeres que dicen conocer a Dios, pero toleran el pecado en su vida, se están engañando a sí mismas, pues Dios no puede convivir con el pecado.
Vale la pena esforzarnos en tener un corazón puro, pues al hacerlo, alcanzaremos lo más precioso: VER A DIOS.
“Dichosos los de corazón limpio porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8.

